Archivo de 2005

Realidad Novelada de la Mata Viejitos

La ciudad se encuentra alterada, agresiva.

El ambiente de la urbe más grande del mundo está viciado; se presiente belicoso y pendenciero. El tránsito se ha tornado insoportable, la atmósfera se encuentra saturada de pequeños y molestos moscos, y las calles se encuentran obstruidas con desagüe y basura. A la distancia, como en toda gran urbe, los sonidos parecen acentuarse tras la tormenta: bocinas de automovilistas desquiciados, algún silbato de agentes viales, cuetes y fuegos artificiales, música de banda proveniente de algún oscuro taller de reparación automotriz. Todo huele a gran ciudad de asfalto con aceras invadidas por aceite quemado, manteca y grasa de taqueros ambulantes y a materia fecal. Hace ese tipo de calor bochornoso, pegajoso y nocturno, que solo surge después de llover por un par de horas donde la sobrepoblación arquitectural no permite mayor flujo de aire…

A ella, sin embargo, todos estos inconvenientes le importan un bledo. Ella no es un ente normal. Sale del edificio sonriente y amable, hecha toda una dama silenciosa y de apariencia plena. Aunque, sí, preferiría ya haber llegado a casa para ducharse, tomar un trago por cena y tumbarse en la cama a fumar. Pero ni hablar, aún le tomará su tiempo y “más vale que me lo tome con calma”, dice para sí mientras saluda a un policía con una coqueta sonrisa, antes de abordar un taxi en la esquina. El asunto de todo, está en sonreír y hacer sonrojar. “Los policías son verdaderamente ineptos”, piensa mientras su rostro es atravesado por una expresión de astuta frialdad femenina. ¡Se atarantan en cuanto una mujer les avienta el calzón!

– A la Morelos, por favor – le dice con voz baja al chofer, como si estuviera afónica. El conductor, a su vez, desde el espejo retrovisor observa su rostro masculino maquillado, seguido del uniforme de enfermera que porta, “futa, que vieja más fea” y decide, únicamente por admiración a quienes se dedican a velar la vida de otros, a correr el riesgo de llevarla a esa peligrosa zona, sobre todo por la hora que corre. – ¿Viene de cuidar algún enfermito?- le pregunta mientras tira de un cordón para cerrar la puerta de su vehículo. – Si – le responde ella, con aquella voz piadosa, cuasi muda y afeminada que ya tiene tan practicada. – A una viejecita- agrega como quien no quiere platicar más después de una larga y depresiva jornada. El taxista así lo interpreta y decide subir el volumen de la radio.

Ella se relaja y en el camino se dedica a recordar esos cuidados tan especiales que le otorgó, ese tratamiento tan compasivo, tan magnánimo: Atar la media con suavidad entre sus manos. Regocijarse con la sensación de la suave licra sobre sus puños. Le parece sensual. Contener la respiración. Solo escuchar sus latidos retumbar. Aproximarse con cautela, emocionarse a cada paso. Excitarse con la incertidumbre y la posibilidad de ser descubierto o de lograr el cometido.

El departamento hedía a viejo. La temperatura era cálida, el ambiente cerrado, la iluminación poca. Había formol y mucho polvo, los platos eran de pasta de colores, el mantel era de plástico. Los muebles estaban cubiertos con sábanas, pero se veían arañados por el afilar de las garras de sus gatos, que dormían indistintamente en la tina del baño, en la mesa de la cocina y en su sillón individual para mirar la televisión. Oh, sí, los ojos aterrados, la sensación de verse sorprendida. No sabe, no comprende, pero en ese punto ya adivinó su suerte. Pronto todo se zarandea. Un pequeño estira y afloja, contusiones leves, dolor en los dedos. Una leve caída de espaldas. Sus ojos se encuentran sinceros por primera vez. Los de ella, viejos y oxidados, tiernos y muertos. Los de ella asesina, ansiosos, vivos, con las pupilas dilatadas, exaltados. Sus nalgas tocan el frío suelo. Un último respiro. Su fuerza se extingue. Se le botan sus zapatos ortopédicos. Su pañal de adultos se llena de orina, por la pérdida de control de esfínteres. Sus manos quedan ya rígidas para siempre…

