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Todo ficción

Carta Bizarra

Estimados legisladores de la Puritana Acción Negligente (por sus siglas, P.A.N.)
Considerado y frenético tangamaniaco Sr. Montés Frutamarga,
Importante Carlos A-Vasca Carranza y Ruegosvarios,
Ministro Sergio Redentor Aguerrado Anguliano,
Miembros innegables de la Organización ProVicia,
Beneméritos y ecuménicos todos:

Inicio la presente misiva, saludando con saludo de porra dominguera a vuestras excelencias, a los cuatro vientos y a la ininteligible inteligencia del colectivo nacional.

Continúo, si me lo permiten las prestancias, celebrando en nombre de mis iguales y desiguales, sus altos mandos, intereses, e infatigables luchas por el bienestar de la moral, las buenas costumbres y por ende, de la sociedad Mexicana, que en esta ocasión discernió sobre la posibilidad y constitucionalidad de la interrupción del embarazo y la defensa de la mujer para que siempre esté obligada a parir sin importar las circunstancias.

Bienaventurados sean por buscar culminar el embarazo bajo amenaza de pena criminal, Enaltecidos sean por promover que una mujer que decida no ser madre sea vista como una delincuente. ¿Acaso esa no fue la razón por la cual la Eva fue creada? ¿Para crecer y reproducirse? Alabados sean por aplacar la falsa idea de que la mujer es dueña de su cuerpo y que por ello tiene derechos reproductivos y sexuales. ¿A quien se le ha ocurrido tal barbaridad? ¡La mujer es por génesis, esclava de la gestación! ¡Así lo ha querido Dios!

Encumbradas luminarias que nos han enseñado que la mujer debe embarazarse aún cuando sea contra su voluntad, pues la única forma de evitarlo es no tener relaciones ni ser provocadoras de una violación, agradezco pues en forma formal e inédita, su intervención siempre temprana para demostrar que lo que está dañado de fondo, es la sustancia primicia del amor… ¡Imagínense! El otro día tuve la desdichada y desventurada suerte de encontrarme con uno de “esos” herejes, que me dijo con la tibieza que hablan las nuevas generaciones que se han perdido en la confusión del sionismo internacional y el cine conspiracionista, que ese era asunto meramente de las mujeres a decidir, que no le incumbía ni a él ni a nosotros.

¡Horror! ¡Apunto estuve de convertirme un caballero de Jesús para sacarle a cachetada blanda el espíritu sacrílego! ¡Imaginen sus serenidades que me dijo que en lugar de gastar nuestros “malgastados” recursos humanos y dineros públicos en el tema del aborto, lo hiciéramos en una campaña legislativa para promover la donación de órganos. Decía aquel pecador, hiciéramos tenaces esfuerzos en hacer que por ley, todo mundo fuera donador de órganos salvo que especificaran lo contrario ante notario público. Decía, aquel loco apóstata, que más de 150 mil personas al año lo requieren y muere el 90% por no conseguir un remplazo de un órgano vital. Dijo, que en España mientras hay 40 donantes por millar, acá sólo tenemos 4. Que esa sí es una oportunidad nueva de vida, de vista, de expectativa, de calidad, no lo que hacemos nosotros… ¡Perjuros! ¡Inútiles! ¡Infieles! … ¡No saben que se van a ir al infierno! ¡Nuestra labor es salvar almas!… Inconscientes, no se dan cuenta de que no tienen la razón… ¿O sí la tienen?

Facebook y los secuestros

Me sorprende enterarme que muchos están dejando – o pensando en dejar – facebook por que Milenio y López Dóriga dicen que son una base de datos para secuestradores y asaltantes.

Antes, culpaban a los chats y chatrooms. Siempre se escuchó alguna historia de un niña secuestrada/violada etc., por alguien que la engañó en un chat y la siguió en algún parque… Luego sucedió lo mismo con el messenger, luego con los foros, luego con MySpace, después con los blogs y ahora… Facebook y Hi5.

Culpar a las redes sociales de la inseguridad es un absurdo. Es un escándalo para quienes no las comprenden, es la aguja con sida con la que te pinchan en el cine, son los caramelos envenenados de Halloween, son los asesinos de una pandilla que andan a la media noche en un coche sin luces, el frutsi intoxicado y hasta el chupacabras: producto del miedo colectivo promovido por la ignorancia llana.

Tienen miedo de estar en facebook? Entonces tengan miedo también de contratar cablevision, de tener un teléfono, de ir al teatro, de tener tarjeta de crédito, de la sección amarilla, de los celulares, de las revistas de sociales, del numero del seguro social, de las cuentas de banco, de llevar a revelar fotografías…

Sí, tengan miedo. No vayan a la escuela porque alguien los puede ver con sus amigos. No salgan de vacaciones porque alguien puede enterarse que salen, no coman en restaurantes porque pueden enterarse que tienen para comer, no usen el coche para que no vean que pueden comprar uno, no carguen gasolina, no reciban correspondencia que ahí viene su nombre y dirección física, no se asomen por la ventana de su casa, que es muy fácil que afuera, haya alguien vigilando…

Como verán, uno siempre esta expuesto. Cada uno de esos servicios incluyendo tiendas departamentales y un largo etcétera, cuentan con todos y cada uno de sus datos de dirección, correos, nombre completo, teléfono y más. Lo que no dicen los noticieros, es que estar en FB o en otras redes sociales, no los pondrán mas o menos en la mira de estos hijos de puta.

Sí, también es cierto. Hay que seguir algunas precauciones, tal y como en la vida real: No te subas al auto de un extraño, no aceptes bebidas de un desconocido, no te inyectes drogas con jeringas de otros, y no te hagas compadre de un político… En la vida real y en la virtual, en FB como en toda la internet, hay que saber utilizar las herramientas, eso es todo. Configura bien tu cuenta, martilla con cuidado, no des datos que no necesitas dar, no te desvistas con las cortinas abiertas y no fumes en una gasolinera.

Facebook no es el culpable de la inseguridad y los secuestros.

En resumidas cuentas, no cortes la electricidad de tu casa si sabes de alguien que se electrocutó. La luz es una herramienta muy útil, nada mas, no metas el dedo en el enchufe…

Realidad Novelada de un padre de familia

O acerca de la inseguridad y la guerra contra el narco.
Silence by circo de invierno

by circo de invierno

Soy hombre. Soy mexicano y por decisión propia, vivo en México. Soy católico. Soy ciudadano. Voto y hago valer mis derechos de la misma forma en que cumplo con mis obligaciones. Soy esposo. Soy maestro dos horas al día. Soy microempresario. Soy pagador de impuestos. Soy un padre de familia, común. Soy un hombre preocupado.

Sí, estoy preocupado, y enojado. Con mis vecinos e iguales, pero sobretodo con el gobierno que hemos elegido una y otra vez, sexenio a sexenio, incapaz siempre de proporcionarnos lo que es uno de sus deberes básicos y el motivo primigenio de su existencia: la seguridad de todos los que gobiernan.

