Liberan a Ingrid Betancourt

Dicen las noticias, que Colombia logró liberar a la excandidata Presidencial Ingrid Betancourt de las garras de las FARC y Chávez.
image of wikipedia

¡Eso sí que son buenas noticias!

Arts. Relacionados: El universal
CNN Reports: Betancourt free, Colombia reports
(gracias a TheGhost)

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Solo en Mexico: policia filosofo

Esto sucede sólo en México: comandante de policía borracho y filósofo… ¿y ¿cómico natural?)

Bien dice mi comandante: “con todo respeto, uno puede traer la cola apestosa aunque no traiga el culo zurrado”…

De aquí a la posteridad.

(gracias a Leonor Santillanes)

Concurso de Animación para RadioHead

Hay un concurso de animación para un vídeo de Radiohead. De más de mil vídeos, quedan 13 semifinalistas entre los que está mi amigo, el director mexicano Dany Saadia, de quien ya hable antes con su película 3:19.

Por favor voten, que está muy bueno el vídeo! (el suyo es el de Faust Arp, by titusbondi)

Buena Noticia

Sí, hay una buena noticia para México. A partir del día de hoy (24 de junio) y hasta el domingo 29, hay un gran remate de libros en el Auditorio Nacional.

Habrá ejemplares desde 30 pesos. Estarán presentes las más grande editoriales. ¿Por qué? Porque los ritmos que el público ha impuesto a la industria Editorial, provocan que el tiempo que un libro pase en anaqueles, sea cada vez más breve (todos queremos estrenos), y esto ha llevado a las editoriales a tener sus bodegas llenas de libros que han pasado por venta, rebajas y saldos.

Gracias a que por ley fiscal, las editoriales no pueden donarlos o regalarlos a menos que paguen impuestos por los mismos (otro absurdo de nuestro país), y a que no puedan tenerlos en bodega por que son considerado un activo que también les generan impuestos, el destino de esos ejemplares sería por lo general, la trituradora industrial.

Sin embargo, esta vez, a la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal se le ocurrió algo bueno: organizar una gran venta remate. El horario es de las 11:00 a las 19:00 horas y la entrada es gratuita.

¡Pasen la voz!

Where the hell is Matt?

Quizas ya muchos vieron la versión anterior. Esta es la nueva. 42 países, 14 meses y de nuevo Matt nos divierte a todos.


Where the Hell is Matt? (2008) from Matthew Harding on Vimeo.

(vía: Alt1040)

Cuando el subconsciente habla por si solo

This is what happens when the subconscious speaks for itself…

Nuevas Secciones

He abierto un par de galerias de imágenes para su disfrute.

La primera, PHOTOS, es para remplazar aquella sección de imágenes amateurs y fotos domingueras.

La segunda, SOLO EN MEXICO, es para reír, criticar y denunciar aquellos sinsabores que en imágenes, suceden sólo en nuestro país.

Que las disfruten.

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Para ti

Es un viejo cuento-moraleja, que reescribo según lo recuerdo. Sé que no es la versión original, pero espero la moraleja final sea útil de igual manera.

En un antiguo paraje oriental, existía un monasterio habitado por una estricta orden ortodoxa.

Dentro de sus tradiciones, los monjes que sólo veían la luz del sol un día al año en su peregrinaje cíclico, seguían el mandamiento férreo de no dejarse tentar por la carne humana, para nunca pecar por falta de castidad. Las reglas no escritas, pero siempre vistas y seguidas: jamás ver a una mujer a los ojos, nunca hablarles, impensable siquiera rozar sus ropas; ¡infierno para quien las tocase!

Así pues, venían todos de vuelta, caminando en fila, con la mirada hacia el suelo y el capuchón montado, pero la dificultad del paraje, provocó que se retrasara uno de los maestros con su aprendiz, que quedaron algo rezagados del grupo que marchaba al enclaustro del año nuevo.

Estos dos últimos, llegaron tarde al cruce de un río que hicieron los demás en una barcaza, viéndose obligados a levantarse las ropas y atravesar a pie y a contracorriente.

De pronto, cuando comenzaban a adentrarse en el agua, se acercó a ellos una mujer llorando, muy bella por cierto, que provocó que ambos en reflejo, echaran la mirada al suelo.

- Ayúdenme por favor – suplicó ella. -Es demasiado tarde y no he alcanzado a la barcaza. Necesito cruzar el río pues mi madre está en su lecho de muerte y me temo que si no llego hoy en la noche a su lado… temo que me lleve la corriente.

El joven aprendiz, recordando bien sus mandamientos, hizo caso omiso de la plegaria y adelantó unos pasos, hasta que se percató que su maestro no venía a su lado. Al volver la mirada, observó que aquel a quien tanto admiraba, había violado su código y cargaba en hombros al ente del pecado.