Y ahora en el camino de regreso, ella recuerda todo, vívidamente, con placer. El besar su boca aún tibia. El apretar sus senos caídos por los años. El respirar rápidamente. El abrazarla con fuerza. El llorar sobre su vientre, y pedirle perdón, y que lo comprenda, y abrazarla nuevamente, tocarle la frente en señal de despedida y mirar su cadáver compasivamente. Las mata para evitarles el sufrimiento, es lo que no comprenden. Las mata por clemencia. Porque alguna vez tuvo que cuidar a una madre vieja, que sufrió mucho y por mucho tiempo. Las mata porque comprende lo que duele la soledad todos los días, todas las tardes, todas las noches, todos los anhelos, todas las frustraciones que genera la vejez, que es en sí, una enfermedad que luego se complica con otras, con muchas otras y con más soledad, con falta de dignidad y derrames y diabetes y pulmonías. Las mata por misericordia, para que no tengan que sufrir sus últimos años, lastimosas, abandonadas por sus familiares que de ellas ya no se quieren ocupar…

Ella por eso se toma su tiempo. Es la enfermera más amable que han visto en sitios donde generalmente se las trata muy mal. Se gana su confianza en la clínica de salud, platica con ellas, “si mamacita, sé que es feo estar solita”, les surte sus recetas, “no se preocupe, viejecita linda, con esto se va a curar, a mi mamacita le caen muy bien estas pastillitas”, comparten experiencias, y tarjetas de imágenes de santos y sus plegarias “Dios quiera, que hace milagros con la familia”. Es un trabajo largo, pero las convence después de que necesitan ayuda en casa, alguien que les lave la ropa, que les haga de comer, que las acompañe, que les tome la presión, ¿quién desconfiara de una enfermera tan buena y amable que solo pide a cambio posada y una parte de los vales de ayuda que les otorga el gobierno del distrito federal? ¿Quién podría imaginar que el asesino de tanto viejecito es una luchadora disfrazada de mujer enfermera?... Antes de todo, se las lleva a merendar, “coma rico, mamacita”, que tomen café con leche y un dulce pan. Luego vienen esos cuidados tan especiales que les otorga, ese tratamiento tan compasivo, tan magnánimo… Y el proceso de salir, de abandonar la escena, de saberse satisfecha como quien ha cumplido con el más noble deber moral. Es una competencia de inteligencia. No dejar huellas, no ser descubierta, continuar haciéndolo cada vez mejor, no cumplir condena.

– Hemos llegado – le dice el chofer, distrayéndola de sus pensamientos. – Son veinte pesitos, damita. – El taxímetro dice que son setenta y ocho- replica suavemente. – Sí, damita, pero ya saqué mi costo y así contribuyo con la noble función de las enfermeras. – Cuando yo esté viejito, pue’que necesite de los servicios de alguien como uste’.

La luchadora vestida de enfermera, luego de agradecer el detalle con suavidad, abandona el vehículo, y mientras a pie comienza a internarse en la oscuridad, el taxista percibe de aquella extraña figura, una astuta mirada de reojo, una mirada fría, insolente, dolosa, que le hace estremecer….

“Tranquilo”, se dice el taxista en voz baja, quien atribuye entonces sus sospechas al cansancio de la marcha diaria, “me cai’... haciendo novelas de la realidad”.

Foto tomada del Universal Onlinefoto tomada del Universal Online

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Reflexiones Noveladas de un Legislador

Fox es un pendejo. El jefe Diego es un pendejo. Creel es un pendejo. Madrazo, Slim, Lance Armostrong, la Asociación de Padres de Familia, Octavio Flores, el Papa Benedicto, la Fundación de APAC, Ebrard, el Dr. Simi, México Unido contra la Delincuencia, Luis Miguel, López Dóriga, Bejarano, El Príncipe Carlos, Cárdenas, Disneylandia, Beatriz Paredes, Jacques Chirac, Germán Dehesa, Las Propuestas Ciudadanas y Carlos Ahumada, son todos unos pendejos. Y cómo olvidar a Edith González, a González Iñarritu, a la Robles, a Carlos Fuentes, a Onésimo Cepeda y al Peje. Igualmente pendejos son el lechero, el chofer, mi secretaria, el policía de la cuadra, mi prima, el limpia botas, el tendero de la esquina, la gata de la casa, mi hija, mi vieja, mi suegra, y ultimadamente, todos los mexicanos que no saben que yo soy el indicado para guiar sus vidas.

