Category Archives: Relatos

Todo ficción

Realidad Novelada de la piratería Musical (o si yo fuera un cantante moderno)

Photo by DMBFreakNo41
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Soy un hombre realista. Y no por ser cantante y compositor, soy alguien que no razone las cosas. No sé porque se asume que todo aquél que se dedica a este medio, es alguien ignorante, únicamente preocupado por su apariencia, sin criterio, a merced de las sandeces de sus “asesores”. Yo no soy de esos niños bonitos que no calculan ni el paso siguiente cuando caminan, estrellas fugaces, todos aquellos hechos y deshechos por la gracia divina de algún sapientísimo y criador funcionario de disquera (que ganan más dinero que cualquiera de sus “talentos”). Pero no señores, damas, ese no es mi caso y no todos somos así.

Sin pelos en la lengua se los digo: déjense de hacer pendejos con el asunto de los derechos de autor de músicos y disqueras, drm’s, institutos de la propiedad intelectual y demás. Aquellos que no comprendan que la industria de la música cambió frente a sus ojos, son unos tontos, enfermos de nostalgias de otras épocas que están por extinguirse.Es un cambio inevitable. Imparable ya. No hay Goliat humano ni ficticio que pueda detenerlo, y quien les diga otra cosa, les está vendiendo aire comprimido.

Ahora resulta que quieren hasta hacer campañas publicitarias a favor de no bajar música por Internet, no compartir archivos, con sus miles de asociaciones, sociedades, grupos imperiales y demás, para “crear conciencia”. Y luego andan cerrando cibercafés. ¡Qué bárbaros! ¡Qué estupidez! Me pregunto quién habrá sido el “genio” detrás de esas bazofias… Solo falta que al rato nos pongan espectaculares que digan: “¡Asesino! Si compartes música por Internet, colaboras con la muerte de la música…” Genios, de verdad, genios. Es más, no sé como en la SGAE no han conquistado el mundo, como la AMPROFON no ha capturado a pie grande, como el IMPI no ha poblado la luna y demás pajarotas. Yo solo les pregunto, ¿cómo demonios justifican como robo el compartir información sin fines utilitarios o comerciales?

Es cierto, el cambio es una joda para el negocio de los distribuidores y también lo es no ganarle a los discos, pero no se puede uno perder en el sueño del paraíso guajiro. Me niego. Ahora tienen que entender todos, que la música está accesible a cualquiera a través de un botón. Y nadie, ni ninguna empresa, abogados, asociaciones, díscolas, disqueras, bizcos, guerrilleros, agencias y santos, podrá detenerlo ya. O como dije, yo no compro aire comprimido. Si quieren, cómprenlo Ustedes, porque yo no me pienso unir a una batalla perdida; no me interesa si tal o cual disquera deja de cobrar porque ahora puedo distribuir mi música con un BitTorrent… Es más, ¿de cuando acá las distribuidoras y disqueras mandan?… De hace tiempo, pero no más. Ahora, mandará el artista que sepa verlo como una realidad.

Yo ya comprendí que la música ahora debe ser descargable. Que la música ya no será un medio de ingresos sino un gasto de promoción del artista. Ustedes, compañeros de gremio, ¿quieren seguir ganando dinero con su trabajo? Pues si esperan que sea con la venta de discos por la “agraciada” distribución de una disquera, esperen un cheque en blanco del Monstruo Volador de Espagueti.

Ahora, la música descargable debe ser vista como un gasto promocional, como antes lo eran los anuncios en radio y en revistas de chismes y del corazón. ¿Qué tiene eso de piratería? ¡Nada! Claro, salvo que no puedas ver más allá de tus propios dedos… Ahora, el negocio está en los patrocinios, en los endorsments, en los anuncios por televisión, en los comerciales que pasan hasta en youtube, pero sobretodo, en las giras y conciertos. ¿No es acaso cierto que los artistas internacionales que más ganan dinero, son los que más giras y conciertos hacen? ¿No es ese el caso por ejemplo de los Rolling Stones? ¿No es el caso de U2?

¡A la basura con sus discos de oro y platino! Esos montajes de teatro son muy caros gastos publicitarios que no benefician ya nada al artista. Prefiero que mejor me conozcan millones por mis canciones descargadas y quieran ir a mis conciertos pagando un boleto, que perder una tarde sonriendo ante una docena de periodistas que le digan al mundo que mis discos gustan. ¡Eso es una mera quimera! ¿Cuánto se gastan en publicitar un nuevo disco? ¡Millones! ¿Qué mejor forma de promocionarte que tu propia música le guste a la gente y puedan descargarla?

Ah, ¿qué no te da la voz para actuar en vivo? ¿No tienes suficiente condición para brincar, bailar y sacar la voz? Ese, es asunto tuyo. Y un buen nuevo filtro. Si eres de esos “artistas” plásticos, tu dinero será plástico también. Así que mejor vete buscando otro oficio y no me pidas que aguante tus tonterías.

El CD será únicamente una moneda que la gente pagará para ser autografiado en vivo, como un panfleto o tríptico, pero nada más. El futuro nos alcanzó ya, y yo no me quedaré ahí nada más llorando por los tiempos pasados. ¿Ustedes que harán? ¿Cuánto más tiempo les tomará verlo? ¿Dónde están los hombres de negocio de este medio?… Nada más acuérdense: los que nadan contra la corriente del río, se ahogan.

Realidad Novelada de un, ¿chofer cualquiera?

traficc!
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No respeto la línea de peatones, porque caminan por detrás del coche. Y así me puedo arrancar más rápido si necesito cambiar de carril, porque como nadie te deja entrar a la fila, mejor no anticipo. ¿No es cierto? Por eso ya no uso las direccionales. Mejor meterme de sorpresa al carril lateral, que avisar que me quiero cambiar. Hacer otra cosa, es una pérdida de tiempo.

Yo soy de los que prefiere, por practicidad, no hacer filas de coches, porque ¿para qué lo hago si puedo llegar antes que los demás? ¿Para qué esperarse como idiota media hora en el tráfico si puedo tomar el acotamiento? Y si no hay acotamiento, me invento otro carril. ¿A poco no es mejor hacer cuatro carriles donde solo hay tres? Los que no lo hacen, es problema de ellos. ¿Qué yo provoco entonces más tráfico? ¿Qué afecto la vialidad más porque se hace más pequeño el cuello de la botella? Nah, a otro con ese cuento…

Es lo mismo que en los centros comerciales. Para qué hacer fila en el estacionamiento si me puedo meter en sentido contrario por la salida, o tomar el contra flujo en un eje bial ¿o se escribe vial?… que importa- todo bien mientras no sea yo de los tontos que sí hacen fila, como en el cine. Además de todo, me gusta la adrenalina y le estoy enseñando a mis hijos que en esta vida hay dos tipos de personas: los tontos lentos y los que avanzamos más rápido, que somos más prácticos, que llevamos dinero a la casa y podemos beber una o dos cervezas en el carro porque somos responsables con la familia, merecemos una distracción y aminoramos el calor.