¿Cómo es posible que llevemos tres –sí, T-R-E-S- sexenios con la misma cantaleta de siempre? Vamos a profesionalizar a la policía. Vamos a tomar en cuenta a la sociedad civil. Vamos a terminar la corrupción. Vamos a darles atole con el dedo y vamos a blah, blah, blah. ¿Qué nadie se ha dado cuenta de que éste ya es un asunto de seguridad nacional? ¿Qué se está haciendo imposible la vida en el país? ¿Qué el gobierno al no funcionar para lo que fue hecho, no funciona bien para nada más? ¿Qué nadie se ha dado cuenta de que por más de una década, las soluciones propuestas una y otra y otra y otra vez, han funcionado para un carajo? ¿Qué nadie se ha dado cuenta de que mientras Chile, o Colombia han mejorado sustancialmente en el último par de años, México sigue de bajada?

No, no me vengan con la tontería de que todo el problema viene de la pobreza, de que no hay empleos, o el credo absurdo de que el gobierno no tiene legitimidad. No me vengan con esas palabrerías vacías que se escupen sin pensar como se escupen las semillas de una sandía. En las comunidades más pobres, hay más seguridad que en las urbes. Yo he vivido meses de vacantes sin llenarse. Quien promueve la ingobernabilidad es un tercero que sólo quiere gobernar por gobernar y que cuando gobernó esta ciudad, sólo empeoró las cosas y construyó su campaña política… ¿Dónde están los expertos? ¿Las soluciones reales? ¿Los planes y las ideas nuevas? ¿Por qué piensan que con un discurso todo se va a arreglar? ¿Por qué toman un puesto de elección popular si no se atreverán a enfrentarse a los paradigmas de gobernar en la modernidad?

¿Pena de muerte? Me encantaría. Pero si el gobierno no ha logrado hacer que correos mexicanos funcione sin errores, ¿cómo quieren que les confíe la vida de una persona? ¿Pena de muerte a los secuestradores y delincuentes que sean hallados en el lugar del delito, infraganti, con testigos, al momento de rescatar a quien privaron de la libertad? Quizás, pero habría que garantizar muchos factores no evidentes, para evitar injusticias.

¿Qué confiemos? ¿Qué tengamos paciencia? ¿Qué la guerra contra el narco se está ganando? ¡Mentira! Esa guerra está perdida desde antes de ser concebida. El narcotráfico tiene muchos más recursos que cualquier gobierno. ¿Acaso la lógica no entra en los asuntos de Estado? El narcotráfico genera 500 mil millones de dólares al año. Para poder vencerlo en términos económicos, necesitaríamos dedicar el PIB de todo el país y olvidarnos de la salud, de la educación, de la producción, de los empleos, del campo, del combate a la pobreza y un largo etcétera. Y eso, sería temporal, porque donde hay demanda, habrá oferta siempre. Es decir, donde existan consumidores habrá productores, sin importar cuanto queramos evitarlo. Lo único que sucedería es que habría cambio de productores, nuevos serían, y el producto al ser más difícil de consumir, sería más caro.

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pic by Todd Huffman

¿Qué sucede cuando las drogas son más caras? Aumenta la violencia al común de los ciudadanos, a nosotros, los padres de familia, los esposos, los microempresarios, los maestros, las mujeres, los niños, los conductores de carros. ¿Por qué? Porque aumenta el tráfico y la defensa del producto. Aumentan las balaceras, y aumenta la cantidad de robos y delitos de los usuarios adictos que aunque está demostrado no son violentos, necesitan nuevas fuentes de ingresos para poder pagar sus vicios. ¿Acaso creen que se pondrán a trabajar para poder pagarlo? ¡Bah! Asaltos y robos es la opción número uno. El narcomenudista lo mismo. ¿Todo por qué? ¿Para que los americanos digan que hacemos su trabajo sucio? ¿Nos certifiquen?

Antes, las víctimas del narco eran principalmente entre los miembros de cárteles. A nadie sorprendía que mataran al que “andaba en malos pasos”. Ahora, con su guerra santa por la moralidad, las víctimas somos todos. Secuestros, asaltos, robos a un transeúnte, disparos a un chofer, a bebés, todos “saldos” de lo lindo que es creer en la mentira de que se está ganando la guerra al narco.

Yo, tengo una hija adicta. Es la mayor de mis hijos. Sé de primera mano el infierno que es vivir dependiente de sustancias que te matan, que te aletargan, que te hacen vivir la muerte en vida. Ahora, después de varios procesos de desintoxicación, está por graduarse de la carrera de artes plásticas. Ha estado “limpia” por cinco años. Fue una etapa muy difícil, no se la deseo a nadie. Pero jamás culpé al gobierno de su adicción, como no culpé de nadie a mi adicción a la nicotina, ni culpe del alcoholismo de mi abuelo al Estado. ¿La guerra al narco me asegura que mi hija nunca más volverá a drogarse? No sean imbéciles. Nada me lo asegura. Ni nadie me asegura que mis otros hijos no caigan en los mismos pasos. A como yo lo veo, los únicos responsables de eso fuimos su madre y yo, el ambiente en el que se movió.¡Por favor, no me quieran ver la cara de…!

¿De qué si culparía al gobierno? De que me maten a mi mujer en un asalto, de no poder salir a caminar con mis perros, de no vivir tranquilo, de que me secuestren a uno de mis vástagos. Las víctimas de la inseguridad somos muchos más que las víctimas del tráfico de estupefacientes. No conozco a nadie que haya sido asesinado por traficar drogas, jamás me he movido en ese ambiente, pero a mi secretaria, a mi hermano, a mi vecina, a mis empleados, a mi madre y a mí, nos han asaltado, nos han amenazado, hemos visto un arma que está a un soplido de arrancarnos la vida.

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by jelleprings

Como bien dice Ricardo Valenzuela, “al inicio de la prohibición del alcohol en EU, en Nueva York se contaban 10,000 bares, al eliminarla 13 años después, los bares “ilegales” neoyorquinos llegaban a 35,000. Oferta y demanda siempre se encontraran, legal o ilegalmente”. ¿Entonces, porqué demonios no despenalizan las drogas? ¿Por qué ningún país lo ha hecho antes? ¡Yo voté por Calderón pensando que tendría los pantalones de afrontar estos asuntos con realismo y no con cinismo! ¿Que sería peor? ¿Quién dice? ¿Con qué argumentos? Los productores dejarían la clandestinidad, pagarían impuestos que servirían para la prevención de la adicción como para la desintoxicación, para mejorar los servicios de salud, sueldos de profesores y maestros, policías y médicos. Los productores tendrían competencia, bajarían los precios, disminuiría la violencia del consumidor y se acabaría con la violencia del traficante. Llevarían inventarios, proveedores, crecería el campo, serían empresarios respetados como hoy en día lo son los dueños de la Domecq, del Tequila Cuervo… ¿Que habría más adictos? No lo creo. Cada día somos más conscientes de nuestra salud. Cada día hay más alcohólicos en tratamiento, cada día fumamos menos y menos personas, y desde que tengo memoria, las drogas han estado a disposición de todos siempre. Solo hace falta buscarlas y en media hora tienes una ración. ¡Yo reto a cualquiera a no encontrar una dosis un día! El despenalizarlas no provocaría que la gente las encuentre más fácil de lo que ya es ahora. ¿Que los Estados Unidos no lo permitirían? ¡Lo mismo se dijo de la expropiación del petróleo en la época de Cárdenas!

