Acerca de la quiebra de Mobuzz.tv

Posted by on December 3, 2008 at 2:58 am.

Mucho se ha dicho ya del cierre de Mobuzz.tv. Quizás demasiado.

Sin embargo, a parte de encontrar recetas varias bien intencionadas (que si fueran tan simples como aparentan, todos seríamos empresarios, o chefs) y muchos desagradables pleitos, poco análisis real podemos encontrar en la web acerca de lo que sucedió. Por ello, esta pequeña reflexión, desde el punto de vista de un inversionista potencial.

No hay en este escrito, ni 5 ni 10 ni una centena de puntos válidos “para salvar” a una empresa. Mi único interés, es hacer una radiografía de lo que observo desde otro ángulo, esperando que este ejercicio pueda contribuir a abrir un debate de ideas más adecuado para estudiar de forma más objetiva y real, de los retos que enfrenta toda start-up en el mundo web.

A veces hace falta, además de un poco de suerte y un tanto de extrema perseverancia, la humildad suficiente para aprender de los errores de otros y las reflexiones de muchos para lograrnos un criterio que sea útil en la experiencia propia.

Aclaro que no se trata de hacer leña del árbol caído; se trata de ser claros, y por eso tengo que decir que en la caso de Mobuzz, la administración fue claramente mala. Tan mala fue, que los que podíamos invertir no lo hicimos por dos simples razones:

A) El modelo tomado y apuntado, no estaba bien planteado. Desde un inicio, no es sano, para ninguna empresa depender de un solo inversionista ni de un solo cliente. A veces es indispensable para iniciar, pero nada justifica quedarse así por tanto tiempo. El poder que este agente económico tiene sobre la misma, es demasiado. Tanto para hacer el bien, como para hacer daño. Vaya, es un error estratégico tan garrafal que a Mobuzz le ha costado la vida.
Además, si los mismos Enrique Dans y Martin Varsavsky no quisieron salvar la empresa con su propia plata, por ejemplo, eso nos deja a los demás muy claro que algo negativo ven en el modelo seguido. O si no negativo, no lo suficientemente fuerte para arriesgar la camisa en ello.

Sin un modelo de negocio bien definido y sin la flexibilidad necesaria para cambiar de rumbo según soplen los vientos, cualquier empresa esta condenada al fracaso (ahora saldrán muchos a decir que el modelo estaba bien definido, pero de haberlo estado, no nos encontraríamos discutiendo este tema, ¿no es cierto?) Aunque los costos y erogaciones pueden ser proporcionalmente pequeños, si no hay una forma consolidada de ganar dinero, el proyecto tiene los días contados, sin importar lo bueno que sea (¿recuerdan el caso de la Wikipedia?), en especial porque en la definición económica de “bien público“, no existen en internet, entidades desinteresadas en el capital que vean un beneficio mayor en el mantenimiento no utilitario de la misma.

Claro, hay excepciones, Twitter por ejemplo (además de que una es empresa de contenidos y Twitter es una red social). Esta red social que nadie entiende bien a bien como comercializarán, tiene muchos millones de usuarios más que Mobuzz, tiene un efecto adictivo que no tenía la primera, y tiene algo que actualmente se presenta como más valioso: una brutal cantidad de información que diariamente circula por sus arterias y que se puede llegar a administrar y comercializar -hasta personalizándola- de una forma hasta cierto punto, más adecuada que la del mismo facebook.

B) Quienes tenían el control no llevaron las cosas como se deben llevar en una empresa que inicia (¿ahora que se ha obligado al despido a tantos, las cosas las ven diferentes?, nosotros los inversionistas, no). Ya había tiempo de malas decisiones tomadas, demasiados frentes abiertos sin negocios cerrados, equipos comerciales mal formados, al vapor, sin experiencia.

Por alguna razón que no conozco, los emprendedores del internet muchas veces olvidan la lógica más simple, como que no reconocen que el mercado es sabio, aunque muchos detesten aceptarlo. Quizás sea por la inexperiencia, quizás porque aún no se logra profesionalizar el sector, o quizás sea una consecuencia de lo que platicábamos en nuestra semanal reunión de CHM con Andrés Bianciotto y Dany Saadia: tenemos que dejar de sentirnos infalibles. La web 2.0 -en especial la hispana- no tiene autocrítica, y no la toleramos tampoco cuando viene de fuera. Ese orgullo absurdo, puede matarnos.