Y es que en este país, todo está igual gracias al imperialismo gringo y a que en el gobierno nos tienen restringidos para que no despierte el fulgor mexicano. Por eso, tenemos que hacer las cosas nosotros, porque si no, es un lío ir a pagar una multa de tránsito, y por eso, doy mordidas. Y no es que haya cometido alguna infracción -o tal vez sí, no lo sé- sino que el asunto de fondo, es que la pinche policía vio de donde sacar para sus tacos, y siempre nos joden. Y como no quiero ir a perder toda la mañana en la delegación, me caigo con una feria y todo arreglado. No me complico la vida. Que se la compliquen los que no entienden que los demás también tenemos derechos (lo mismo pasa con cada trámite que el gobierno quiere que haga; hay la forma lenta y tardada, o la rápida y con billete de por medio -a veces pienso que ponen los trámites como para compensar que pague yo lana que no pago con mis impuestos).

¿Y los lugares para discapacitados? ¿Cuantos discapacitados conoces? Yo ninguno. Creo que esos lugares son para gente que no va a tardarse mucho y así, por eso, mejor los uso yo antes de que los use otra gente.¿A poco no es como cuando el tráfico está insoportable y en un cruce, me toca el alto? ¿Verdad que es mejor que pase yo y me quede a la mitad? ¡Claro! Porque si no paso yo, ¿por qué sí han de pasar los que vienen en perpendicular? Nel, luego igual y se me quedan bloqueando el paso y me tengo que esperar más tiempo… ¿Tu lo haces? Digo, es como con los semáforos: ¿Para que se hicieron los semáforos? Pues para regular el tráfico. Pero si no hay tráfico que regular, ¡pues adelante!… Ah, y ahí de ti si me reclamas, que entonces te encaro y te doy direcciones para que ahí donde dice “dedos”, te metas y te vayas a la chingada…

Yo sí y lo reconozco, no soy como los nacos hipócritas, siempre he sido vivito… Me estaciono en doble fila si voy a hacer algo rápido, porque, ¿por qué demonios quieren que pierda 15 minutos buscando estacionamiento y pague una cuota si lo que voy a hacer solo me toma cinco minutos? ¿Que afecto al tiempo de otros que tardan más en circular por la avenida al quitar un carril? ¡Bah! Mentira, si no lo hago yo, lo hace alguien más.

Yo me estaciono sobre aceras, sobre cruces de peatones (¿qué les cuesta cruzar por otro lado?), bloqueando cocheras, compro chicles sobre el periférico y muéganos sobre la autopista tan pronto como se haga tráfico. Y si me chocan ¿yo nunca he chocado por mí mismo- mejor me pelo, porque en este país luego me piden la lincencia, el pago de la tenencia y todo, y la justicia es sólo del que tiene dinero, y como dicen que el que pega paga, no me doy por ofendido… Paso sobre charcos para mojar a los jodidos que no tienen coche para que aprendan que no somos iguales, les aviento el vehículo a las motocicletas para que no pasen antes que yo, no uso el cinturón de seguridad porque me estorba y no me da la gana, y tiro basura por la ventana porque para qué la llevo en el coche; a mí que no me digan que soy un puerco porque mi auto está siempre limpio por dentro… Recorto mucho la distancia con el coche delantero, toco el claxon cada que puedo, no respeto a los polis (¿quién en su sano juicio lo hace?) y subo y bajo gente del carro donde yo quiero… Si paso por mi hijo a algún lado, no importa que tenga que hacer parada sobre el carril de alta velocidad. Hago mi alto, no pierdo tiempo, y solo provoco que otros pierdan cosa de segundos; si acaso, un minuto… ¡Bah!, ¿en qué les afectan 30 segundos de su tiempo? ¿Qué sume el tiempo de todos los coches que se tuvieron que frenar detrás de mí? ¿El tiempo de desaceleración y nueva aceleración? ¿La contaminación que esto ocasiona? ¿Quién me crees? ¡No manches! Esas cosas no pasan, a mi no me engañas; ‘ora me vas a decir que tú no lo haces… ¡A otro culero con ese cuento!…

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La nueva Realidad Novelada de Narciso Guisote o la Confraternidad del Cafetín

Desde hace casi medio siglo, se reúnen una vez al mes en el más absoluto sigilo y con la más absoluta discreción. Sus figuras circunspectas y descuidadas, sus vestimentas más ordinarias que comunes, y nadie -más que el ojo avezado en conjuraciones como el mío, el mismísimo Narciso Guisote- imagina en realidad lo poderosos que son…



Yo sin embargo, que conozco de estos asuntos, puedo decirles que ahí están y existen, y si duda ustedes o cualquier valiente que dude de mi honorable palabra que es de hombre enhiesto y de buenas costumbres, los pueden ver con sus propios ojos, cada viernes último de mes, haciendo fila modosamente -como cualquier hijo de vecino chino- en un cafetín del Barrio de Coyoacán; los distinguirán inmediatamente, pues son tres hombres que solían ser más, con cara de sabios canosos (o viejos decrépitos, dependerá de cada quien) que llegan juntos, hacen fila en silencio, y no hablan ni una palabra sino hasta que café en vaso desechable y churro en mano, se encuentran a algunos pasos de ahí, bajo la sombra de un sauce llorón que en épocas mejores fungía de mingitorio canino y almohada de soñadores enyerbados que prefirieron el sueño a la clase chauvinista-capitalista de la universidad…

Y lo que ahí sucede, es secreto juramentado bajo el pésame de los más terribles ceños de tortura, que yo he logrado averiguar con mi percha de decencia y decidido con valentía abundante, revelar porque es mi deber y bien es mi función dar a conocer al mundo las conspiraciones diabólicas que traman los que están aliados con políticos y de las que los ciudadanos debemos librarnos para el bien de la democracia americana, la libertad de la humanidad y el sueño de Bolivar (que me han asegurado fuentes fiables, sigue vivo y le cuesta dormir tendido por su muy avanzada edad).


¿Ha escuchado Usted de la “Ley Televisa”? ¿De la honrosa confiscación mordaza de los opulentos proyankis de RCTV que hizo el valeroso Chávez? ¿Conocen sus razones? ¿Los fuertes intereses que ahí menean cual reata diestra de charros, los del argento que nunca pierden salvo que algo ganen a cambio? ¿Pues eso es guano de vampiro rabioso de Transilvania comparado con lo que mueve los hilos de este país y esta ciudad! ¡N-A-D-A similar a lo que le pienso revelar!… ¿Está Usted listo para comprender? ¿Para poner atención? ¿Para más allá de oír, escuchar la verdad?

Bien y entonces comprenda lo que yo sé a cuestas de la vida propia, guiado solamente por el ideal desinteresado de abrirles los ojos a los ciegos de la verdad: Tengan cuidado, que detrás de ese perfil inofensivo colmado de canas y pláticas discretas, no denotan el poder que en realidad detentan… Aquellos tres, son a quienes los servidores públicos y polóticos honrados temen, y los que nos tienen a su merced completa.

Sí, compañero, compañera de lucha, aquellos tres tienen el poder secreto, completo, de manipular a despabilada y siniestra según les mande el placer -o el interés- que conlleva el guiar el inocente destino de miles y millones que nada imaginan porque su vista no llega más abajo de sus nalgas que cuando se sientan a defecar… Dicho sea de otro modo: nadie lo creerá, pero usted y yo les debemos buena parte del día, risas o lágrimas, ataques de pánico, pérdidas millonarias o ganancias de centavo, gritos y golpizas y hasta la vida o la muerte de cualquier momento en cualquier lugar.