No señores, no. Necesitamos quitarnos de esa estúpida guerra contra el narco y dedicar esos millonarios recursos para preparar a las fuerzas del orden, para pagarles un sueldo decoroso, comparable con el de los policías de los países que menos inseguridad tienen. ¿Qué le importa a un policía mexicano cuidar su empleo si ganará más vendiendo piratería en el sector informal? Se necesita devolverles la dignidad, el amor por el servicio, el orgullo por el uniforme. ¿Hace cuanto no escuchan a un niño que quiera ser policía cuando crezca? Hacer un organismo independiente y autónomo que los regule, supervise, coordine y condene cuando hagan las cosas mal.

Necesitamos evitarles a los ciudadanos la molestia y problemas de la denuncia. Necesitamos seguimiento e investigación de los delitos, necesitamos condenas. Inyectarle también serios recursos al poder judicial para que más casos sean resueltos antes en tribunales. Traernos al grupo élite del Mossad que atrapó al mochaorejas, pagarles lo que sea. Necesitamos educación. Clases de civismo. Campañas efectivas como las del consejo de la comunicación. También necesitamos más cárceles, de baja y alta peligrosidad. Meter por ejemplo, a todos los secuestradores y asaltantes a mano armada, a que paguen de la forma más dura: un penal como el De La Palma de máxima seguridad, donde no pueden hablar con absolutamente nadie, donde no tienen ventanas, ni compañeros de celda, y sólo media hora de sol, donde están vigilados las 24 horas los 365 días del año. ¿Que no hay recursos? ¡Pongan a los reos a trabajos forzados! ¡Bastante cuesta mantenerlos como para que no generen beneficios a la sociedad que han traicionado!

Y el clero también tiene que hacer algo. Se lo reclamo como católico que soy. Excomunión ipso facto contra quien atente contra la vida de alguien. Excomunión ipso facto contra quien secuestre, robe, asalte, amague con un cuchillo o apunte una pistola a un inocente. El cardenal Norberto Rivera, el Papa y todos los que sean, debieran salir en televisión y en cada Iglesia y en cada parroquia, condenándolos al infierno por su excomunión, a todos aquellos que sean criminales y a todos aquellos que colaboren con ellos o que sepan de sus andanzas y no los denuncien.

Sí, eso. Necesitamos pantalones en el gobierno y organismos de poder, no que nos pidan una y otra vez, que estemos unidos como población. Sépanlo. Estamos unidos. Nadie quiere seguir con la inseguridad. Pero sepan también que el pueblo no puede ni debe tomar la justicia en su propia mano. Para eso existe el gobierno, para eso fue creado: dotar a un organismo del poder de todo el pueblo para que ejerza el mismo. Déjense de dogmatismo, de palabrerías. Deje el peje de decir que es por Calderón y el PAN por Marcelo y el comercio informal y el PRI por todos y todos por ninguno. ¡Hagan algo, rompan paradigmas, sean creativos, tengan pantalones para promover el cambio, porque señores, en este asunto, como con las escaleras, sólo se puede barrer de arriba hacia abajo!

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Para ti

Es un viejo cuento-moraleja, que reescribo según lo recuerdo. Sé que no es la versión original, pero espero la moraleja final sea útil de igual manera.

En un antiguo paraje oriental, existía un monasterio habitado por una estricta orden ortodoxa.

Dentro de sus tradiciones, los monjes que sólo veían la luz del sol un día al año en su peregrinaje cíclico, seguían el mandamiento férreo de no dejarse tentar por la carne humana, para nunca pecar por falta de castidad. Las reglas no escritas, pero siempre vistas y seguidas: jamás ver a una mujer a los ojos, nunca hablarles, impensable siquiera rozar sus ropas; ¡infierno para quien las tocase!

Así pues, venían todos de vuelta, caminando en fila, con la mirada hacia el suelo y el capuchón montado, pero la dificultad del paraje, provocó que se retrasara uno de los maestros con su aprendiz, que quedaron algo rezagados del grupo que marchaba al enclaustro del año nuevo.

Estos dos últimos, llegaron tarde al cruce de un río que hicieron los demás en una barcaza, viéndose obligados a levantarse las ropas y atravesar a pie y a contracorriente.

De pronto, cuando comenzaban a adentrarse en el agua, se acercó a ellos una mujer llorando, muy bella por cierto, que provocó que ambos en reflejo, echaran la mirada al suelo.

– Ayúdenme por favor – suplicó ella. -Es demasiado tarde y no he alcanzado a la barcaza. Necesito cruzar el río pues mi madre está en su lecho de muerte y me temo que si no llego hoy en la noche a su lado… temo que me lleve la corriente.

El joven aprendiz, recordando bien sus mandamientos, hizo caso omiso de la plegaria y adelantó unos pasos, hasta que se percató que su maestro no venía a su lado. Al volver la mirada, observó que aquel a quien tanto admiraba, había violado su código y cargaba en hombros al ente del pecado.

Atrás quedó el río, el maestro bajó a la mujer y continuaron a marchas forzadas pues era peligroso que la noche los atrapara a medio camino. El maestro, en silencio avanzaba y el aprendiz, en silencio maldecía a aquel que había cargado a la mujer. ¿Lo denunciaré? Es mi obligación ver que nadie de la orden peque… Pero es mi maestro. ¿Cómo puedo hacerle esto? ¿Cómo a sabiendas de todo, la vio a los ojos, la escuchó, la cargó y la tocó? ¿Cómo lo hizo viendo además lo hermosa que ella era?

– Hemos llegado – dijo el maestro cuando después de un par de horas, se asomó en el horizonte el monasterio ya iluminado por antorchas.

Maestro- le dijo el otro- antes de que lleguemos al lado de nuestros hermanos, en el silencio y confidencialidad que nos otorga la distancia, le hago saber mi enojo por el pecado cometido.

– ¿A que te refieres? – preguntó el maestro sorprendido.

– A que ha tocado a una mujer, cuando la llevó en sus hombros a cruzar el río, hace 20 leguas… debe saber que no he podido dejar de pensar en ello las últimas tres horas de andar, pues pensaba denunciarle, pero al tratarse de usted, ahora mejor se lo menciono.

– Querido – le respondió cariñosamente su mentor – que esto te sirva de lección: hemos pecado ambos, pero cuando yo lo hice, un fin correcto y piadoso se cumplió y no lo mismo ha sucedido contigo.

– ¿Yo? – preguntó anonadado

– Sí. Yo he tocado a una mujer, que dejé 20 leguas atrás, en cambio tú no has podido sacarla de tu mente las últimas tres horas… ¿porqué no la dejaste como yo, a la orilla del río?