En el mundo web como en cualquier mundo empresarial, sobrevive el más apto, no el más fuerte ni el que consigue más financiamiento para un proyecto; mucho menos el que más gasta. El mercado define qué es lo que los demandantes están dispuestos a pagar por una oferta. Los demandantes definen si un servicio, blog o vlog o network, etc., les interesa y les sirve lo suficiente como para hacerlo sobrevivir. La administración interna del negocio, es la que debe asegurar que los ingresos sean mayores a los egresos.

Ya pasó la época del romanticismo. Ya de tiempo atrás, hay que olvidarse de invertir millones esperando pérdidas, para luego de algunas docenas de meses, creer que se revertirán. Ese paradigma de pensamiento tiene que contenerse; y lo hará, poco a poco, conforme vayan desapareciendo estas empresas no rentables. En especial porque muy pero muy pocas empresas logran salir a flote con ese esquema, y en estas épocas es más lo que se tiene que perder que lo que se puede ganar. Por si fuera poco, en mi experiencia, esas poquísimas que lograron salir a flote fueron las que se llegaron a endeudar pero solamente para buscar la forma más adecuada de ganar dinero a cambio de lo que ofrecían, y no para mantener un gasto corriente con la esperanza de que algún buen día, llegara el dinero a borbotones como por obra milagrosa…

Todo indica que Mobuzz tenía que desaparecer. Su planeación –quizás demasiado futurista o adelantada al mercado actual- la encaminó. El mercado lo dictó. Su administración la empujó y la crisis, solamente lo aceleró todo.

Justo mientras escribo estas líneas, me entero de la llegada de lacomuna.tv, formada por exmobuzzeros (Martin Milone, Miriam Reyes, Carolina del Puerto, Edgar de Leon y Oliver Cuello Nuñez) que se niegan a caer. Mucha suerte les deseo y mucho me agrada su pasión. Para todos ellos, retomo lo que dijo Turner alguna vez: no fracasé nunca, estaba únicamente aprendiendo a triunfar.

Acerca de las fuentes de ingreso para empresas web:

Los medios nuevos, las empresas nuevas de cualquier sector -máxime las que viven de y por internet- debemos dejar de lado ese orgullo sin fundamento que nos nubla la visión y que nos hace decir “venga, acá queremos hacer TODO diferente”. No debe ser así. No tiene porque serlo. Si hemos visto que un modelo funciona en otros sectores, es tonto descartarlo por que sí. Por ejemplo, la TV formal tiene dos modelos de negocio: uno de paga (por suscripción) y el otro abierto. Los vlogs, blogs, networks y demás, no tienen porque perder demasiado tiempo intentando encontrar el hilo negro, porque los otros dos hilos fosforescentes les pueden cortar la cabeza en el trayecto.



En el caso de la TV abierta, de acceso “público”, lo que la hace ganar dinero, es su influencia en el consumo de sus millones de usuarios, de videntes. Venta de publicidad pura y mucha. Al menos en México, por cada hora de transmisión, 18 minutos son de publicidad; el treinta por ciento. Yo me pregunto –y sólo por poner un caso- ¿por qué luego tememos o satanizamos que los vlogs transmitan intermitentemente, dentro de sus shows, un 30% de contenido publicitario? ¿Por qué insistimos en hacer las cosas diferentes? ¿Por qué si hemos visto que ese modelo funciona, nos negamos en la web 2.0 a poner inserciones comerciales dentro del contenido? ¿Con qué cara llega un vendedor a decirle a un potencial comprador que no, que lo único que puede venderle por tarifa alta, es su logo impreso en la playera de la chica que presenta? (Ojo, no estoy diciendo con esto, que ésa sea la única solución a un problema de financiamiento de un vlog. Lo que estoy haciendo es cuestionar la inflexibilidad que muchas veces se muestra )