Son esos tres, a los que llamo la Confraternidad del Cafetín, los empleados del gobierno federal que planean y manejan el tráfico de la ciudad. Sí, amigo, amiga, no se sorprenda y mejor comprenda. El más alto de ellos, sentado en una triste y pálida oficina gubernamental, en el sótano de un antiguo edificio del centro, es el responsable del mapeo de la ciudad. Sin su consentimiento, una calle no existe, una salida no se conoce, no se publica jamás. Imagine pues un laberinto de ratas, ¿cómo imagina al que decide poner y quitar barreras?… Cada recoveco, cada calle con o sin salida, cada banqueta, cada cloaca y callejón de la obscuridad, dependen de él desde años atrás. Dícese por ahí, que tiene una ruta secreta para llegar a su casa en cinco minutos atravesando toda la ciudad? ¿No me lo cree Usted que tiene cara de incrédulo? ¿Aún tiene sus dudas?

Bien, pues el otro, el que verán más barrigón de todos cuando se atrevan a buscarlos, que a veces compra hasta dos o tres piezas de churros, es el que tiene en sus manos la autorización de la localización de las paradas de micros, peseros y autobuses y sus rutas; las pone delante de una curva que desemboque en avenida principal, en un tercer carril para que tengan que dar vuelta a la izquierda de inmediato invadiendo los otros carriles y sacando de curso a cualquier automovilista temerario, las pone en las calles donde hay solamente dos carriles, las pone justo antes de cualquier semáforo, o en el cuello de botella de las varias autopistas que entran a la ciudad; una parada de pesero unos metros delante de la parada de los microbuses, y éstas, a unos pasos de las de los camiones; unos se bloquean a otros, toman el siguiente carril, compiten por el pasaje, chocan, invaden trayectorias, detienen el tránsito… ¿O acaso tiene Usted otra explicación a que todo ello está tan diabólicamente sincronizado? ¿Verdad que no? ¿No es cierto que sus mentes comienzan a ver la chispa de la luz?…

Pero espere, no se vaya usted, falta el que forma la triada, déjeme explicarle, el triángulo perfecto… Es el de la barbilla partida y que no se distingue sino porque se cubre la calva con un tupé que se reconoce a metros de distancia luz del sol. Sí, aquel es el que diseña desde la comodidad de un escritorio de metal, el sentido que debe llevar cada calle de esta megalópolis. Tarea titánica que cambia a conveniencia, y de un día para otro sin aviso ninguno; encontrarán un buen día que la ruta de su diario devenir se ha visto forzada porque el sentido de la calle mutó. ¿No es cierto lo que les digo? No le importa el flujo, el desemboque, ni siquiera las calles conoce… pero eso sí, conoce a detalle el caos que provoca, los tiempos, las congestiones viales.

Son los tres, herederos de esa burocracias desquiciada que deciden que hacer con nuestras vidas, horas al día, y que una mañana maldita se dieron cuenta del poder que juntos poseen, y que caro han decido vender su amor. Miles de millones, eso es lo que trato de advertirles, amigos, compañeros, mexicanos. Falta poco tiempo; es una conspiración, llevan casi cincuenta años planeándolo. Son las piezas del rompecabezas que poco a poco acomodan, una estación de microbús aquí, otra de camiones allá, ésta calle que la borramos del mapa y la cerramos, aquella la hacemos privada, cámbiale el tráfico a esta avenida, haz esta otra de un solo sentido, y en este punto, aviéntale en contraflujo… Y un buen día llegará el momento en que vean su sueño hecho realidad: la ciudad colapsada, cual infarto masivo, ningún coche ni para delante ni para atrás. Y la gente desesperada, abandonará sus vehículos y pertenencias, y caminará de vuelta a casa, no habrá comida ni agua embotellada, robos de tiendas y dispendios de cerveza, días y días pasarán; y entonces tendrán las autoridades locales que traer grúas y equipos e ingenieros extranjeros para ver cómo desenmarañarlo todo, usar visión satelital; localizar en qué punto, qué vehículos levantar al aire para poder comenzar a destrabarlo todo… ¡Escuchen, no se vayan! ¡No estoy loco! Días y días pasarán, y entonces, los medios de comunicación distraídos, el gobierno espurio aprovechará la sinrazón para levantarnos las enaguas y vender PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad… Esperen, esperen, no se vayan, les juro que es verdad, lo hemos analizado gente sapientísima en la asamblea de barrios con ayuda de unos analistas Cubanos… Esperen, esperen, ¿quién se une a la lucha, quien ayuda a evangelizar esta verdad del pueblo? No estoy loco, no se vayan, les juro, les doy mi palabra de hombre enhiesto y de buenas costumbres, de que todo lo dicho es verdad…

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  • Para más humor, lea también: La larga Realidad Novelada de Narciso Guisote y la fundación del Nuevo Gabinete de México

  • Realidad Novelada de una mujer y el tema del aborto

    Mujer muerta por aborto clandestino
    Muerte por aborto clandestino. Imagen autocensurada

    Yo aborté. Era apenas una adolescente. Pero gracias a que mis padres tenían los recursos suficientes, lo hice en una clínica con todas las medidas de seguridad médica e higiene que un procedimiento quirúrgico requiere.

    No se trata aquí, de cuestionar el aborto. No vengo a que me juzguen. No vengo a poner en ninguna balanza de nadie, la decisión que yo tomé por mí misma. No estoy dispuesta a discutir si está bien, o mal, si es un derecho, un asesinato, conveniente en algunos o en otros casos, o el camino directo al infierno de sus personales Dioses.

    Que si Chespirito, el Papa, Mel Gibson, Calderón y Abascal lo condenan, es otro tema. Tampoco vengo a exponer las razones por las cuales lo apoyan Christina Aguilera, Jennifer Aniston, Patricia Mercado, Kevin Bacon, Cindy Crawford o Titotitocapotito. No vengo a defender una postura u otra. Que quede muy claro. Nunca los voy a convencer de otra cosa, ni ustedes me convencerán a mí de lo contrario… Cada quien tiene su propio punto de vista moral, y ese otro asunto distinto. Y repito, eso no está a discusión aquí. Lo respeto como espero respeten el mío; cosas subjetivas, de percepciones.

    Lo que es un hecho, y eso no lo cambia ningún punto de vista, es que cada quien sabe lo que hace y cada quien es dueño de sus propias decisiones y creencias. Lo que es un hecho, es que aunque la Iglesia lo prohíbe, millones de mujeres y sus parejas utilizan métodos anticonceptivos. Lo que es un hecho, es que millones de abortos clandestinos suceden en México cada año. Y cientos de mujeres, mueren por no contar con los métodos, supervisión y procedimientos médicos adecuados para interrumpir su embarazo.