Efectiva y parsimonosiamente, Yo soy el elegido para dar el ejemplo. Yo soy el adecuado para propiciar el verdadero cambio. Yo sí estoy preparado para liderar la nueva república y recuperar el esplendor mexicano. Yo soy el último político honesto. Yo soy el predicador. Yo veo el futuro. Yo soy el perfecto. Yo soy el único capaz. Realmente trabajador. Yo no tomo vacaciones y asisto todos los días al recinto legislativo (auque sea para perder el tiempo cuando no es periodo de sesiones).

Yo sí me he sacrificado. Yo no tengo vida propia, pues la he donado al servicio de mi causa de Estado. Yo soy el único que conoce las entrañas del país. A mí si me reconocen en la ciudad de México. Porque Yo adjetivo. Yo juzgo y ajusticio. Yo no me acobardo. Yo soy el único capacitado para distinguir una buena política económica. Yo sí odio a Salinas. Yo sí lo culpo del modelo neoliberal que hoy vivimos. Yo sí sé que para que pase lo que uno quiere, hay que tener mayoría absoluta en las dos cámaras. Yo sí propuse la reforma fiscal que luego echaron para atrás dizque por ineficiente. Yo propuse el impuesto suntuario y de lujo a los zapatos y comidas en restaurantes. Yo sí me sentí agraviado cuando Fox envió a controversia a suprema corte mis modificaciones al presupuesto. Yo sí estudie economía y leí todos los tomos del Capital. Yo soy el único que sabe que la economía marxista y de endeudamiento, en verdad funcionarán para México. Yo no le tengo miedo a los créditos. Yo soy el que se lo ha demostrado a Andrés Manuel (porque ni Presidencia, ni Hacienda, ni Banco de México, ni los Analista nacionales e internacionales lo saben como yo.) Yo no miento.

Yo sé se de lo que hablo cuando hablo. Yo leo todos los días. Yo estudio todos los días. Yo tomo tres tazas de café todos los dias. Generalmente no desayuno, pero legislo todos los días (hasta en la cama). Yo sí impongo. Yo sí planeo conciliaciones y rompimientos. Yo imagino escenarios, ideo tácticas, practico alianzas y todos y cada uno de mis discursos intimidatorios. A mí no me tiembla la mano. Por algo he participado en tres legislaturas. Por eso soy coordinador de la bancada. Yo sí medito en los pasos a dar. Yo sí pago armas para grupos de resistencia. Yo sí me atrevo. No le temo a nuevas balaceras. Yo sí conspiro, pues México y yo lo merecemos. Yo sí trepido. Yo sí inquiero. Yo sí acuso de mentiroso a Vicente y esposa. Yo sí soy un hombre y en mi casa mando yo. Por eso, yo estoy detrás del éxito de la izquierda actual, y yo sí gobernaría bien la ciudad y cuando algo más suceda, yo sí seré el Presidente de Los Estados Unidos Mexicanos; el elegido, el merecido, el adecuado, el anhelado…

Porque yo sí me atrevo a traicionar. Porque yo sí he hecho algo por este país. Yo soy el que propone a jueces sin rostro para casos de alta peligrosidad (que me beneficiarón cuando Yo dictamine la peligrosidad del disidente). Yo sí sé que México necesita de una cirugía mayor, de algunas amputaciones. Yo no soy débil. Yo no soy maricón. Yo no permito agravios en contra mía. Si me obligan al enfrentamiento, yo sí respondo. Yo sí veo el futuro. Yo destrocé a Paoli Bolio. Yo identifiqué a la plutocracia, a la minoría con dinero que gobierna este país. Yo denuncié a Korrodi. Yo denuncié el Fraude de los Amigos del Idiota Sordo… Por si se necesitan más pruebas, yo descubrí el asqueroso tejemaneje y triquiñuelas de PEMEX para financiar a Labastida, y acusé al Peje de no ser residente del DF. Yo siempre descubro el hilo negro. Yo no soy como esos funcionarios que viven atemorizados, aterrados, que les hacen falta huevos. Yo no tengo adversarios. Yo, – a diferencia de Andrés y sus puterías- sí le pongo nombres a las cosas: Yo sí tengo enemigos (además de él). Y yo sí tengo visión de estadista, y por ende, yo si me jodería a Elba Ester para que la gente culpara a Montiel y a Madrazo (¿no pasó lo mismo con Colosio y Salinas?)... Si Yo sí comprendo. Yo no soy aprendiz de brujo. Yo sí conozco las fuerzas subrepticias del ejercicio del poder. Yo sí tengo ocultas simpatías por los dictadores como Castro. Si Yo fui militante del clandestino Partido Comunista, de filiación stalinista. Si Yo ya estuve en prisión. Si Yo sí defiendo al ejido…