En el caso de la tv por suscripción (cable, satelital, etc.) los contenidos, la organización y la asociación con otras empresas del mismo tipo que permiten llegar a un gran número de personas con un nivel socioeconómico medio y alto, son los que permiten dar el brinco de la tv abierta a este sector. ¿Ustedes creen que Mobuzz podía ser empresa de este tipo? Yo creo que no. De haber existido esa condición, seguramente la habrían tomado de tiempo atrás. Y no se trataba de comprar tiempo para crear “adicción” o una necesidad en el consumidor. Se trataba de que en internet, pocos son los suscriptores que pagan por un servicio (a parte de sitios porno) y poco probable es que paguen por un video blog informativo, sin importar lo guapas que estén las chicas. En otras palabras, Mobuzz aún no tenía los contenidos ni el público cautivo ni la asociación con otros, que le hubieran permitido saltar a este esquema en el mediano plazo. Y eso que no me meto en cuestiones tecnológicas ni de móviles…

Los tiempos de crisis son tiempos de definición y redefinición de las cosas; de las estrategias, de grandes oportunidades también. ¿Tu que te has planteado para tu empresa, para tu start-up?… Como decía Sir Francis Bacon: El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías…

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5 Comments

  • Comparto mucho de tu análisis, pero me gustaría introducir una serie de matices: el hecho que desde México estés hablando del tema, demuestra una cosa. Mobuzz por el camino ha desarrollado una buena marca y una alta notoriedad. Es decir, es verdad que han sido pioneros (una forma de decir “adelantada al mercado actual”, y siempre hay pioneros del todo de los que se aprende en el éxito y el fracaso) y es verdad que el mercado ha dictado que no hay, en la forma actual, ingresos suficientes para su estructura de costes, pero no ha dictado el que no pueda sobrevivir si tienes capital para efectuar el giro. Su administración – las decisiones que tomas – la empuja porque es demasiado tarde cuando se dan cuenta de que el mercado requiere desarrollar otras formas de comercialización. La crisis impide encontrar el capital que asiente una audiencia y consolide la innovación de formatos.

    Más allá: en toda empresa en crisis, siempre hay una llama flotando que la permite resucitar si el rescoldo se aviva. Es decir, que habiendo encontrado la renovación de capital que se esperaba en tiempo y forma, la empresa se podría haber reconvertido. Esto forma parte de la épica de las empresas. Quiero decir: casi nunca la condena es definitiva hasta que se echa el cierre, y si tienes una sociedad muy tóxica en términos jurídicos a lo mejor es mejor empezar otra vez.

    Toda esta argumentación te la hago porque en el caso de Mobuzz no ha habido un debate centrado en si la gestión era la oportuna o no. Argumentos como estos, con más o menos habilidad, han sido comentados por gente seria. También han sido empleados junto con otros por un grupo de gente que lo que ha hecho es perpetrar una venganza personal contra los promotores e indignarse porque se pida dinero: esto es lo negativo. Que se ha recurrido a la negación del derecho a equivocarse y al fracaso, se ha recurrido a la negación de la donación como recurso económico (con todas las reservas que se quiera, pero que no invalida su uso bajo ningún concepto), para linchar a un emprendedor y a un grupo de personas.

    Muchas de las decisiones erróneas que se han tomado probablemente las hubiéramos tomado cualquiera en el entorno económico y de desarrollo de la red en cada momento, porque nadie sabía hacia dónde íbamos: era nuevo. Claro que hay viejas reglas. Pero si ni la NBC ha logrado afinarlas y cree que tiene que experimentar para encontrarlas, la actitud de “inevitabilidad” que ha tomado mucha de la crítica es poco brillante o trivial. Negar la posibilidad de este error y que, encima, se acuse como se ha acusado a los promotores y asesores del fundador de haber orquestado una conspiración para reirse de su audiencia es lo que no tiene sentido y en ello he basado mi defensa de Mobuzz.