Realidad Novelada de Narciso Guisote III o el curioso e irónico cuento del origen de la Tambora

Tambora de Siglo XIX

Relatan los textos antiguos, las crónicas de origen, la historia de libros viejos, fuentes documentales serias y no tanto, diarios mal escritos, notas inconclusas y tantas otras leyendas, que en algún momento del siglo 18 inició en el Honorable Estado de Sinaloa, un movimiento musical sin comparación, original, sin antecedentes claros y de gran éxito comercial y popular llamado “La Tambora”, cuyo origen real es desconocido; hasta ahora.

Así es, amigos, damas, caballeros y todos los de sexo definido pero preferencias indistintas, este, es el momento que todos esperaban y que nadie reclamaba; Yo, Narciso Guisote, caballero de la Real Ordenanza de la Historia No Oficial (ROHNO por sus siglas) a la que pertenecemos los mas prestigiados y arraigados académicos del contra-régimen, contaré en este medio y de forma por demás exclusivísima, cual es la verdadera historia del arranque de esta música.

Corría el sacromemorable año de 1894, cuando en buque de enorme talante, llegaron a la ciudad puerto de Veracruz, un otrora grupo de músicos alemanes, provenientes de bávara región, que en interminable gira mundial contratados por todo aquel amante del germanismo, llevaban años lejos de casa y en recóndito desvío de suerte, fueron a última instancia, convenidos por el gobierno del entonces dictador José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (¿me escuchaste, Barbarita de mi vida y de mi’amor-chocorrol-acanela’o?).

En fin, auspiciados por el gobierno, las amantes mexicanas, el trato calido de la alta sociedad nacional y la comida aborigen que conquista hasta al más delicado estómago bárbaro, estuvo este grupúsculo de músicos más tiempo del que debieran en nuestra patria, haciendo presentaciones harto socorridas y bien pagadas en toda la capital y centro de la república, al grado en que compadres de varios se tornaron, y “tios” de muchos que reconocieron a regañadientes.

Fue de esta forma, en que de sorpresa les tomó el empiece de la revolución mexicana, y debatieron cuantioso tiempo la fecha de su partida y el retorno a sus oficiales familias, pero como siempre se dice que nada pasa apegándose uno a los que están en el poder, prefirieron quedarse un tiempo para ahorrar otro poco y poder comprar una casa de veraneo en las islas griegas. Y vengase tu reino que se fue Don Porfirio y estos quedaron desamparados, así que queriendo salir por el norte porque el puerto estaba tomado, fueron a dar sin querer y sin pensarlo, a la distintiva ciudad de Mazatlán de Pata Salada, mundo ajeno y exótico, sexual y convulsivo donde se vieron obligados a instalarse no más de quince días para poder tomar un buque con destino a Hawai que los llevaría a mejores destinos.

Considerábanse ellos de holganzas, asistiendo a playas vírgenes, comiendo aguachile y chilorio con manteca, agazajados todos por los habitantes de la región, pero el problema de la cama flaca nunca falta, pues de allá las mujeres tienen mucho culo y poca chiche, y el líder de la banda, un galgo alto de apellido Hank, no respetó el respeto que se merece un anfitrión, he hizo las mieles del amor con una señora casada y con casa, llamada Euforina, que fue descubierta en el acto gozoso, por su señor esposo ante la Ley, la sociedad, y el mismo Jesús Cristo, Don Cuco Godinez de Virgen y Tirado, de oficio agricultor, ganadero y minero, de creencias evangélicas, de moral intachable y de obligación decorosa, representante de la junta revolucionaria en la región.

Si, es cierto, su regimiento no constaba de mas de 14 machos, guarachudos todos, imberbes con bigote de cancha de fútbol que no hablaban español en la mayoría, cazadores del monte con arco y flecha de madera y punta de piedra, con calzón de manta, pantalón igual, pero tropa al fin y al cabo obediente, leal, muerta de hambre pero honrada y sedienta de revolución.

Pasó pues Don Cuco la deshonra en silencio, a nadien le comentó, solo a la mujer reprendió y como había sido la vez primera, la perdonó como quien perdona a un perro que intenta morder al amo, pero luego luego planeo su venganza contra el infeliz que había hecho gozar a la mujer como el nunca había podido por miedo a las habladas y al capricho de Dios: una noche antes de la partida, metió a su gente al cuarto que compartían los güeros altos, y a punta de machete les robó todas sus pertencias y los condujo hasta el muelle donde entre amenazas y empellones, los tiró al agua hasta que horas mas tarde llegó el barco en el que partirían, mismo que dejó que abordaran siempre y cuando no pusieran pie en tierra firme.

No se dio cuenta Don Cuco del descontento que aquello provocaría entre la población y sus vecinos, sino hasta que regresó al centro del pueblo donde en el merendero esperaban varias familias al grupo de músicos que con sus instrumentos de viento, acompañarían sus sagrados alimentos. ¿Qué les hizo don Cuco? ¿’Onde andan? ¿Fueron sus tropas? ¿Cómo va uste’ a pasar a creer? ¡Venga ya! – grito Don Cuco a la multitud. ¡Todos callados! Y como no quería la gente se enterara de la deshonra de la que había sido objeto, bajo juramento de silencio de sus hombres y si lo rompen me los chingo y a sus hijas me las cojo, le dijo al pueblo que los Alemanes habían tenido que partir por urgencia de salud y que antes de salir, los habían entrenado a él y a su “ejército” en las artes de la música “‘ropea”.

¡Artemio!, ¡Sinforoso!, ¡Cienfuegos!, ¡Cronicon!, ¡Cicatriz!, ¡Osuna y Osuna Quelite! ¡Godinez!, ¡Cecilio!, ¡Pirato!, ¡Cipriano, MalaCara, y Fortunato!– les gritó a todos y cada uno de ellos, que “pres’ntes” respondieron sorprendidos y aún cargando su botín de guerra entre las manos, “¡a tocar cabrones, que el pueblo quiere música!”.

Unos a otros se miraron incrédulos, no sabiendo bien a bien que hacer, hasta que Fortunato mencionó entre dientes y con voz bajita, nervioso ante la atenta mirada del público, “’efe, no podemos porque me sobra un estrumento”. Tranquilo pues, que pa’ eso está la Euforina, y le lanzó tal mirada de reproche que aquella atinó a ponerse de pie, tomó la tarola y comenzó a tocar, rezando en silencio y con un miedo profundo que solo conoce la mujer que ha probado de otra colmena, y los demás al ver que el jefe empuñaba su arma, le siguieron en ese arrebato arrítmico ruidoso, asincrónico, energético y estruendoso, que el pueblo por temor, o por peor es nada, identificó como su nuevo sello musical arguendero y estrambótico, no obstante que todos sabían sus “nuevos músicos” no sabían tocar por nota.