Amo mi vida, es deliciosa. Es divertida y entretenida. Me gusta ridiculizar al pendejo. Me gusta señalar al ignorante. Me gusta utilizar mi dedo para pontificar y dar énfasis teatral en cada perorata. Disfruto utilizar las palabras “mentiroso”, “irresponsable”, “sátrapas” y “deleznables”. Yo no le temo a las arengas. Yo sí negocio, yo sí consulto, aunque siempre les diga que no porque son pendejos. Yo no vivo en Foxilandia ni en Pejelandia. Yo sí soy un magnífico orador. Yo no tengo miedo a que se me acuse de ególatra. Yo sí me gusto. Yo sí tengo gustos sobrios. Yo sí soy refinado hasta cuando escupo. Yo soy Yo. Yo el conquistador. Yo el ungido. Yo el amado. Yo el deseado. Yo el idolatrado. Yo el esperado por todos los mexicanos. Yo. Yo. Yo. Estoy convencido, en que poco a poco, llegaré a ser el elegido para el 2012. Solamente Yo. El Groucho Marx bizarro… ¿Y qué pedo?...

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Realidad Novelada de una Mujer Secuestrada (republicado)



– ¿Papá? – ¿Qué pasó hija? – pregunta la voz alarmada.

Aún siente algo de dolor en la espalda y muñecas. Mientras regresa del Banco, y se sienta y ordena un panqué con café, no puede evitar torcer un poco el entrecejo. No quiere llamar la atención si de su cuerpo llegase a escapar algún leve quejido. Desde hace días… no quiere llamar la atención para nada.

Cuando da el primer sorbo y mira hacia el parque, los ojos se le llenan de lágrimas. Ya no levanta la mano cuando conoce la respuesta. Ya no desea pintarse los labios. Ya no quiere contestar al teléfono, ni conducir su auto, ni salir a cenar, ni pasar cerca de un cajero automático. Ya no sueña con encontrar al amor de su vida. Ya no. Ya no.

Por ahora, solo quiere recuperar un poco de paz. Física y mental. Por eso, todos los días se reta así misma para dar un paso más. Hoy va bien todo. Ya ha estado bebiendo café y comiendo un trozo de pan sin estallar en pánico, aunque todavía no se atreve a ir sola a la escuela. Entre otras cosas, porque no le sienta bien su nueva etiqueta de ser una estadística más. Detesta que la gente la mire compasivamente; teme por su vida, y al mismo tiempo, odia esa mirada clemente porque la sabe cierta…

Para la demás gente, ella es una mujer sin nombre, una más que fue secuestrada. Una mujer más que fue vejada. Una más que permaneció en una pequeña celda de herrería, por semanas, sin poder hacer otra cosa que llorar y permanecer siempre acostada boca arriba, mirando ese techo que ahora no logra olvidar ni cuando duerme. Los malditos le arrancaron un dedo y un pedazo de la oreja. No podía ver la luz del sol ni saber en que hora vivía. Escuchando ese maldito disco grupero las 24 horas del día. Las carcajadas vulgares. Los eructos, los sonares del coito animal y degradado de sus captores. Su dormitar y el sonido de un anillo golpeando la rejilla, levantarse exaltada, tener que defecar acostada, ¡qué pesadilla! Por favor, Dios, ¡que esto termine ya! ¡Dame la oportunidad de que me maten estos malditos!...

Ahora, ella y sus padres y hermanos tienen que mudarse de casa. La otra, la perderán por no poder hacer frente a la hipoteca. Ya han vendido su camioneta. El carro nuevo de la mamá, y hasta han cancelado el celular del abuelo. Se siente miserable. No le gusta saberse culpable del cambio de estilo de vida de su familia completa. Por ratos, preferiría estar muerta. Y por si fuera poco, se acaba de enterar que es posible que a los secuestradores, los liberen en un par de años. Mira entonces su constancia de pagos de impuestos, la que obtuvo por medio del banco. Sus manos se llenan de ira. Una rabia incontrolable. Quiere gritar. Y no puede más que romper, desgajar frenéticamente, esa maldita constancia del contribuyente cumplido. ¡Es la puta impotencia!, piensa.

¿Por qué no, estos infelices del gobierno tienen la decencia de gastar menos en ropa?, ¿en comidas?, ¿en viajes? ¿Por qué gastar todos sus impuestos en mantener una burocracia que de nada sirve? ¿Por qué dar cuotas a la compañía de luz que no puede cambiar un maldito medidor?, ¿por qué cargar con gastos de pavimentación municipal cuando la ciudad está llena de baches, por qué los gastos de choferes, y anuncios televisivos donde dicen que la inseguridad ha disminuido? ¿Por qué no legislan que cuando capturen a los secuestradores y violadores en actos in fraganti, en casas de seguridad, los protectores de la ciudadanía los puedan matar en el sitio bajo juicio sumario? ¿Por qué no los fusilan en el lugar?... Que no, que yo venía de visita, que soy la mamá/vecina/tía/amante/hija del líder de la banda y solo le traía de comer… Que yo no tengo nada que ver… ¡Si son culpables tanto como un cómplice! O qué, a ver, tú, hija de la chingada, ¿los denunciaste cuando sabías lo que me hacían, cuando te percataste del daño a mi familia? ¿No los denunciaste?, ¡pues eres culpable por encubrimiento y también mereces la tumba!

¿Dónde quedó el honor de nuestros gobernantes?, se pregunta. ¿Por qué encubren esa cobardía de no hacer nada bajo falsos discursos de moralidad y progreso del derecho? ¿Porqué vestir de uniforme de prisión a los hijos de puta que la privaron de la libertad para que en unos años puedan volver a ver la luz del día, con más contactos, con más mañas? ¿Por qué? ¿Por qué ellos mantenidos en la cárcel y sus papás sin casa, sin que nadie les asegure el alimento de mañana? ¿Dónde quedó la justicia? ¿Dónde quedó el beneficio de la mayoría? ¿Por qué, maldita sea, mantener a estos convictos y secuestradores en una cárcel para que desde allí puedan continuar operando? ¿Para qué darles de comer a aquellos que pueden vengar su estancia en prisión con contactos que tienen en el exterior? ¿Por qué tengo que soportar por el resto de mi vida la posibilidad de que mañana vengan y me hagan daño?... Puta madre… ¿Quién es ese hombre?, se pregunta mientras un taxista, estaciona su coche fuera del local. ¿Por qué tiene un celular? ¿A quién le llama?...

Siente como la sangre bombea hacia la cabeza. Escucha ya solo el latido del corazón acelerado. Vive la nausea. Sufre el temblor fino de las piernas. Recuerda el fétido olor a orines de la jaula junto con la sensación de un dedo que ya no existe… Ella no lo sabe. Tú tampoco. Pero aquel, es un hombre honrado que ha decidido orillar el coche para llamar a su hijo y preguntarle cómo le fue en el examen de admisión de la UNAM. Ella no lo sabe y tú tampoco… Y ambos viven atemorizados porque su gobierno, no ha cumplido desde hace muchos años con una de sus funciones primigenias, con su razón de ser: cuidar y proteger la seguridad nacional y pública. Poco a poco, la gente ya no quiere ser el centro de atención de nada. Ya no. Ya nadie quiere levantar la mano cuando conoce la respuesta. Ya no se quiere contestar al teléfono en la calle, ni conducir el auto por las noches, ni salir a cenar, ni entrar a un cajero automático. Ya no. Ya no.

– ¿Papá? – ¿Qué pasó hija? – pregunta la voz alarmada- Te escucho muy intranquila, hija, ¿qué pasa?, ¿estás llorando?... -Hija, ¡contéstame por favor! – Estoy mal, papá – responde entre sollozos – ¿Puedes venir por mí?... – Claro hija, ¿dónde estas? – En el café de la esquina – contesta avergonzada- estoy escondida en el baño… Perdóname papá, pero de verdad no puedo más con este miedo.

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Carta desde el más allá

¡La paz esté con vosotros!

Hijo querido, desde donde descansa mi alma liberada, me congratulo enormemente por todos tus éxitos y logros. No existe más que regocijo en mi corazón. No siento más que orgullo por tu importante labor. Eres un patriota y un hombre apegado a la ley divina. Lástima que no pueda decir lo mismo de otro de mis hijos, pero ¡bendito seas tú y la estirpe de nuestro buen nombre!... No cabe duda que la educación severa aunque piadosa, marcó para siempre a tu vida de soldado de Dios.

Me preocupa este asunto de la píldora del día siguiente. Yo que luché toda mi vida fanáticamente contra el México ateo, el México ignorante y de izquierdas, el México majaderamente masónico, el México a manos de mentecatos pro-judaicos, sé por lo que estás pasando. Pero no permitas que tu espíritu flaquee sin importar los embates recibidos. Recuerda que esta querella no es de este mundo y que más vale aparentar ser un necio burdo, que dar dos pasos atrás en nuestra incansable batalla para que los mexicanos y el Estado, vuelvan a estar bajo el cobijo de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, heredera legítima de Dios, ¡única religión verdadera!.

Mucho ha sido el camino recorrido que hoy tú llegas al tramo final. Muchas las penas sembradas por nosotros que ahora tú cosechas; ríos de sangre derramada de tanto mártir que ahora representas. ¡Mantente firme! ¡Rezos y flagelos! ¡Confía en Dios! ¡Seguridad por amor a Dios y por amor al ideal de un México que siga su palabra y la Verdad de la santísima Iglesia!

Este asunto de la píldora del día siguiente, no cabe duda, es como en mi época lo fueron las faldas arriba de los tobillos: una conspiración judío masónica. ¿Recuerdas que yo te lo comprobé en varias ocasiones cuando eras pequeño? Por eso las combatí fieramente. Y como no me mantuve firme, luego llegaron las minifaldas. Lo mismo te pasó con el libro de Aura de Carlos Fuentes que enseñan en las secundarias públicas. Por eso no te permití nunca mirar la televisión ni asistir al cine… y veo que ahora lo comprendes. Es lo mismo que con la literatura pagana; nada más aceleran las hormonas de los jóvenes que pronto se tornan hacia la homosexualidad y el onanismo. En ese entonces, cediste un poco, y luego ya no pudiste hacer nada para detenerlos. Y hoy la cosa no es distinta que antes. Es solo que el sionismo, va generando nuevos métodos para pervertir y controlar a las juventudes, y alejarlas de Cristo como lo hizo el Sanderín con San Pedro (no olvides que por el juego psicológico que le hicieron los judíos masones de la época, hasta negó tres veces a nuestro Señor).

Yo sé que la gente te inundará de críticas. Pero eso sucede porque no pueden mirar más allá de sus narices. Por eso hasta el más ignorante defiende el laicismo. Porque no sabe que así le está pegando a Dios en el ombligo. Por eso mismo no se han dado cuenta de que Frenk es un apellido judío. Por eso mismo creen que las mujeres pueden decidir si embarazarse o no. ¿Quiénes se piensan que son esas muchachitas? ¡Uno solo tiene el derecho de seguir la voluntad celestial! Ah, no, pero luego por eso se creen que tienen la libertad para ser parte de una secta, o creer lo que les convenga, o alabar a un Dios falso que comprende y no castiga, o el cuento de que si pueden, deben evitar la concepción no deseada. ¡Malditos Libertinos! Luego por eso se creen el cuento de que sentir placer físico es bueno, cuando Dios nos dijo que hemos venido a este mundo solo para sufrir .Luego por eso creen que las violaciones no son culpa de ellas ni de sus padres que las dejan salir de casa con poca ropa o circular de noche solas…

Por eso los comunistas apoyan también esas medidas. Porque quieren que la mujer ya no se quede en casa, que ya no obedezca, que ya no sea la guardiana de nuestras creencias y tradiciones. Ya no quieren que los niños sean educados sino por la televisión o el Estado al servicio de sus diabólicos fines. Ahora quieren que la mujer trabaje, que sea un elemento más para crear y repartir riqueza. Las utilizan y ellas, pobres, que son seres que por naturaleza responden a estímulos únicamente, no tienen la madurez para distinguirlo.

Por eso, hijo querido, ¡no cedas! No permitas que la gente te argumente nada. Sus libertades se convierten en libertinajes y sus argumentos pueden ser tan convincentes como los de un niñato que desea comer un dulce… Nosotros que sí estamos educados para pensar, sabemos que hay que obligar al infante a que acuda a Misa y se confiese para que no se aleje inconscientemente de la religión de Dios. Y la sociedad mexicana es inmadura, es un niño que necesita de reglas y guías. ¡Qué más demostración de sus boberías e imposibilidad de distinguir entre lo bueno y lo malo que este mismo tema de la píldora del día siguiente?... ¿Ves cómo no pueden pensar por sí solos?...

Bienaventurado sea tu espíritu, hijo querido. Fuerza en esta lucha, que has honrado mi memoria. Ahora no te distraigas, y te repito antes de despedirme, que no cedas ni un centímetro. Ya luego resolverás sobre como oficializar el catolicismo y evitar los afeites en la mujer y prohibir la ropa escotada (si estuviera vivo, de nada mas imaginar unos senos rebosantes saltando por sobre la ropa, ¡me temblaría la piel del asco!)... Ya luego reactivarás el índice de Libros Prohibidos… Ya luego cambiarás completamente el rumbo de México y volverás la mirada de todos nuevamente hacia el cielo… Siempre ten presente que por lo que hagas hoy, mañana serás por siempre recompensado en el Reino de los Cielos. ¡Que Dios continúe en tu Espíritu!

Mantente siempre fiel.
Tu amado padre.

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Fox da entrevista a un blog

Estimados Lectores:

No se pueden perder la primer entrevista que un Presidente mexicano, ha concedido jamás a un blog. Visita ENTERATE HOY a través de este vínculo http://www.enteratehoy.com.mx/ y entérate de lo que declaró Vicente Fox Quezada, Presidente de México.

FOX: “Yo no creo en un proyecto alternativo. No hay que inventar la rueda. El modelo que funciona es el que prevalece en México”...

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Carta de un hombre decepcionado

Querido Jorge Emilio:

Te preguntarás seguramente, quién es quien se atreve a escribirte y a distraerte de tus importantísimas actividades en pro de los derechos de los animales, de la tierra limpia y de la política nacional (siempre que dicha política sea ecológica, claro está).

Como tu sabes, quien te inoportuna en este momento es un ciudadano como el que se dictamina de “común y corriente”, que te ha visto desarrollarte, que paga sus impuestos y que, además de todo, está preocupado por el desarrollo de la conciencia democrática de nuestro país.

Y puedes creerme. Esto que te diré no lleva la intención de menospreciar tu esfuerzo para hacer crecer a tu partido y su partida, a través de la nueva y técnica oferta del México nuevo. Porque, aún a pesar de que tu slogan sea más bien parecido a una execrable organización juvenil priista, agradezco tu vegetarianismo y tu interés en un tema de eminente importancia nacional: una menor drogadicción juvenil.

Sobretodo, porque gracias a la importancia del tema, confío en que tu educación universitaria no estuvo limitada lo mismo que confío en que estudiaste todos las complejidades que presenta un análisis del problema. Aunque no creas, tengo fe en que la legislación se basa en sapientísimas investigaciones y no en un banal populismo que hubiera concluido que la solución de todo el mentado tema, no se encuentra ni en la educación, ni en los valores sociales, cívicos y familiares, ni en la reducción de la acelerada temporalidad que sufren nuestros jovenes hoy en día, sino en el hecho de que no se gasta suficiente dinero para la construcción de más canchas de fútbol llanero.

Pero concentrémonos mejor, en el objeto primordial de esta carta. Fíjate que la política se ha vuelto un camino ambivalente, rodeado de discursos fragmentados que permiten la creación de referentes comunes entre públicos y actores distintos. Y por el bien de México me parece que parte importante del desarrollo democrático, se funda lograr que cada partido tenga una ideología y un discurso congruente, tanto interna como externamente, y que por lo mismo, no se abuse del dogmatismo que prescinde de toda ética con tal de adecuar al receptor según el ánimo y la estrategia.

Precisamente por eso, estaba satisfecho con las propuestas ecologistas del partido de color verde. Sus antecedentes en los 80’s como alianza de ecologistas que buscaba soluciones para los grandes problemas de la contaminación del aire, de la tala indiscriminada y de la conservación de las selvas, me parecían un fin justo que podría buscarse con más eficacia a través de un partido político que no malgastaría los recursos públicos monetarios. Y aún cuando no estoy de acuerdo con la campaña contra la energía nuclear bien utilizada o contra las corridas de toros, o con los medianamente mal dibujados anuncios espectaculares, me parecía congruente el adjetivo con el objeto mismo del partido y el verbo de su acción.

Sin embargo, estimado Jorge Emilio, el día de ayer justo después de defender en la sobremesa la existencia de partidos como el tuyo, me llevé la más terrible y lagrimosa decepción: A parte de observar en la televisión aquel costoso anuncio donde nos hablas de las mil maravillas ecológicas que tú y tu gente han logrado, tuve la poca fortuna de recordar tus discursos a favor de los derechos de los animales después de verte en una fotografía de una buena y afamada revista de sociales, bebiendo con tus amigotes en una fiesta cuyos “highlights” eran “un padrísimo ambiente” con, ¡peleas de gallos!

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Realidad Novelada del Expresidente Odiado

Sí. Yo soy ese que casi todos los mexicanos odian. Ese que señalan. Ese del que se burlan en los semáforos. Yo soy de quien hablan con tanto desprecio, con un odio exponencial. Sí, yo soy ese que se calzó los zapatos para mirarse en el espejo, sin rasurarse, meditabundo y algo deprimido… Se cumplen diez años de que todos mis avances fueron destrozados en una tarde babilónica…

¿Que me enfermé de poder? No lo creo. Poder he tenido desde el día en que comprendí que el origen de cada acción, del valor de cada lucha, estaba dentro de mi y por eso me convertí en el Dios de un país por seis años. Mi error fue creer que no me crucificarían también para purificar sus propios pecados…

Pocos de mis compatriotas comprenden que la política en este nivel, no es un juego de azar. Primero las confabulaciones y los rumores. Luego el ejército rebelde y los robos multimillonarios y un ataque especulativo y mi consecuente satanización como el culpable de engañar al pueblo y hacerle olvidar todas sus desgracias. Pero todo fue una preparación para asestarme el golpe mortal al acusarme del desdichado asesinato de mi propio candidato. Es verdad que pude haberlo hecho yo; siempre he tomado las decisiones con mucho hielo y nunca he sido cobarde… Pero cualquiera que lo vea con la frialdad con la que se debe tratar un asunto de Estado, comprenderá que la bala que le dio en la cabeza, a mi me perforó las entrañas. Me asesinaron mi presente y mi futuro y la historia que ya tenía ganada. Me ensuciaron de lodo, me quitaron mi fama mundial y me robaron la dignidad… Cuando asesinaron a Madero, ¿quien sobrevivió? ¡Huerta! Cuando asesinaron a Obregón, ¡sobrevivió Calles!... ¿Cómo se atreven entonces a decir que yo sobreviví a mi candidato cuando estoy muerto a todas luces?... ¡Maldigo a todo aquel que piense que yo sería un ente incontrolable y pasional capaz de automutilarse por un berrinche!

¿Que cometí un error económico?... Siempre hay un punto débil en cada estructura y siempre es posible alcanzarlo. Pero, ¿a dónde se fueron todos los capitales? ¿quienes ganaron millones con ello? ¿quiénes se beneficiaron?... Ya lo dije y no me canso de repetirlo: en política nada es casualidad. Se trata de un reto de inteligencias y de planeación, de grupos y de intereses que muchas veces no se pueden conciliar. ¿Por qué me culpan a mi? ¡Así son las cosas!... El tener cara de bueno y aparentarlo no significa siempre serlo… ¡No olviden que también soy humano!... Sí. Yo soy ese. El culpable de todas sus desgracias, de todos sus despechos, de todas sus rotas ilusiones. Sí. Yo soy el que traiciona; el que acribilla, el causante de terremotos, el diabólico, el que vende y el que roba. Y a mi, ¿quién me sobrevive?... No serán nunca mis hijos. Pobres. Ellos no son los culpables de que su padre haya subestimado a su propio Leviatán… Sí. Yo soy ese que señalan. Ese hombre que ahora ven pequeño y deprimido. Ese a quien desprecian. El expresidente odiado… Por Dios, abran los ojos y ¡pónganse en mis zapatos!

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Realidad Novelada de la Primera Dama

Perdóname Vicente, perdóname por provocarte tantos problemas. Yo mejor que nadie, sé por lo que estás pasando. Antes, los Presidentes mexicanos contaban con cinco años de trabajo y el último era perdido. Tú no llevas ni la mitad de tu tiempo cumplido y ya todo mundo – yo incluida, está tratando de ver quien te sucederá, sé que eso provoca ingobernabilidad – