Cuento Erótico I: A escondidas y en silencio

Posted by on January 27, 2006 at 1:30 am.

Con un inofensivo abrazo. Con una escueta felicitación, un mimo sencillo y antiguo que connota distanciado cariño… Con esta simple señal de afecto, él siente en su pecho los de ella y un fuerte latido que les atraviesa a ambos la ropa tan solo por un instante, con una leve y sinuosa respuesta del cuerpo sensible que muestra apenas un cosquilleo extraño por la piel completa: el burbujear en las vísceras, aumenta el ritmo cardiaco, los labios se tornan rojizos, uno a otro escucha de cerca el aliento entrecortado, y ella, con los pezones erectos, se hace consciente de lo que ha sucedido y se aleja deteniendo todo contacto físico…

Tan sólo fueron unos segundos. Los cuerpos apenas se rozaron. No se trató de nada extraño, piensa ella, mientras él intenta actuar como si nada hubiera pasado. Imaginan demasiado. Y aunque cada quien quiso hacer caso omiso de las señales, ambos lo sabían muy en el fondo: ahí sucedió algo. Ese algo intangible que les permitió oler el sensual e inusual nerviosismo en la esencia de la piel del cuello del otro. Ese algo que los llenó de cortas sonrisas de cortesía, simples miradas tensas a los ojos y pláticas vacías, hasta que – algo muy extraño- ella decidió tomar la iniciativa. Por ello, de la manera más egoísta y personal, se armó de valor y premeditadamente echó la suerte por ambos en una noche como esta, porque por las noches es cuando los instintos nos desbordan y bajo la penumbra fue que se obligó a dar un paso hacia adelante. Era algo que ella sabía tarde o temprano sucedería, era inevitable y ansiado, proveerse un gusto, ceder, dar y comulgar en el cuerpo contrario y codiciado, sólo bajo sus reglas y sin esperar nada a cambio…

– ¿Está todo bien?- preguntó él con sorpresa cuando la encontró en su sala. Ella asintió y lo recibió con los ojos llorosos, aunque toda ella bañada con esa aura especial que dota de inviolable seguridad a aquellas mujeres que han tomado una decisión y no están dispuestas a dar ni un paso atrás.
– No digas nada – le respondió con un susurro – he decidido amarte sólo por hoy y sólo en silencio – agregó como no queriendo dejar escapar la magia de un instante etéreo.

En mutis y aun asombrado, él se percató de la entrega desesperada e inocente, el deseo oculto y reprimido, sinuoso y extremo de aquella mujer que hasta hoy, había decidido callar la voz mientras su cuerpo ardía en el desenfrenado anhelo… Sí, sorpresivamente, la mujer siempre taciturna, tímida y controlada, se tornó valiente y atrevida, y como tal, le apretujó el cuerpo y después de asirse y desasirse como quien siente alivio por haber encontrado lo que buscaba por milenarias vidas, tropezó con su boca con un beso húmedo y con el alma temblando.

En respuesta, cambio de escenario y él comenzó por besar su largo cuello, subiendo por el mismo poco a poco, hasta que su nariz dio con esos misteriosos pliegues que le unen el cartílago de la oreja donde le plantó un suave y cálido beso que la hizo estremecer de pies a cabeza. Siguió entonces con su nariz y sus labios, la geografía de su suave quijada, gozando de su piel blanca con un andar seguro y un devenir lento, hasta que de nuevo llegó a su boca y bebió de ella como para saciar la pasional sed de ambos… pronto se encontró en sus finas y femeninas clavículas coronadas por una gargantilla de plata, y dándose el tiempo para verla a los ojos, regresó al punto y poco a poco comenzó a besarle el sitio, cada vez más abajo, desabotonando su blusa lentamente y observando las reacciones que el cuerpo obsequiado le iba mostrando: un poco de sudor, la respiración más aprisa, los senos llenándose de sangre y deseo, los ojos entrecerrados, y uno que otro gemido que expresaba descontrolado deseo…

Pronto pudo manipular sus pechos, redondos y pequeños, y percibió esa temperatura tierna que sólo conocen los que han palpado un seno sensible, natural, con el peso ideal que se discurre entre los dedos. En respuesta, ella desnuda en alma y cuerpo, se sienta vulnerable en el borde del sillón mientras él saborea la suavidad de la piel que siempre se encuentra oculta bajo la forma exponencial de cada busto, y en reflejo gustoso, ella arquea la espalda arrojando las tetillas hacia el techo que se blande sobre ellos.

Acto seguido, segura de lo que quiere y de no querer ser atrapada, como diciéndole en silencio, “vamos, no más juegos”, ella abre las piernas y las eleva un poco, tan sólo lo que le permiten las puntas de sus pies pequeños, como si con ello levantara su sensibilidad y se preparara para absorber todo el cielo en un solo punto, creando con ellas una V de victoria, de irse del mundo y venirse de vuelta, V de vos y voz, de virtud de piel, V de vértice perfecto que invita a entrar en el cuerpo, a fundirse en un instante, embistiendo lenta y poderosamente el cáliz del amor humano…

Pic by srsrkmr

Vulnerabilidad, sudor, entrañas, caderas, movimientos físicos acompasados y lentos, piel abierta y viva, cálida desnudez del cuerpo. Lo derriba al suelo y decide guiar por el resto del cuento, tomar el poder, escalar de intensidad, zambullirse sin arrepentimiento. Gusta del rozar de sus cuerpos, busca esa ternura ruda del amante que rasga las ropas pero disfruta lo profundo y lento. Contacto directo. Comunicación de cuerpo. Las manos de él en la pequeña cintura de ella, fervor de muslos, carne batiendo, latidos trepidantes, un baile íntimo y cercano, más calor en sus miembros, exaltación incontrolable y éxtasis lúbrico hasta que los gemidos rítmicos estallan en un movimiento terso, placer convulsionante, un fino temblar que arroja las cabezas hacia atrás y termina en un estremecer de vientres que baja poco a poco de intensidad…

Felicidad, complicidad, satisfacción orgullosa y propia, egoísta, y todo termina con un abrazo distinto del que ha iniciado, pues ella sabía que este sería evento de una vez y nunca más. Una sola vez para recorrerse el cuerpo, para experimentarse, y luego, jamás volver a hablar de ello. Nunca más proponerlo… Simplemente, dejar la noche atrás y para el recuerdo, porque por las noches es cuando los instintos nos desbordan y por eso los humanos de carne y hueso, hemos hecho de la oscuridad el momento para dormir, y para amar a escondidas y en silencio…

Link: ¡Escucha el podcast del Audiocuento erótico!

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18 Comments

  • Sole says:

    Adsense al parecer no vio los poemas ni las fotos de mi blog!. Porque no censura a los blogs eróticos, en donde hay chicas que se sacan fotos desnudas, llamando a eso “erotismo”?. Creo que adsense tiene que dedicarse a las publicidades, y no hablar de moralidad, ya que con lo que nos pagan son mucho mas inmorales.

  • ff! says:

    pinchi estupidez netta

  • Ana says:

    Siempre he encontrado a la literatura erótica fascinante. Sin embargo, con la tristeza de algunos aquí presentes, además del autor (fresqui.com), es imposible llamar a este texto literatura erótica, es más, es imposible llamarle literatura. Está repleto de lugares comunes, exceso de adjetivos, descripciones pobres. Dice tanto y de maneras tan poco sutiles, que lo erótico es reemplazado por lo banal.
    Le recomiendo al autor que lea a Marguerite Duras o a Bataille. Sería más justo con los lectores y su específico público lector, que leyeran a los que sí saben escribir literatura erótica y no este tipo ensayo, de este coitus-interruptus “literario”.

  • José says:

    Para Ana: Esta muy bien criticar, pero hacerlo a tu manera es horrible para quien escribio el cuento y para mi leerte. Me encantaría poder leer un cuento tuyo. Todos tenemos que empezar de alguna manera,¿no?.

  • Laura says:

    Para ANA:
    Los que hemos estudiado como académicos la literatura erótica, nos percatamos que no sabés lo que dices. Marguerite Duras tiene de erótico lo que vos tenés de conocedora (además del título de “El amante”). No encuentro lugares comunes ni descripciones pobres. Si algo reboza, es la sutilidad. Y la erótica es sicológica, nada banal. De recomendaciones, son relativas las tuyas. Recomiendote yo que leas más, estudies más, respetes más, y por favor, callate la boca cuando no sepás de que hablas. Saludos desde Boston

  • Mariano says:

    Simplemente exelente, una obra muy valorativa

  • X says:

    Este me gusta mucho, cada que paso por aquí lo leo. No soy experta, pero
    si me perece que este tipo de relato no es tu fuerte, sin embargo,
    personalmente lo disfruto mucho, así pues, sólo te puedo decir que
    relaja mi mente. Gracias nuevamente por compartirlo.

    Lo que creo que está un poco raro es el layout de tu blog, lo siento
    un poco caótico o está muy saturado y creo que podrías mejorarlo
    visualmente. En fin, me parece más apremiante eso que el contenido de tus
    post, que pues por lo general tienen algo que enseñar. Un saludo.

  • Aya says:

    me gusto mucho ^^ a los que no le guste pues que no se quejen porque para gustos los colores

  • shrinivasan says:

    Por curiosidad vine a caer aqui, y a leer tu cuento…jajaja. Y aunque sigues sin atraparme… no significa que sea malo. Saludos.

  • ana says:

    Pues a mí me ha gustado.
    Es visual y eso.. me gusta. Sí describe ese miedo femenino que tenemos inculcado por educación pero también esas ganas de desbordar tanto deseo.
    Solo un gracias por el rato que me ofrecio la lectura.
    Un saludo.

  • lamprerius says:

    Me ha gustado mucho. Pareces sensible y atrevido al mismo tiempo. Estoy de acuerdo en que el retrato de la mujer es algo “estereotipo” pero el resto me ha gustado y el ritmo final me ha parecido muy adecuado. Felicidades.

    He disfrutado leyéndolo. Gracias.

  • norma says:

    yo no se de literatura por lo que mi opinion no seria valida pero me gusta aunque si hay un momento que cansa como que si demasiado adjetivo… felicidades un saludo!!

  • Alejandro says:

    Leí y me sentí rodeado por las imágenes que propones. Creo que el autor hizo un buen balance entre lo sugerente y lo “explícito” – aún no conozco de literatura erótica – y por eso me gustó.

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