    ¿Lo saben? Es una realidad, y que discutamos si estamos a favor o en contra, nada cambiará la situación: cada 6 minutos muere una mujer a causa de un aborto clandestino.¿Saben de las mujeres que mueren intoxicadas con thés que compran en el mercado de Jamaica? ¿Qué tal de las que acuden con matronas que no hacen más que golpearlas en el vientre o meterles una rama para que rompan fuente? ¿No saben del famoso contador que realiza legrados con cucharones de peltre desde la privacidad del baño de su insalubre despacho? Y eso, sucede en las grandes ciudades. ¿Qué pasa en los pequeños poblados, en la sierra, en el monte? ¿Lo imaginan? ¿Siquiera lo imaginan? Se los repito. No importa cuanto se discuta si se está a favor o en contra, estas cosas suceden. A plena luz del día. A unas cuadras de tu casa, de tu oficina. Y es un problema real, de salud pública.

    ¿Quién fue por cierto el dislocado que dijo eran nada más una veintena de víctimas? ¡Una sola importa! ¡Si no se está hablando de cortes de carne! ¿Qué tal que una de ellas fuera su hija? Y no, no son una veintena. Son miles. En los rincones más recónditos de nuestro territorio también sucede, y con mucha mayor frecuencia de la que se quisiera aceptar… Por eso, abogo por la despenalización del aborto. Por eso y porque he visto a mujeres humildes, desangradas, inertes porque la comadre les introdujo una varilla que les terminó por perforar el útero. Porque he visto muertes de septicemia porque no han realizado bien el procedimiento, y comienza la putrefacción desde dentro. Porque, que el aborto está penalizado, no disminuye este número de muertes, de la misma forma que despenalizarlo no hará que se realicen más abortos de los que ya se dan (¿en qué cabeza cabe?).

    Despenalizar no significa hacerlo legal, significa que toda aquella mujer que quiera hacerlo, podrá ir a la clínica pública de su comunidad o a cualquier hospital, para que un médico que así lo quiera, le realice el procedimiento de forma profesional, sin temor alguno que las haga voltear hacia la muerte, que las haga recurrir a la comadre, al contador, a la matrona o al mercado de Jamaica…

    Lo digo y lo repito. Yo aborté cuando adolescente. Y tuve suerte de tener los recursos para hacerlo como se debe hacer. Lo que pido, es la posibilidad de que todas las mujeres que tomen la misma decisión que yo, sean atendidas por profesionales, con profilaxis, instrumental, carro rojo de emergencias, quirófanos y demás, yque se deje de tratar de tapar el sol con un dedo, o con un crucifijo personal…

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    Cuento del día Internacional de la Mujer

    anotaRNSe llama Antonia, y eso es un punto negativo. Tiene 79 años y con eso ya van dos. A parte de ser mujer y anciana, es parte de una etnia, de una minoría; indígena de sangre y cultura, tres puntos. El cuarto punto negativo, para considerarla “endeble” ante la sociedad y autoridad, se lo otorga su lengua: el náhuatl; no comprende el español.

    Puntos simples como un punto, y llanos como números de uno en uno que sumados llegan apenas a cuatro, son los que la hacen producto de abusos y de discriminación. Entre tres o cuatro de estos caracteres inútiles,son los que la hacen diferente de ti y de mí.

    Se levantó temprano, al alba, como está acostumbrada. De su wilil o canasto, sacó una empanuchada: amasijo de pan relleno de piloncillo. Y de una jícara, sacó agua en su tazón de peltre y la calentó con leña, para prepararse un café soluble que guarda en un viejo bote de bordes oxidados. Fumó un cigarro de papel de arroz y tabaco negro, y se aliñó su atuendo: refajo de color negro con rayas rojas y una blusa de popalina bordada a mano, además de una faja de manta -igual que sus calzones- que ocupa para ajustar su vestimenta.

    De una astillada repisa que le colocó uno de sus nietos a manera de rústico altar, bajó uno de sus halsitnit, santo local figurilla de papel, al que besó para que cuidara a su pequeño rebaño -constante de dos cabras y una vaca flaca- de las barrancas, tigrillos, jabalíes y cañadas traicioneras.

    Quitoa in icuac in cacoya, quinextia miquiztli,

    cocoliztli; miquiztetzahuitl. In aquin oquicac

    azo ye miquiz; azo tlacihuiti; azo tlatlatzihuiti.

    Como en cualquier parte alta de la Sierra Veracruzana, hoy tampoco toca baño porque la semana ha estado muy fría de anticipado; se salpica con la mano, algo de agua en la cara, mucha neblina para los que se despiertan con la caída de la luna.

    Al salir de su casa, situada sobre un asentamiento del alto monte, lo primero que mira es la Iglesia de la Villa, asomándose entre la niebla, y al sentir un escalofrío se persigna. Vuelve por el machete, como si hubiera presentido algo, bien dicen por allá que “sirve pa’ limpiar la milpa o pa’ cobrar cualquier agravio”.

    Tomó ruta por la falda de la gran loma, ahí por donde los árboles acarician el cielo, con machete al cinto, pepitas para entretener los dientes viejos y una vara de árbol recio para pastorear y contener a su ganado, ganado del matrimonio de una de sus hijas y de trabajar duro al quedarse viuda hace ya tantos años.

    Cogió el camino de siempre, acompañada sola de sus pasos y sus animales, a saber: la Ernestina, la cabra más joven y terca, la Cata, cabra vieja buena productora de leche, y la Sidronia, vaca flaca a quien le hablaba seguido y con quien había bien congeniado. Se acordó que uno de sus hijos iría a visitarla desde la laguna de Chautengo, como a una hora de camino, donde viven de la pesca porque nunca les gustó el arado.

    A lo lejos escuchó un pesado motor batallando por vencer la serranía, por lo que se apresuró, con esa lenta habilidad que tienen los viejecillos que toda la vida han andado a guaraches, para quitar a sus animales del camino, pero la Ernestina siempre terca, no quiso moverse por olfatear una lata tirada por ahí. Y entonces la zurró con la vara, y la cabra lloró fuerte, extraño, como llanto de tecolote le pareció.

    El camión hizo parada, y cuando volteó Antonia, ya estaba rodeada por un grupúsculo de hombres, cuatro o cinco vestidos de uniforme, verde. Olían a aguardiente y hierba, tenían los ojos desorbitados. Y le gritaron. Ella que no habla español, comprende que cuando le gritan cosas que no entiende, lo mejor es huir. Intenta hacerlo pero uno le mete el pie y le provoca un tropiezo, a los 79 ya no es cualquier asunto, fractura de cadera y no puede levantarse. El dolor es inaudito, el miedo también.

    Quitoa in icuac in cacoya, quinextia miquiztli,

    cocoliztli; miquiztetzahuitl. In aquin oquicac

    azo ye miquiz; azo tlacihuiti; azo tlatlatzihuiti.

    (Decían que cuando era oído (el Tecolote), descubría la muerte,

    la enfermedad; era augurio de muerte. El que lo oyó

    quizá muera; quizá termine; quizá se canse).

    Se llama Antonia, tiene 79 años, es indígena y no habla español. Cuatro puntos, los que la hacen diferente y por los que la evalúan y explican los ministerios públicos y derechos humanos en una clínica pública vecina. Cadera fracturada, golpes contusos en el cuerpo, mordeduras que le arrancaron el pezón izquierdo, moretón que indica estuvo maniatada, desgarro vaginal, pupilas anisocoricas que reflejan daño en el sistema autónomo, perforación del intestino grueso por múltiple penetración; infección masiva de hígado y vísceras; septicemia. En domingo 8 de marzo, ya entrada la noche, murió.