    Si no hay riesgo de equivocarse no existe emprendimiento. Todos somos buenos generales después de la batalla: el error de este debate es acudir a él diciendo “ya lo decía yo”, o esto “era inviable desde siempre”, esencialmente porque nadie sabe al principio qué va a ser viable y qué no, lo dice el mercado. Como el mercado lo que no hace es decírtelo de antemano y Mobuzz no era la General Motors a nivel financiero, el fracaso ha llegado como podía no haber llegado. Muchos empresarios se equivocan en sus proyectos después de haber triunfado en otros, no puede decirse que dominar un éxito conduce a otro o que se sepa de antemano dónde va a estar el triunfo: mírese Chikilikuatre y el dinero que se generó con una guitarra enana y una peluca, si lo planeas no sale. Especialmente en productos audiovisuales. Por eso la crítica despiadada a Mobuzz es absurda y producto de la envidia, el resentimiento y un sustrato cultural antisistema y anticapitalista que ve en el hecho de intentar emprender o cobrar por un servicio la coartada de un engaño.

    Eso es lo que ha pasado en la polémica Mobuzz. El análisis de las decisiones tomadas, para las escuelas de negocios. Y al emprendedor que creó una marca, nuestro reconocimiento por haberla subido aunque no haya sido capaz de haberla mantenido navegando. Pero juicios sumarísimos o pretender que todo el mundo sabe cómo se gana dinero dejémoslo para los ignorantes.

    P.D.: estoy contigo de acuerdo en la no interrupción no es demasiado posible con la publicidad, especialmente con el poco desarrollo de la publicidad integrada en el contenido. Pero te haré una observación. La extensión de PVR’s, la televisión digital y la abundancia de canales conduce a que el espectador esquive la publicidad que no es relevante para él o es inoportuna. Así que pierde eficacia. las televisiones tienen que desarrollar formatos menos intrusivos necesariamente. el modelo de un 30% por hora en México (12 minutos por hora en Europa) no es sostenible cuando el usuario puede personalizar su consumo. Y eso es lo que está pasando en EEUU, Europa y Japón.

  • Perdón por el abuso. Te pongo un fragmento de las explicaciones de uno de los participantes en el proyecto, creo que más brevemente explican lo que te he querido expresar:

    “Sé que son muchos los que sienten el cierre de Mobuzz casi como algo propio. El afecto que nos demostraron miles de personas en la campaña de donaciones así lo demuestra y eso es algo que quedará para la pequeña historia de la red en nuestro país. Muchos criticarán la gestión y probablemente tendrán argumentos muy razonables, aunque debo decir que muchos de esos análisis ya los habíamos hecho en Mobuzz y estábamos buscando nuevas formas de rentabilizar nuestra producción. Pero las estaciones por las que pasa ese tren estaban lejos y nos quedamos sin energía. A todos, a los que simplemente lo sienten, a los que lo sienten desde un análisis crítico y a quienes simplemente les deja indiferente, mi agradecimiento. A los que se alegren (porque también los hay) y a quienes aprovechen el cierre de Mobuzz para esparcir miserias, sólo decirles que deberían hacérselo mirar.”

    http://elblogdelcapi.wordpress.com/2008/11/26/mobuzz-cierra/

  • NetDoc says:

    Estoy de acuerdo con tu punto de vista. Y quiero comentarte que en efecto, también pienso que cuando se conforma un start-up, este debe estar secundado por un eficiente y multidisciplinario equipo de mentes que puedan ayudar a llevar el proyecto a buen puerto.
    En mi punto de vista, es correspondiente la importancia de la mente inovadora como de la de el responsable de las finanzas, es impensable tener un start-up exitoso si no se tienen cualquiera de esos dos elementos. Saludos y felicitaciones por tu blog.

  • Disculpa, pero eso Mobuzz lo tenía. No es ahí donde se produce el “fracaso”. Se produce por el hecho de que en un mercado nuevo, creado por un cambio tecnológico, los modelos no existen y se tardan en encontrar. En el video, el único que ha funcionado hasta ahora es el de Hulu. YouTube sigue sin dar el desempeño que debe ni de lejos. Tratar a Mobuzz como ignorantes o despreocupados, o por no acertar en algunas decisiones (en especial en su timing) es osado. Es tan simple como que, en la innovación, muchas cosas no acaban por funcionar.

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