Atrás quedó el río, el maestro bajó a la mujer y continuaron a marchas forzadas pues era peligroso que la noche los atrapara a medio camino. El maestro, en silencio avanzaba y el aprendiz, en silencio maldecía a aquel que había cargado a la mujer. ¿Lo denunciaré? Es mi obligación ver que nadie de la orden peque… Pero es mi maestro. ¿Cómo puedo hacerle esto? ¿Cómo a sabiendas de todo, la vio a los ojos, la escuchó, la cargó y la tocó? ¿Cómo lo hizo viendo además lo hermosa que ella era?

- Hemos llegado – dijo el maestro cuando después de un par de horas, se asomó en el horizonte el monasterio ya iluminado por antorchas.

Maestro- le dijo el otro- antes de que lleguemos al lado de nuestros hermanos, en el silencio y confidencialidad que nos otorga la distancia, le hago saber mi enojo por el pecado cometido.

- ¿A que te refieres? – preguntó el maestro sorprendido.

- A que ha tocado a una mujer, cuando la llevó en sus hombros a cruzar el río, hace 20 leguas… debe saber que no he podido dejar de pensar en ello las últimas tres horas de andar, pues pensaba denunciarle, pero al tratarse de usted, ahora mejor se lo menciono.

- Querido – le respondió cariñosamente su mentor – que esto te sirva de lección: hemos pecado ambos, pero cuando yo lo hice, un fin correcto y piadoso se cumplió y no lo mismo ha sucedido contigo.

- ¿Yo? – preguntó anonadado

- Sí. Yo he tocado a una mujer, que dejé 20 leguas atrás, en cambio tú no has podido sacarla de tu mente las últimas tres horas… ¿porqué no la dejaste como yo, a la orilla del río?

VHS

VHS

¿Cómo podremos combatir las Enfermedades de Transmisión Sexual en México si no sabemos ni en la propia Secretaría de Salud ni como se llama el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)?

Foto: VHS, Vía: Mi grupo de Sólo en México de Facebook, autor: Luz Toledo Navarro

Realidad Novelada de Narciso Guisote III o el curioso e irónico cuento del origen de la Tambora

Tambora de Siglo XIX

Relatan los textos antiguos, las crónicas de origen, la historia de libros viejos, fuentes documentales serias y no tanto, diarios mal escritos, notas inconclusas y tantas otras leyendas, que en algún momento del siglo 18 inició en el Honorable Estado de Sinaloa, un movimiento musical sin comparación, original, sin antecedentes claros y de gran éxito comercial y popular llamado “La Tambora”, cuyo origen real es desconocido; hasta ahora.

Así es, amigos, damas, caballeros y todos los de sexo definido pero preferencias indistintas, este, es el momento que todos esperaban y que nadie reclamaba; Yo, Narciso Guisote, caballero de la Real Ordenanza de la Historia No Oficial (ROHNO por sus siglas) a la que pertenecemos los mas prestigiados y arraigados académicos del contra-régimen, contaré en este medio y de forma por demás exclusivísima, cual es la verdadera historia del arranque de esta música.

Corría el sacromemorable año de 1894, cuando en buque de enorme talante, llegaron a la ciudad puerto de Veracruz, un otrora grupo de músicos alemanes, provenientes de bávara región, que en interminable gira mundial contratados por todo aquel amante del germanismo, llevaban años lejos de casa y en recóndito desvío de suerte, fueron a última instancia, convenidos por el gobierno del entonces dictador José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (¿me escuchaste, Barbarita de mi vida y de mi’amor-chocorrol-acanela’o?).

En fin, auspiciados por el gobierno, las amantes mexicanas, el trato calido de la alta sociedad nacional y la comida aborigen que conquista hasta al más delicado estómago bárbaro, estuvo este grupúsculo de músicos más tiempo del que debieran en nuestra patria, haciendo presentaciones harto socorridas y bien pagadas en toda la capital y centro de la república, al grado en que compadres de varios se tornaron, y “tios” de muchos que reconocieron a regañadientes.

Fue de esta forma, en que de sorpresa les tomó el empiece de la revolución mexicana, y debatieron cuantioso tiempo la fecha de su partida y el retorno a sus oficiales familias, pero como siempre se dice que nada pasa apegándose uno a los que están en el poder, prefirieron quedarse un tiempo para ahorrar otro poco y poder comprar una casa de veraneo en las islas griegas. Y vengase tu reino que se fue Don Porfirio y estos quedaron desamparados, así que queriendo salir por el norte porque el puerto estaba tomado, fueron a dar sin querer y sin pensarlo, a la distintiva ciudad de Mazatlán de Pata Salada, mundo ajeno y exótico, sexual y convulsivo donde se vieron obligados a instalarse no más de quince días para poder tomar un buque con destino a Hawai que los llevaría a mejores destinos.