    Este es el cuento del día Internacional de la Mujer. El día que sigue siendo Internacionalmente, tan sólo un cuento.

    Art. Relacionados:

    * 8 de marzo Mujeres promoviendo el cambio.

    * Día internacional de la mujer en Wikipedia

    * Confirma la PGJ de Veracruz…

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    Realidad Novelada de una esposa leal

    Su esposo es un hombre importante, reconocido. Y ella lo sabe…

    //www.periodismo.uchile.cl/noticias/images/corrupcionViajar a Europa de compras cuando le venga en gana, visitar Australia varias veces al año para estar con los nietos, utilizar maletas Louis Vuitton que ni siquiera tiene que cargar ella, pasar semana santa navegando y encallar en Ibiza, compartir con artistas, cantantes, poetas homosexuales y sus mecenas, uno que otro aristócrata,millonarios de refinadísimo gusto. Chef particular, cava de vinos antiguos cuyos nombres ni siquiera logra pronunciar, conciertos todos los que sean y los que estarán.

    Disfruta de cenar donde Almodóvar, no tener que mirar los precios en las cartas de restaurantes ni tener que recorrer tiendas para buscar la mejor oferta. Goza de poseer grandes, enormes colecciones de zapatos y conducir lujosos autos y camionetas. Le gusta organizar el fin de semana con amigos en Avándaro y protegerse tras guardaespaldas y seguridad, volar en avión rentado el fin de semana de compras a Miami o Los Ángeles cada que quiere comprar un vestido de noche para cualquier evento de la semana entrante, no recordar lo que es sufrir pagar colegiaturas, hidratar la piel con tinas llenas de agua ionizada embotellada.

    Ella es la esposa de aquel reconocido hombre, servidor público, ladrón escrupuloso y amigo de todos los políticos que no han caído en desgracia, y nada más importa, mientras le permita portar un reloj de 400 mil pesos, rentar una sala de cine para las compañeras del club para no tener que compartir con los “apestosos”, ponerle aire acondicionado a las casas de los perritos o televisores de plasma para regalar en Navidad.

    Esa es la vida que sólo tienen un centenar de personas en México y esa es la vida que ella posee, el precio al que ha decido vender su dignidad. Su esposo es un hombre importante, reconocido. Y ella lo sabe todo… Sabe cómo su marido es comprador de influencias, traficante de poder, "contratista independiente" cuando le conviene, manilargo, cuatrero asesino, expropiador de terrenos, obsequiador de dádivas, negociador en y de lo oscuro, dependiente sólo del más poderoso que él y de tus impuestos.

    Y ella lo sabe todo, y todo se lo calla. Es representante ideal de la admiración ajena, mujer de éxito social, aparece en las portadas de revistas rosas, amiga de Norberto, benefactora de los Legionarios, la invitan a los brindis de todas las embajadas, miembro permanente de los mejores eventos, teje sus redes con esposas de otros políticos y, con su silencio al igual que otras, se ha convertido en cómplice de cada robo, secuaz de cada gota de sangre, implicada en cada estertor de llanto, convicta de la infelicidad de otros, culpable de la pobreza de tanta gente, enredadera de la marginación.

    Sí, ha vendido su dignidad y honra a las andanzas de un grupo de facinerosos. Tiene miedo de ver a la gente a los ojos salvo que sean sus “iguales”, le horroriza sentirse rechazada, ansiedad de ser descubierta, no tolera estar con la gente pobre porque se siente automáticamente señalada. Y a veces lo recuerda y siente odio, odio a sí misma por no tener el valor de rechazarlo, de denunciarlo, de gritarlo, de escupirlo todo. Se aborrece a sí misma por hacerse de la vista gorda para la seguridad, para la vida gorda; el no cuestionar ni una sola vez de donde viene todo ese dinero. Y entonces rompe cosas, grita, se arranca el cabello, llora pensando en los más desdichados, se descalza… pero luego piensa en sus hijos que nada saben, en su postura social, en lo que ha logrado, en sus vecinos, en las envidias que ocasiona, y llega de inmediato la calma, respira profundo y acalla la conciencia con Tafil para dormir y Vodka para pasar el rato…

    -Señora -le dice la cocinera del otro lado de la puerta- llamaron de México Honrado A.C. para confirmar su asistencia a la mesa de análisis del miércoles, ¿qué les digo?

    -Que no se olviden de llamar a la Hola! para cubrir el evento, y que ahí estaré desde temprano – respondió – antes de quedarse dormida a medio día por efecto de las benzodiazepinas.

    Cuento del día de San Valentin II, o la Realidad Novelada de un hombre como cualquier otro

    Durero, Melancholia I
    cuadromagicodejupiter

    Es curioso cómo juega la mente, cómo divaga, cómo detona en recuerdos -cuando se lo permitimos o las circunstancias nos obligan a compartir con nosotros mismos- ante cualquier estímulo. Por ello es que no valdría la pena ahondar en cómo o porqué fue que él comenzó a recordar detalles de Melancolía I, el famoso grabado de Durero, mientras espera frente al juez del registro civil.

    El cuadro mágico de Júpiter, donde las sumas en línea y columna siempre dan el mismo número, captó su memoria por un momento, pues se ha dado cuenta de que hoy es día 16 y el mismo número lo compone, símbolo de la buena ventura que juega gran papel en el grabado. Además, pensó sonriente sin darse mucha cuenta de lo que sucedía a su alrededor, un detalle interesante es que el artista inscribió dos relojes de arena, quizás para eternizar que dos tiempos son los que suceden, el de la vida, el colectivo de nadie en particular sino de todos, del mundo, de una era o cualquiera, y el otro, el tuyo y el mío, el de la vida vivida y vivencias, esas experiencias que nos dejan marcados por siempre y que hacen que la savia se separe del resto del cuerpo, que se insertan en la memoria particular, que nos sirve para medir y pesar la propia; a pesar de uno está en todo y el todo está en uno…

    Sin no mal recuerda, la clepsidra está a la mitad de su recorrido, significando la madurez, la plenitud, igual que la que siente hoy día, siempre en Durero la dualidad, siempre en complemento con ese otro ser, que ahora desposará ante la ley y sus seres queridos, los más cercanos, familia y amigos que los han acompañado durante tantos años.

    Se conocieron en la universidad, él estaba estudiando la carrera de administración de empresas y un buen día que fue aburrido a matar una hora entre clases a la cafetería, se encontró con sus ojos y sintió ese destello, nerviosismo y mariposas estomacales, esa química que sólo conocen los que alguna vez han encontrado al alma gemela, y que -aunque parezca ridículo- a partir de ese momento su vida no volvió a ser la misma.

    Es difícil para un hombre aceptarlo, pero nunca más se volvió a sentir sólo, un bicho raro fuera de lugar, sin compañía; nunca más se volvió a sentirse incómodo en alguna reunión, ni quiso volver a invitar a salir a nadie, comprendió por primera vez lo que es compartirlo todo, incluyendo sueños y miedos, esperanzas, gozos y desconfianzas. Aprendió lo que es dormir abrazado de alguien, sentirse tranquilo cuando después de un largo día de trabajo, se acuesta uno en una cama que se siente “bien”, que se siente llena, satisfecha.

    Primero fueron encuentros furtivos, el primer beso, no saber que pasará pues la relación no gustaba a sus padres, pero el amor terminó imponiéndose y al pasar de los meses, rentaron un departamento y se fueron a vivir juntos, y entonces se enamoró también de sus defectos; esos que no conoce nadie más y que son la esencia del amor compartido, propios y ajenos, como que le gusta comprar cuanto tupperware divisa en el super, que duerme en diagonal y con los ojos abiertos, y se acurruca rozando los pies uno contra el otro, llora con las películas dóciles, le jala las cobijas, disfruta de lavar ropa y cuando se aburre, de la pastelería, cuida de más a su familia, le habla a sus perros como si fueran humanos, se endroga en navidad, hace berrinches cuando no sabe que ropa ponerse, y no le gusta leer historias tristes.

    Todo eso es material de realidad novelada de cuento real de San Valentín, compartirlo todo, antojos, desvelos, enojos, una apendicitis, ahorrar por años para poder viajar, besarse con cariño, buscar después una casa, caricias eróticas, cambiar de trabajo, que ría cuando en privado le da nalgadas, organizar cenas con amigos, soportarse el mal genio, solitario o compartido, igual que el llanto y disfrutar observar como se desnuda la pareja como si nadie ahí estuviera, ir al cine, leer poesía, planear el futuro, reír a carcajadas bajo las sábanas, fumarse, conocerse, explorarse, reconocerse una y otra vez en un émbolo perfecto…

    Mientras todo esto reflexiona, no se ha dado cuenta de que ese ser amado, con quien ha aprendido lo que significa V-I-V-I-R, con quien nunca se ha sentido rechazado, ha llegado ya hasta su lado y que pronto comenzará la ceremonia. Es curioso que después de vivir juntos por años, hayamos decidido dar este gran paso, pensó. Sabe por cierto, que su relación no se basa en ningún papel, pero para él aún así es importante. Y porqué no, también es una etapa en la vida, tan importante, que todo mundo debiera disfrutarla. Además, quiere tener la certeza de que no le pasará nada si él falta, que su vida mantendrá su nivel económico, que heredará la casa, en fin, todo eso que compra y deja cierta seguridad para el ser más amado del mundo. Está nervioso como todo el que se casa, pero cuando toma su mano, se tranquiliza, se siente orgulloso, sabe que embonan bien, tal y como sus labios lo hacen cada vez que se besan, todo estará bien, y entonces se miran a los ojos, una mirada directa, abierta, de ese tipo de amor claro, profundo, sincero y correspondido que muy poca gente tiene la fortuna de conocer…

    - Te amo, Joaquín – escucha que le dicen en un tono suave, firme, seguro.

    - Y yo a ti también te amo, Gabriel- responde.

    Esta es pues, la REALIDAD NOVELADA de un hombre como cualquier otro, que decide unirse a su pareja como cualquier otra; de un cuento real de San Valentín.

    Si sentiste un escalofrío, si experimentaste cierta repulsión, si te quedaste anonadado, si no te gustó, es porque te sentiste identificado con la capacidad de sentir y de amar que tiene todo ser humano, sin importar sus preferencias sexuales. Y que sirva este cuento para que no te olvides nunca, que la comunidad gay está compuesta de seres humanos como tu y como yo, y por ende, se merecen el mismo respeto y derechos legales que cualquier otro. No discrimines, no seas intolerante. Feliz día del amor y la amistad.

    respeta-RN

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    Padre de nadie, hijo de nadie…

    Realidad Novelada de un Vagabundo o la puerta a un mundo oculto





    Imagen AristasWeBDesde hace meses tiene una herida en la frente que no le cicatriza; carne viva para las moscas que no lo dejan en paz. Dolor de estómago tan fuerte, que a veces nos siente las piernas o le cuesta trabajo caminar. Retorcer de las tripas, defecar donde se puede, incluyendo la propia ropa cuando la diarrea ya ni siquiera avisa.

    Fuma colillas de cigarrillos que se encuentra tirados. Ya no es hijo de nadie. Vive entre basura, hace años que no se baña, sufre de incontinencia urinaria, tolera a todas horas la repugnancia de cualquier ser humano y ya nadie lo reconoce como su hermano. Le faltan varios dientes. No supo como los perdió. Quizás fuera el cemento respirado, o el cemento de una banqueta en una caída que le hizo perder también la razón.

    No puede dormir y no duerme. Ya nadie lo registra como tío. Se la pasa tirado, refugiándose del frío y la lluvia, donde pueda, sea una coladera o bajo un árbol. Quiere dormir pero no puede, y no duerme sino hasta que pasadas posiblemente 48 horas, logra conseguir algo con qué drogarse y entonces sí, cae agotado y no despierta a lo mejor en un buen rato.

    Primo de nadie, bebe agua sólo de fuentes verdosas y charcos. No se corta las uñas; se las muerde. Las de los pies sólo cuando alcanza y puede. Ojala y se encuentre hoy colgado de unos cables de luz, un par de zapatos. Trata de sacar unos centavos limpiando espejos de autos con su camisa en un semáforo. Come lo que puede recoger de la banqueta, y hoy su almuerzo constó de restos de pan de una torta embarrada de mugre y grasa de carro; al menos no tuvo que peleársela a los perros que rondan las sobras de changarros… Padre de nadie, hijo de nadie, hermano de nadie, tío de nadie, preocupación de nadie.

    A nadie le importa que sin motivo alguno, cada semana, se lo lleve un carro de policía. Él trata de evitarlo. En esas extrañas ocasiones cuando está abstinente, cuando tiene una chispa en que reconoce la realidad, se prepara, se esconde, huye, pero lo alcanzan una y otra vez. Ya sea por cansancio, o porque no puede correr, o porque los glaciales comerciantes ambulantes lo señalen para que no les apeste a los marchantes, invariablemente, se lo llevan. A la misma hora, por lo regular. Solamente los sábados, y se pierde por un tiempo, y luego regresa y sin mirar con rencor a nadie, se acuesta sobre la misma cochina manta y cartón de siempre.

    De los testigos, no faltan los que piensan cometió un delito. Algunos, aún más ingenuos, creerán lo llevarán arrestado hasta que le retorne la sobriedad. Y tú, seguramente, hasta alivio sentirás, pues su olor, su presencia, su imagen, te hacen sentirte inseguro y te incomodan como a todos los demás.

    Lo que no se conoce, es lo que sucede después. Porque él tiene miedo, cada nueva ocasión, más y más fuerte. Se marea, el corazón le late despavorido, siente que se ahoga, la boca se le pone seca, tiembla, ruega, le dan náuseas y suda como caballo. De tener algo en el estómago, lo vomitaría o lo evacuaría, y es que hasta los animales saben cuando los llevan al veterinario; o al matadero.