Es esa pues, damas, nenas, caballeros y pescados, la verdadera historia de la Tambora, ruideral norteño que dícese tiene aun en día en sus mejores representantes a los interpretes líricos o de oídas y que dentro de su esencia le imponen ritmo, melodía, sentimiento, vida y energía a esa música que hoy en día todos los que nos jactemos de ser mexicanos, amamos y defendemos con orgullo, pues es el pulso de un pueblo y el instrumento que nos acerca como nación, además de que en su alegría y algarabía, hemos encontrado receta que mitiga nuestras penas y hace más placenteros nuestros momentos felices. ¡He dicho, yo Narciso Guisote y ustedes están de testigos! Y lo digo de nuevo que ya me voy: ¡He dicho!

Realidad Novelada de un Autocrata

REALIDAD NOVELADA DE UN AUTÓCRATA
por J.S.Zolliker


Tengo mi mente puesta en una meta. Soy el dueño de mi destino, humilde salvador de la Patria, nadie puede detenerme si puedo hacer que el pueblo se mantenga humilde y unido. No necesito dormir mucho, siempre he sido madrugador, intranquilo.
Nadie más sabe como hacerlo. La historia me puso en este lugar y en este momento por una razón, cumplir una meta: tomar el poder.

México necesita corregir el rumbo. Pero no seré yo un gobernante déspota, nunca lo he sido. Seré benevolente, cuidaré del pueblo, de la gente, nada y nunca en beneficio personal, no me gustan los lujos, el dinero no me tienta, los excesos no me convocan; nunca he hecho nada para mí mismo, sino por el beneficio de los demás.

Soy un gran estratega, que ha tenido que luchar contra los embates de terceros que siempre me han atacado; no siento culpa, el cariño de la gente del pueblo me conforta, ellos lo son todo para mí, de ellos tomo mi fuerza, ellos luchan, se organizan, me apoyan… ¿Qué más representación del cariño que me tienen cuando puedo alzar un dedo y dar una instrucción y en consecuencia el pueblo obedece?

En esta vida hay sólo buenos y malos. Y ante los malos hay que resistirnos: desobediencia civil pacífica, porque soy un líder responsable y no quiero dar excusas; “ni un vidrio roto ni una pedrada, sólo recurren a la fuerza los que no tienen la razón”, y yo –perdón, nosotros- tenemos la razón, ellos no. Ellos son los desfalcadores, los fraudulentos, los ricos y ambiciosos, los traidores a la patria; promotores de la privatización del petróleo, de la riqueza nacional, del oro negro de los pobres… Sí, no, no, no me contradigo. No es lo mismo lo que propuse yo a lo que proponen ellos.Ya sé que yo dije asociación y que ellos dicen los mismo, pero ellos quieren saquearnos, ¿me entienden?… No es lo mismo porque de origen somos di-fe-ren-tes ellos y yo. Yo soy bueno y quiero lo mejor para el país, ellos son malos y sólo buscan su beneficio personal y de los ricos extranjeros…

La patria no se vende(Foto en CreativeCommons por Santi LLobet)

Yo del pueblo soy su líder, humildemente me han elegido. A ellos no. Por eso, necesitamos iniciar la marcha, ni un paso atrás, tomar el hilo de la democracia para que no abusen de nosotros. ¿Qué pueden hacerlo porque ganaron las elecciones? No. Son un fraude, llegaron al poder con engaños, con ayuda de países extranjeros para vaciar nuestras arcas, no son demócratas ni México un país con democracia, pues de existir, habría ganado yo, digo, nosotros…

Lo que necesito ahora pues, es el poder para hacer el bien, quizás requiramos declarar un estado de emergencia, nos quieren saquear… Sí, sí, sé que Hitler, Musssolini, Simón Bolívar, Franco, Noriega, Aguinaldo, Nazarov, Garibaldi, y cientos de tantas otras figuras fueron dictadores en sus épocas, pero yo no pienso suspender las libertades civiles, ni reinar –digo, gobernar- por decreto, ni reprimir a mis oponentes, ni promover el culto a mi personalidad, ni tomar el congreso por la fuerza… No, eso no lo acepto, no me parece correcto.

No, no me contradigo. Déjenme hablar. Esperen, que si no me encabrono… Ahora sí, hablando nos entendemos. Aquí se trata como ya lo mencioné, de un Estado de Emergencia, es una situación especial; por eso tomamos el congreso… pretenden desvalijarnos cuando no estemos mirando, como cuando los amantes de lo ajeno despojan a una mujer que dejó descuidada la bolsa. Ellos, los que sirven a otros intereses, quisieron de pronto pasar la reforma energética sin avisar, rápido, por sorpresa… Gracias a unos cuantos fieles, nos les adelantamos, lo evitamos, avanzamos un gran paso en el terreno democrático.

Por eso se los digo, no fue una medida antidemocrática, permítanme hablar, eso, no, no, no, no me contradigo. Sí, somos minoría, pero no porque el Pueblo, sí, el pueblo entero, no haya querido que no fuéramos mayoría en el Congreso, sino porque nos robaron la elección y todos los que fueron electos en ese día negro para la historia de México, son ilegítimos.

Por eso, no, no, no, no me contradigo, el jefe de gobierno del Distrito Federal y los legisladores de mi partido que están como Diputados y Senadores, no son ilegítimos, porque ganaron por las buenas, pero ellos, los que son un puñado y manejan este país, se dieron cuenta de que si les hacían fraude también, esto se haría revolución de inmediato. Y que quede muy claro, les digo a todos, que fui sumamente responsable en contener el descontento del Pueblo, la toma de Avenida Reforma fue por eso, para calmar los ánimos… No, no, no, no me contradigo. Como el Presidente es espurio, yo ya sé que el Pueblo no lo respalda ni lo respaldará nunca. Por eso sé que aunque sólo contemos con el 28% del Congreso, el Pueblo nos apoya en su totalidad, con el 100 por ciento.

¿Qué cómo lo sé? ¿No han visto el cariño que me tienen? ¿No han escuchado cómo me aclaman? ¿No me han abanderado ellos y sólo ellos como el Presidente legítimo? ¿No hemos llenado el zócalo con las 200 mil personas –perdón, 2 millones de personas- que caben? Por eso lo sé, por eso lo siento, lo siento en el abrazo, en los aplausos, en los gritos y en el clamor que provoco. Por eso soy el Presidente Legítimo enarbolado por la voluntad del pueblo, de todo México, por eso y para constituir un gobierno que reestablezca el orden y la estabilidad, la gobernabilidad… No, no, no, no me contradigo, soy la opción para devolverle a nuestra querida patria, su esplendor. Pero nunca seré, y les doy mi palabra que siempre cumplo por más que se empeñen mis enemigos –perdón, opositores- en mostrarme contradictorio: Yo nunca permitiré que me llamen “Su excelencia, Presidente de por Vida, Jefe de las Fuerzas Armadas, Lord de todas las bestias de la tierra y de todos los peces del mar y Gran Conquistador del Imperio Norteamericano en América Latina y México en Particular”. ¡Jamás!… ¡Luchemos por nuestros ideales! ¡No perdamos contra los que nos quieren apachurrar¡ ¡Democracia para nosotros!, Ehem, digo, ¡para todos!

Video: Charles Chaplin, el Gran Dictador

Quizás, yo digo (mi homenaje a Quino)

Quizás, y sólo quizás, la vida está de cabeza. Quizás debiera todo ir en orden invertido. Quizás uno debiera comenzar a formarse del polvo, gusanos y de la tierra. Quizás uno nacería entonces con un infarto, un derrame cerebral o un cáncer terminal. Uno nacería mucho más sabio, en el retiro, y luego vendría el trabajo, los hijos, la boda, el noviazgo. Quizás llegaría después la universidad, la preparatoria, los enamoramientos de adolescencia, secundaria, primaria y las travesuras, los amigos y el fútbol; ninguna responsabilidad, viejo-adulto-niño-bebé. Que otros te cuiden, te vean con cariño, te alimenten y dejen dormir, vean por ti con amor y cubran todas tus necesidades. Quizás, uno debiera morir fundiéndose en el orgasmo de una pareja enamorada. Quizás, yo digo, todo debiera ir en orden invertido. Quizás alguna vez fue así…

Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra la Mujer

El día internacional para la eliminación de la violencia contra las Mujeres es este domingo, 25 de noviembre. Aquí les dejo un recordatorio, una Realidad Novelada (o no-velada). Léanla, ódienla, llórenla, vomítenla… pero sobretodo, hagan algo.

Love me tender

“love me tender”, pic by Mr. Negative

Realidad Novelada de una Mujer Golpeada (republicado)


fecha original: 24 Noviembre de 2005

Es una de esas mañanas de invierno donde estar bajo el sol quema la piel (más no calienta), y la sombra se mete fría hasta los huesos. Es una de esas mañanas donde se comienzan a observar adornos navideños en cada local comercial, y los anuncios de la radio se ven abarrotados de jingles. Es una de esas mañanas que bien podrían comenzarse con un buen café con poco de leche, dos de azúcar, un buen libro que leer bajo la ventana y un cigarrillo que disfrutar desde dentro de casa…

Y eso es precisamente lo que ella hace. Camina con lentitud, con calma, casi con dificultad. Pone la “danza de los espíritus benditos” de Orpeheus y Eurydice, y se cubre las piernas con una cobija de fieltro. Da un trabajoso sorbo al café. En las mañanas, es cuando tiene un poco de calma. Es cuando puede aprovechar el momento para estar a solas y distraerse de su terrible cotidianeidad.

Ella, se podría decir, es una mujer atractiva. Además de poseer una carrera y una maestría, disfrutar la lectura y conferencias, una mente reconocida como brillante, sus dotes físicos son notables. Joven como es, su cabello es grueso y liso, su espalda es recta y sus pechos generosos, la cintura pequeña y las piernas torneadas. Tiene las cejas arqueadas, los ojos grandes y claros, la nariz recta y fina, y la dulce boca, atravesada por un enorme y desagradable hematoma; de esos que duelen en la boca del estómago de nada más mirarlos…

Sí, ella que no sale de casa en esta mañana, es una mujer que sufre de maltrato. Ella es una más de ese gran numero de mujeres que son controladas, golpeadas, manipuladas. Ella es una mujer que a diario es insultada, menospreciada y criticada hasta por el más mínimo detalle, y lo que ella busca en esta mañana de invierno, es distraerse de su realidad, de su cotidianidad, del diario ser abusada por el hombre que alguna vez amó.

– ¿Con quien estuviste hablando toda la mañana? – le preguntó la tarde anterior, comenzando el vicioso circulo de agresiones.
– Con nadie, mi amor. Te juro que…
– ¡No te hagas la estúpida!- le interrumpió con brusquedad, con esa voz que siempre la persigue en investiga, con esa voz que demuestra furia, poder por fuerza, con ese tono violento que le provoca ir al baño a desasolvar las tripas sin control ni piedad.
– De verdad, amor, ¡te juro que con nadie! – no sabe cómo responderle. No sabe cuanto jurarle ni cómo convencerlo de que no lo engaña y nunca lo ha hecho. Es un hombre agresivo, dominante, al que ciertamente no quiere hacer enojar. Por eso empieza a llorar.
– ¡No llores! – le grita – ¡¿Qué me estás ocultando?! – la inquiere jalonéandola de la blusa. – Te conozco, pinche vieja puta, sé que cuando lloras es porque sabes que algo hiciste mal… ¡Eres una puta! ¡P-U-T-A!

Ella no pudo controlarse. Temblaba. Lloraba. Pensaba en cómo escapar de lo que no tardaba en llegar. Ni hablar de encerrarse en el cuarto, o de salir corriendo de la casa, porque la ultima vez que lo hizo, el castigo fue mucho peor. Entonces, su espíritu animal, el instinto más básico de supervivencia, la hizo hincarse en el suelo, meter la cabeza entre las piernas, abrazar sus rodillas y mascullar perdón. Suplicar clemencia por algo que no hizo, implorar compasión porque tal vez la empleada doméstica dejó descolgado el teléfono cuando lo limpió… y ella no se dio cuenta.

O tal vez, aquél sólo tuvo un mal día en el trabajo, o quiere demostrar quién es quien manda, o un pájaro le defecó el parabrisas del carro… Cualquier excusa es buena para celar, para encerrar, insultar, para compararla con otras mujeres y criticarla “¿Por qué no puedes ser como la esposa de fulano? ¡Ella sí es una mujer de mundo!… No, no quiero que tomes pastillas anticonceptivas. ¿Me crees igual que tú? Carajo, fíjate cómo le hace mi hermana. Pero si tu no sabes usar esos vestidos elegantes. ¡Se te nota el brassiere!… Estás gorda, eres fea, tonta, burda, tan torpe que no sabes ni planchar una camisa. Ya sé lo que quieres al ponerte ese vestido, ¡que te vean otros hombres!, ¿verdad? ¿A quien fuiste a ver al supermercado? ¿Ahí te encuentras con tu amante, puta de mierda?… Todo comenzó con un noviazgo de apodos, críticas algunas, celos varios, amenazas de matarse si lo abandonaba, arrojarle objetos suavemente cuando se enojaba. Y ahora, patada en las costillas, ella levantó la cara y golpe seco en la barbilla. Dejará marca por varios días. No podrás salir de casa. Es tu culpa, ¿qué no lo ves? Perdón mi amor, te juro que no volverá a suceder. Pero tu eres quien me provoca…

Ella es como cualquier mujer que puedes observar en una tienda, bebiendo un café, cargando gasolina, comiendo en un restaurante, caminando por el parque, recogiendo a los niños en la escuela. Pero en lo que es diferente, es que tiene en su vida este oscuro secreto del que no puede huir. Y vale decir que lo intentó. En reiteradas ocasiones. “Mire a su esposo, señora, está como un niño llorando de lo arrepentido, ¿porqué no lo perdona y se evitan todo el lío?”, le dijo alguna vez un Ministerio Público cuando lo denunció. Algo malo habrás hecho, le dijo su madre en otra ocasión. Y cómo ves, ¿sí eres muy coqueta?, le preguntó la psicóloga. A veces no nos damos cuenta… La amiga reflexionó sobre que perdería todo en la vida, te puede meter en la cárcel y quitarte a tus hijos… No te metas conmigo que llevas las de perder. Yo conozco a mucha gente influyente, la amiga de mi mamá, tu suegra, es subprocuradora de justicia… ¿Tu a quien conoces, puta?…

Ella ha decidido entonces, aguantarse, resistir, cargar su cruz. No quiere pasar más vergüenzas confesando lo que sufre. No quiere arriesgarse a que sus hijos se enteren. No quiere sufrir más reveses donde las autoridades ni seguimiento le dan a su caso. No quiere más que beber su café esta triste mañana de invierno, y leer un poco para olvidar otro poco lo que vive todos los días:

“(…) Y tendrás hijos que no sabrán nunca que eres mujer que sientes y padeces, sólo madre serás, su clara madre. Ignorarán las llagas de tu oído temeroso de oír noche tras noche, cuando se quedan la mujer y el hombre ante la eternidad en las tinieblas, una voz que no rima con tus pulsos, unas palabras que no sabrá nadie.(…)”

Sus ojos asoman unas lágrimas por el texto que acaba de leer. Sus manos temblorosas se tocan los labios adoloridos. Sí, ella es una mujer como cualquier otra, que vive esta pesadilla. Ella es una mujer que ya no quiere denunciar, que prefiere callar. Ella es una mujer que no tiene quien la defienda. Su nombre es un nombre común. Su vida, parece ser una serie de historias como la de tu mejor amiga. Sus sueños e ilusiones son los mismos de tu madre y hermana. Físicamente, se parece a tu hija. Esta es la triste y amarga realidad novelada de una mujer como cualquier otra.

Artículo Relacionado: Video campaña del INMUJERES. “El que nos golpea a una, nos golpea a todas”. (Da click en la imagen para ver el video)


La caminata nocturna de Alternativa Socialdemócrata por la seguridad y dignidad de las mujeres, se realizará el próximo sábado 24 de noviembre, a las 21 horas, de la Puerta de los Leones en Chapultepec, hasta el monumento al Ángel de la Independencia.

Realidad Novelada de un Periodista de la Nota Roja

ADVERTENCIA: No apto para lectores sensibles.

Soy periodista de la nota roja. Estudié en la Septién…bre a enero de hace como dos años en Santo Domingo y en las Morgues del Estado de Oaxaca. Qué quieres que te diga. ¿Que me gusta lo que hago? Bueno, pues antes no, pero ahora sí. Antes me fijaba en los cadáveres, en los baleados, rostros quemados, torturados desfigurados, mujeres asesinadas a golpes por el marido borracho, homosexuales desangrados por agresiones anales… Ahora no. Ahora me fijo que cada caso es un ingreso seguro como la muerte misma que cubro todos los días; que es de lo que estoy hablando. Me alcanza para pagar la renta y comer de vez en cuando. (Sí, además hago otras chambas, como compraventa de lo que sea, ¿estas interesado?)

Seamos realistas, pues. Yo no sueño con el Premio Nacional de Periodistas ni con reconocimientos internacionales. Yo sueño con poder pagar el gas para bañarme caliente, y quizás algún día, escribir un libro de mis experiencias en la noche grana, que con que se venda en los puestos de periódicos del Zócalo, me daría por bien pagado.

Es la mera verdad. Cruda y real; esa en la que nunca has pensado y prefieres no imaginar. ¿Ética personal? Se resbala por los agujeros de mis bolsillos. ¿Moral periodística? No me cabe en el monedero. ¿Profesionalismo? No me hagas reír. ¿Abuso del sensacionalismo? Sí, ¿y qué con eso?…

Digo, no nos exasperemos, es culpa del capitalismo. Adam Smith previó que para todos habría algo que hacer. Pues yo hago esto. Así como la economía formal necesita de la informal (qué otra cosa haría esa gente si se prohibiera de verdad), así como la economía necesita a los narcomenudistas (si no, es gente que no encontraría empleo en ningún lado y ¿cómo se sustentaría?), así justo es cómo el mercado reclama notas de sangre y yo, las busco y las redacto.

Y no es que no haya yo tenido otras oportunidades, ¿eh? Una vez un maestro me dijo que si me quedaba en esta sección del periódico más de dos años, estaría jodido de por vida. Así me fui a cubrir a los políticos… pero nooooo, no que no, la verdad es que prefiero por mil veces convivir con judiciales y muertitos. Son mas derechos, digo yo, aunque cada quien se refiere a la feria como le fue en los caballitos (¿te subes?).

Aquí por lo menos el cheque es constante y no hay que estar viendo si se hieren susceptibilidades. Ni mo’ que te reclame el tieso… ¡Siéntate tranquilo mientras te cuento!… Perdona la carcajada, pero tanto tiempo me ha hecho olvidarme de las buenas costumbres y no puedo evitar encontrarle el albur a cada palabra. Cierto, le he perdido todo acato a la vida, pero es la única vía. Si no, te vuelves loco y dejas de poder dormir… No me lo cree la gente, pero muchos homicidas han sido periodistas de la nota roja que dejaron de ver con humor a la flaca…¡Te doy para tu domingo siete!… Lo siento, de verdad estoy avergonzado pero me es inevitable aventarme chascarrillos de doble sentido.

Y es que desde chico he sido simpático y burlón (y no te presto nada; ¿crees que le puedes enseñar a pescar al gato?). Pero que conste que eso no quiere decir que no respete a la muerte. La veo tan de cerca, tan desagradable, tan real y a diario, que es imposible no respetarle esos ojos fríos, esos labios morados, esa fuerza inerte que tiene… Eso sí, no confundan respeto con que pueda poner mi “toque”, mi estilo, mis conocimientos, mi todo-todo-todo a cada noticia. Me estoy dando a conocer con mi estilo solo mío que me ha ganado el gusto de tanta gente.

¿Porqué poner “Murió anciano en burdel” cuando puedo explayarme? ¿Por qué ser simplista y objetivo si puedo hacer mis escritos interesantes para todo demócrata que se bolea los zapatos en la calle? ¿Por qué no escribir entonces las joyas de nuestro periodismo rojo si puedo hacerlo? ¿Murió anciano en burdel, así, escueto y sin chiste, o mejor le aporto mi estilo inigualable: el ancianito Abrahán murió porque, o no aguantó la vergüenza de que “su asunto” no le respondió o no soportó el olor de la sexo servidora que le iba a quitar la calentura…?

¿Que te parezco procaz? Huuuy. Pero bien que miras como todos, las noticias de asesinatos que pasan en la tele en CNN. ¿En qué es diferente?… en el estilo nada más. Bien que te gusta el morbo, los límites es otra cosa. ‘Ora sí que es como aquel chiste de la señora que acepta dormir con un hombre a cambio de un millón de dólares y luego se indigna cuando otro le ofrece sólo cien pesos. Como dije, la diferencia está en el estilo. n’omás. Ya pues, ni se me indignen… ¿Con que ya pensaste responderme con todos tus argumentos? T’a bueno, ahí luego que estoy ocupado redactando: Murió don Abrahán, vecino de San Sebastián Abasolo de un paro cardiaco porque no aguantó la vergüenza de que su “asunto”

Una joya del periodismo nacional:

Don abrahan

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Realidad Novelada de un Portero

o el Cuento de la Ambigüedad (entre el bien y el mal)

Portero

pic by anna carol

– Estaba trapeando, se abrió la puerta y entré a ver que todo estuviera bien, me tendieron una trampa para no pagarme mi jubilación, vamos, ándele.
– ¿De qué vamos a vivir? ¡No podemos dejarnos que nos echen así no más a la calle, hay que llevarlos a juicio!
– No te apures vieja, los pobres nunca les ganamos a los ricos, por suerte está el seguro de desempleo, verás que antes de seis meses encuentro otra chamba…

Se llama Raúl. Tiene como sesenta años, pero aparenta diez o quince menos. Tiene la sonrisa amable, el hablar pausado, la mirada sencilla y una esposa chimuela y chismosa que se mira aún mayor. Su familia está compuesta además, por dos hijas, ambas graduadas en licenciaturas, asunto que él ni siquiera pudo alguna vez soñar, porque desde muy joven salió de su pueblo natal rumbo a la ciudad y desde hace más de cuatro décadas trabaja como portero de un edificio; el último en la colonia Condesa.

A vista simple, podría decirse que es un tipo amable que se ocupa de su familia, que no se mete con nadie y al mantenerse tantos años trabajando para un mismo patrón, la lógica sugeriría es alguien de suma confianza. Pero no es así. Cuarenta años después, lo han descubierto.

Con la frialdad que se requiere para mantener una maniobra por tantos años, Raúl ha hecho de las suyas a diestra y siniestra. Su forma de operar, es discreta, eficiente y redonda. Hace muchos años se encontró en un domingo entrada la noche, abierta la puerta de uno de los apartamentos que solía cuidar. Sabía de antemano que los inquilinos estaban de vacaciones, por lo que decidió entrar para verificar que todo estuviera en orden. Y lo estaba. Pero por misteriosa razón, como cachiporrazo de suerte, como un rayo de esos que de pronto iluminan el campo, lo golpeó una idea brillante, astuta como pocas: robaría objetos pequeños –pero lujosos- en una maleta del mismo inquilino, a fin de cuentas es su día libre y avisó que no saldría a provincia a ver a la familia, por lo que nadie sospecharía de él. Entonces, subiría por las escaleras –porque quién no usa el elevador estos días- y escondería su botín en una pequeña bodega de la azotea.

Ya pasado el susto y la sorpresa inicial de los vecinos, iría sacando lo robado poco a poco, cada lunes, dentro de una bolsa de plástico junto con la basura que es necesario barrer para evitar humedades y demás molestias (hojas de árboles, polvo y demás) que se acumula en una semana en cualquier azotea de cualquier edificio de la ciudad. Metería la bolsa en el maletero de su automóvil, y la llevaría a un depósito de inmundicia orgánica a algunas cuadras de ahí, y antes de deshacerse del plástico morral, sacaría el pillaje que vendería el siguiente domingo –su día libre, repito- en tepito como objetos “calientes”.

Pero lo más importante era el paso siguiente, que le auguraría tranquilidad y permanencia: espantar a los inquilinos robados. Les dijo que el rumbo se estaba tornando muy inseguro, a los del edificio de enfrente les pasó algo parecido, a él lo asaltaron amagándolo con pistola y tres cuadras más allá, en un edificio que conoce, secuestraron a la chica de la familia cuando llegaba de una fiesta; la ciudad se está tornando insoportable y las autoridades como siempre, no hacen nada. Reacción lógica, los alquiladores decidieron mudarse a una colonia más tranquila, hacia el sur donde se decía era la zona más segura ya. No se preocupe patrón, para que usted no esté viniendo hasta acá, yo me encargo de mostrar el departamento y rentarlo de nuevo. Y así lo hacía. Máximo dos robos al año. Patrón, ¿podría ganarme un dinerito extra lavando carros a los que aquí viven? Claro patrón, no se apure, sin descuidar mi trabajo principal.

Por supuesto, nadie sospechaba de él. Porque durante cuarenta años, cada que alguien desocupaba un departamento, fuera por los extrañísimos motivos de robo a los que todos se han acostumbrado en la ciudad más grande del mundo, o porque se mudaran a otro lugar, ciudad, o por motivo cualquiera, él se encargaba de enseñar la vivienda y rentarla de nuevo. Era eficiente, prestante, en apariencia fiel y buen empleado… Mala suerte.

El libro de los abrazos (fragmento, Eduardo Galeano)

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy […]por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies […]

Mala suerte de nadies tuvo cuando hace unos meses, un arrendatario se peleó con su mujer y regresó antes de completar su fin de semana largo. Mala suerte tuvo porque ahora, a las nuevas generaciones les ha dado por cuidar la línea y hacer ejercicio. Mala suerte porque subió las escaleras con esos zapatos deportivos modernos que no se escuchan y él esperaba el ruido del ascensor. Fue descubierto cerrando la puerta del apartamento, cargando una maleta repleta de relojes, una laptop, un iPod, otras joyas de ella, películas, una cámara de vídeo y otra digital, además de efectivo dinero.

Patrullas, escándalo por todos lados, llegaron los dueños del edificio y por desconocer que la ley del trabajo no obliga al patrón a pagar indemnización por despido justificado de robo, negociaron renuncia escrita o cárcel, y aquel eligió la puerta y se fue de inmediato, dejando a su propia familia sin techo y sin explicaciones que no fueran más allá de la evasiva frase “es que estaba trapeando, se abrió la puerta y entré a ver que todo estuviera bien, me tendieron una trampa para no pagarme mi jubilación, vamos, ándele”. ¿De qué vamos a vivir? ¡No podemos dejarnos que nos echen así no más a la calle, hay que llevarlos a juicio! “No te apures vieja, los pobres nunca les ganamos a los ricos”. ¡Pero no te dejes! ¡Te están acusando de muchos robos!… ¿No lo hiciste, verdad? “Claro que no, ¿cómo iba a poder robar tantos departamentos sin nunca forzar una cerradura?… por suerte está el seguro de desempleo de Marcelo, verás que antes de seis meses encuentro otra chamba…”

Y así fue. Por cobardes sus antiguos patrones, por querer ahorrar dinero, por no denunciar el delito, hoy trabaja en otro edificio, quizá sea ese en el que vives tú. Casualmente, a los pocos días que encontró este nuevo empleo, una familia se mudó a Monterrey porque el padre fue trasladado por la empresa en la que se desempeña. No se preocupe patrón, para que usted no esté viniendo hasta acá, yo me encargo de mostrar el departamento y rentarlo de nuevo. En cuanto tuvo a un nuevo candidato para rentar el lugar, lo puso en contacto con el dueño para firmar el contrato. Pero antes, se encargó como muchas veces lo hizo, de un pequeño detalle: sacó copia de las llaves que estuvieron bajo su resguardo. Poco a poco, irá acumulándolas todas de nuevo, siempre y cuando claro está, el Señor le de vida para ello…

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