Considerábanse ellos de holganzas, asistiendo a playas vírgenes, comiendo aguachile y chilorio con manteca, agazajados todos por los habitantes de la región, pero el problema de la cama flaca nunca falta, pues de allá las mujeres tienen mucho culo y poca chiche, y el líder de la banda, un galgo alto de apellido Hank, no respetó el respeto que se merece un anfitrión, he hizo las mieles del amor con una señora casada y con casa, llamada Euforina, que fue descubierta en el acto gozoso, por su señor esposo ante la Ley, la sociedad, y el mismo Jesús Cristo, Don Cuco Godinez de Virgen y Tirado, de oficio agricultor, ganadero y minero, de creencias evangélicas, de moral intachable y de obligación decorosa, representante de la junta revolucionaria en la región.

Si, es cierto, su regimiento no constaba de mas de 14 machos, guarachudos todos, imberbes con bigote de cancha de fútbol que no hablaban español en la mayoría, cazadores del monte con arco y flecha de madera y punta de piedra, con calzón de manta, pantalón igual, pero tropa al fin y al cabo obediente, leal, muerta de hambre pero honrada y sedienta de revolución.

Pasó pues Don Cuco la deshonra en silencio, a nadien le comentó, solo a la mujer reprendió y como había sido la vez primera, la perdonó como quien perdona a un perro que intenta morder al amo, pero luego luego planeo su venganza contra el infeliz que había hecho gozar a la mujer como el nunca había podido por miedo a las habladas y al capricho de Dios: una noche antes de la partida, metió a su gente al cuarto que compartían los güeros altos, y a punta de machete les robó todas sus pertencias y los condujo hasta el muelle donde entre amenazas y empellones, los tiró al agua hasta que horas mas tarde llegó el barco en el que partirían, mismo que dejó que abordaran siempre y cuando no pusieran pie en tierra firme.

No se dio cuenta Don Cuco del descontento que aquello provocaría entre la población y sus vecinos, sino hasta que regresó al centro del pueblo donde en el merendero esperaban varias familias al grupo de músicos que con sus instrumentos de viento, acompañarían sus sagrados alimentos. ¿Qué les hizo don Cuco? ¿’Onde andan? ¿Fueron sus tropas? ¿Cómo va uste’ a pasar a creer? ¡Venga ya! – grito Don Cuco a la multitud. ¡Todos callados! Y como no quería la gente se enterara de la deshonra de la que había sido objeto, bajo juramento de silencio de sus hombres y si lo rompen me los chingo y a sus hijas me las cojo, le dijo al pueblo que los Alemanes habían tenido que partir por urgencia de salud y que antes de salir, los habían entrenado a él y a su “ejército” en las artes de la música “‘ropea”.

¡Artemio!, ¡Sinforoso!, ¡Cienfuegos!, ¡Cronicon!, ¡Cicatriz!, ¡Osuna y Osuna Quelite! ¡Godinez!, ¡Cecilio!, ¡Pirato!, ¡Cipriano, MalaCara, y Fortunato!– les gritó a todos y cada uno de ellos, que “pres’ntes” respondieron sorprendidos y aún cargando su botín de guerra entre las manos, “¡a tocar cabrones, que el pueblo quiere música!”.

Unos a otros se miraron incrédulos, no sabiendo bien a bien que hacer, hasta que Fortunato mencionó entre dientes y con voz bajita, nervioso ante la atenta mirada del público, “’efe, no podemos porque me sobra un estrumento”. Tranquilo pues, que pa’ eso está la Euforina, y le lanzó tal mirada de reproche que aquella atinó a ponerse de pie, tomó la tarola y comenzó a tocar, rezando en silencio y con un miedo profundo que solo conoce la mujer que ha probado de otra colmena, y los demás al ver que el jefe empuñaba su arma, le siguieron en ese arrebato arrítmico ruidoso, asincrónico, energético y estruendoso, que el pueblo por temor, o por peor es nada, identificó como su nuevo sello musical arguendero y estrambótico, no obstante que todos sabían sus “nuevos músicos” no sabían tocar por nota.

Es esa pues, damas, nenas, caballeros y pescados, la verdadera historia de la Tambora, ruideral norteño que dícese tiene aun en día en sus mejores representantes a los interpretes líricos o de oídas y que dentro de su esencia le imponen ritmo, melodía, sentimiento, vida y energía a esa música que hoy en día todos los que nos jactemos de ser mexicanos, amamos y defendemos con orgullo, pues es el pulso de un pueblo y el instrumento que nos acerca como nación, además de que en su alegría y algarabía, hemos encontrado receta que mitiga nuestras penas y hace más placenteros nuestros momentos felices. ¡He dicho, yo Narciso Guisote y ustedes están de testigos! Y lo digo de nuevo que ya me voy: ¡He dicho!