    A las afueras de la ciudad de un nombre que no importa, por la salida a otra ciudad, pasando más allá de bodegas industriales, donde hay pistas ilegales de hipódromo y aún no llega el drenaje, se reúnen una vez a la semana en alguna inexplorada vereda, a penas una docena de policías, licenciados, judiciales, politiqueros y alguno que otro artista, iluminados acaso por la luz de la luna y faros de automóviles que forman un círculo para recrear un sangriento y entierrado coliseo, y los ponen a pelear.

    Peleas de vagos o vagabundos les llaman aquí. Bumfights, por allá.

    Una vez a la semana, la vida de estos miserables recobra valor; al menos para alguien más. Corren las apuestas. Cada quien lleva a su candidato a la pelea, si ganan, salvan la vida y el cinco por ciento de las ganancias siempre y cuando no pasen de 500 pesos. Si no, encajuelados los llevan a algún parque o callejuela y ahí los dejan acostados. Si mueren de frío o por la golpiza, da igual. “Gallo vencido, no sirve ni para hacer caldo”. Total, ninguna autoridad les hará necropsia porque no son nunca el primero y además, hay que decirlo, hasta asco les da.

    Explotan así los instintos más básicos, más animales; supervivencia sin importar lo que cuesta, golpear y fracturar por unos pesos, explícitamente nada que perder, morir o matar para seguir siendo miserables, que más da. La última vez, él no se pudo detener. No se dio cuenta de lo que sucedía sino hasta que los estertores de muerte asfixiada de su oponente, lo sacaron del transe animal.

    Pero hoy, todo cambiará. Hasta aquí. Hoy ya no más. Nadie sabrá porqué. Nadie se detendrá a investigar. Hoy, verá la torreta del carro de la policía y tomará una decisión. La vida no le vale. Y ya no quiere volver a tomar la de nadie. Besará su escapulario. Los ojos le brillarán un instante, recuperará la dignidad. Sonreirá porque en su locura logrará comprender de pronto, que su vida es suya y de nadie más. Y así, sin previo aviso, se arrojará a las vías del metro o a las llantas de un camión que irá cruzando la calle. Total, será una muerte inexplicable más, de esas que suceden en cualquier ciudad. Su cuerpo, nadie lo reclamará. Nadie lo extrañará. Si acaso, en las noticias un segundo en televisión le dedicarán. “Aproximadamente a las 13 horas del tiempo local, un hombre se suicidó arrojándose a…”

    Padre de nadie, hijo de nadie, hermano de nadie, tío de nadie, preocupación de nadie. La suya, es de esas miles de historias que suceden a diario y que a nadie, le importan un carajo. Padre de nadie, hijo de nadie, hermano de nadie, tío de nadie, preocupación de nadie… Punto final. Puto final.

    Actualización No quiero promover vídeos que se comercializan y venden, a costa de sangre de gente indefensa y que está mal de sus facultades mentales. Sin embargo, como muchos de ustedes me han escrito dudando de la existencia de asuntos similares, debo demostrarles que no sólo suceden, sino que se dan cerca de sus casas, en muchos países del mundo, incluyendo Alemania, Romania, España y Estados Unidos. Así que no, no es sólo un asunto del subdesarrollo… Pongo el enlace porque creo que tienen el derecho a saber lo que sucede en nuestros días, y especialmente, a lo que están expuestos los vagabundos y también, a lo que pueden tener acceso sus hijos/sobrinos/hermanos. Les advierto, son imágenes fuertes que no pondré directamente aquí, y que ciertamente, no son aptas para menores de edad. Personalmente, les recomiendo se abstengan de verlas…ejemplo

    Realidad Novelada de un vendedor incrédulo

    Imagen tomada de simplenomicsSoy un hombre mayor, calvo, vendedor de productos “milagro” e incrédulo al extremo. Y con eso quiere decir que no lo soy a media tinta. Algunos me llamaran amargado, ateo o cínico, o fresco e insolente; considérome yo, simplemente realista.

    ¿Por qué? Porque no creo en la astrología, ni en las hadas, ángeles de la guardia o gnomos. No creo tampoco en el monstruo del lago Ness, en la frenología, el tarot, la ouija, ni en lo paranormal. No creo en la existencia de la cara de Marte, ni en fantasmas, limpias de catemaco, hueseros de pueblos, brujos y premoniciones o pseudociencias en general… Me río a carcajadas de los que creen que son investigadores de lo esotérico, igual que de los que piensan que el hombre nunca llegó a la luna sino a un estudio de cine en California, de todos aquellos que afirman la existencia del Pie Grande, o la Atlántida, o de la conspiración del 11 de septiembre. Todo eso para mí, es materia de charlatanes, magos embusteros que han encontrado la fórmula para hacerse de fama y fortuna, aprovechando del ser humano, su ingenua capacidad -programada- de tener fe en todo lo que no comprende.

    Tampoco creo en Uri Geller, psíquicos y lectores de la mente, los dioses astronautas del caballo de Troya, la magia y el secreto de los templarios, la enseñanza oculta de las Guerras de las Galaxias, el aura y los viajes astrales, naves espaciales artistas que hacen círculos en las cosechas, abducciones de seres super desarrollados, y extraterrestres y ovnis en general; cuyo único fenómeno demostrable y repetible, es que siempre se les aparecen a chiflados pendejos que sufren de demencias, o desquiciados neuróticos psicópatas… Lo mismo creo sucede con el área 51, King-Kong, las señas celestiales y las imágenes religiosas que se aparecen hasta en el aceite. Ni qué decir de los que promueven las teorías del complot de las multinacionales, de la globalización o de capitalistas banqueros, illuminatis, club bilderberg, y los protocolos de los sabios de Sion, así como de los triunfos del América en el fútbol.

    ¿De verdad se piensan normales aquellos que creen que mentes brillantes controlan el mundo? ¿Que nos obligan a vacunarnos para enfermarnos o inyectarnos sensores rastreadores? ¿Qué el SIDA no existe sino como una invención de las farmacéuticas para hacer que la gente tenga que comprar medicamentos? ¿Cómo pueden creer que un shampoo o jabón pueda hacer que nazca de la nada -por milagro o divina concepción- un folículo ya perdido, para que me vuelva a crecer el pelo? ¿De verdad creen que Tom Cruise sea el nuevo cristo? ¿De verdad creen que el repartir condones sea causal de promover el sexo prematrimonial? ¿En qué mundo viven?

    No señores. Por eso mismo no creo en Walter Mercado, en las propiedades sensoriales de las algas marinas, en los castigos del demonio ni en los milagros del santo enmascarado de plata… Es por eso que tampoco creo en el mal de ojo, ni que la perrillas del ojo o las infecciones del lóbulo de la oreja, se curen usando un listón rojo, o que la tele sea el culpable de todo. No creo pues, en la cienciología ni en la dianética, ni que la comida dieta pueda curar la depresión, de la misma forma en que no creo que los robos de autos con violencia y la delincuencia, sean por culpa de la pobreza.

    Creo únicamente en el método científico, en el cuestionamiento de las cosas, el pensamiento crítico, y en la posibilidad de que poco a poco la humanidad vaya logrando explicar esos fenómenos que a la fecha nos parecen misteriosos. Por ende, creo en la teoría evolucionista y la creacionista me parece una barbaridad retrógrada. No creo en la medicina naturista, quiroprácticos, la “curación” con manos o a distancia, las flores de bach, la aromaterapia, los talismanes, el Protengia, biorreguladores y demás, de la misma forma en que me parece absurdo que algunos afirmen se puede evitar una cesárea untando aceite de oliva en la vulva antes del parto… ¡Por favor!

    Sí, soy un vendedor incrédulo, pero siempre pongo mi mejor sonrisa y no digo nunca lo que pienso… ¿no me quiere comprar este maravilloso libro/producto/ungüento/pastilla/invento?. ándele, no me culpe, todo sea por llevarme una porción de las ganancias…

    Carta (irónica?) a los Reyes Magos II

    Ilustrísimos Reyes Magos:

    Gracias a que su actuación en el 2006 fue estupenda y hasta grandilocuente, se han bien ganado el chocarrero – aunque siempre harto respetable- título de Ilustrísimos Reyes, que bien han sabido utilizar la Magia para que el Peje no fuera presidente, y se consumaran otros tantos de mis deseos para el año que recién ha concluido.

    Basado pues en la experiencia de sus fuertes jornadas en estos días y del índice de efectividad de ir directo al grano, enlisto en hora lo que me gustaría me cumplieran para el próximo 2007:

    Para comenzar, les pido que a Ricardo Rocha no se le relegue nunca el episodio de la APPO, que para Don Quijote es – uno de los pecados que más a Dios ofende-, que Shakira me invite a su próxima presentación backstage, y que en Boca Juniors se olviden de LaVolpe y con un golpe de suerte mejor se vaya a entrenar a la selección de Brasil para que podamos vencerlos en el próximo mundial.

    Les pido también, si no es mucho inconveniente, que El Reforma abra una sección de blogs, y que el Clarín me invite a publicar regularmente; y un solo artículo anual en Le Monde sería fantástico, que me paguen los derechos en el banco de la Societe Generale para tener que ir a París a retirarlo, y de una vez ya entrados en gastos, que el dinero sea suficiente para poderme llevar hasta allá a escribir a Carlos Monsivais y la Poniatowska, para que con sus intervenciones políticas ya no nos avergüencen más…

    Cambiando de tema, les pido por favor que mejore el pésimo servicio de Nextel, y hablando de teléfonos, que Movistar logre presionar suficientemente a Telcel para que la verdadera competencia de precios en telefonía celular se de lugar, y ya entrados en el tema, que nuestros diputados legislen se termine el monopolio de Telmex, de Pemex, la CFE y de Sky… ¿será posible me concedan de una vez, que bebo y metacafe le quiten el protagonismo a youtube, y que los cuates del grupo Rebelde, en verdad cobren buenas regalías para que no hagan rico a un solo productor?

    Casi lo olvidaba, pero también sería importante, que en su nombre y el mío, le manden un magnánimo regalo al periodista propagandista Federico “Goebbels” Arreola, que fue de los que desde dentro del Proyecto Alternativo, conspiró para que perdiera AMLO la grande. Obséquienle también, si les sobra un poquito y no les genera problema, algo de dignidad, cordura y congruencia, para que comprenda que ni la fama a base de mentiras estulticias, ni los correos spam, ni Kamel Nacif, ni el dinero, lo son todo en la vida como tampoco lo es la publicidad personal.

    Por otro lado, les pido sus Majestades, un plantódromo oficial en el Distrito Federal para que no nos desquicien el tráfico cuando quieran, además de que tengan mejores diversiones que las montadas por el gobierno local, incluyendo juegos de feria, una sala de cine cómico dedicada al Dictar-Hugo Chávez, computadoras con Internet con página de inicio en la Jornada, y “online games” como el runescape, además de asoleaderos de balneario con alberca desinfectada diariamente, y baños de ambos sexos. Y todo esto, siempre antes y cuando, Ebrard mande por fin a arreglar el problema del drenaje profundo de la ciudad.

    Hilado pues las albercas, muy bueno sería también que Acapulco quedara más cerquita, pero si es mucho trabajo, mejor que encarcelen a los constructores de la autopista del Sol, que poco a poco se cae a pedazos mientras ellos viajan al mar gozando de aviones privados. Y hablando de dineros extrañamente ganados, que alguien me diga cómo es que comen los que mantienen el sendero del peje y que alguien me explique – además del spam que envían- qué es lo atractivo de meetic o myspace, y de una vez, que me averigüen quien escribió mi muy extraña biografía en la wikipedia, y ya entrados en menesteres, que le manden una agresiva tarjeta postal.

    Hablando pues, de peticiones raras, Ilustres Reyes Magos, les imploro que alguien me demuestre la existencia de un ovni, de la melliue mitocondria y de un goku maya, que el Juventus no deje de brillar, que el Universal Online se mantenga gratuito, que alguien decida incluir mis relatos en algún nocturno radioblog o podcast, y que para ello, Belanova me construya una rola jingle, y que la columna del pepe grillo siga siendo tan singular.

    Además, me gustaría que nunca más se produzca un big brother, salvo que incluya a Britney Spears, a la autista Paris Hilton, a Martina Higins y Lindsay Lohan con todo y su anorexia, y la casa esté dotada de sillas y salas altas, y todas ellas vestidas sólo con minifaldas… todo sea por no contradecir la moda en que las celebridades no utilizan calzones nada más por celebrar…

    Y ya entrados en el tema, ojala que Whitney Houston no tenga que subastar su ropa para comprar drogas, y hablando de eso, que a nuestros gobernantes también se les prenda el foco y mejor legalicen la mota para cobrar un fuerte impuesto pigouviano.

    Si no es mucha molestia, también deseo que regrese Disney Channel a la programación habitual, y que Pen&Teller tenga muchas más temporadas de su ácida y divertida crítica social. Y ya entrados en televisión, que el canal Sony se deje de dramas, fantasmas y violencia, y hablando de violencia, que ETA se deje de mamadas, que ya no maten más jugadores de la NFL, y que Valentín Elizalde sea ya sólo un mal – y aislado- recuerdo de lo que a los cantantes les puede pasar, y de una buena vez, que se resuelvan los crímenes de las muertas de Ciudad Juárez, y hablando de Juárez, que algún historiador se compadezca y le explique al Peje que el águila que utiliza no es el Águila de Juárez, sino primero de Ramón Audaucto Fernández y Felix, y después, del segundo escudo del Emperador Maximiliano (pero por favor, debo agregar, díganselo suavecito, que nada más le falló por casi 50 años). Y de AMLO hablando, deseo fervientemente que de una vez, se le acabe el dinerito que ahora está gastando en hacer una campaña de 6 años y que mejor podría ser utilizado en el infonavit o algún otro beneficio social que sea real.

    Por último, y como sé que se encuentran muy ocupados, les pido que en algunos meses cuando Bush vaya al baño, se acuerde de la horca de Saddam y accidentalmente se pellizque el escroto con la cremallera, y a partir de entonces, se arrepienta de todo y nunca más se enorgullezca en público, de haber podido por fin terminar – a sus 60 años- el libro del “extranjero” de Albert Camus.

    Por anticipado, ¡Muchas Gracias!

    Pd. Mi amigo Nery les manda sus respetos por haberle enviado su novia de faldas cortas e ideas largas…

    Recomendación: visita la “Carta irónica a los Reyes Magos I” (2006)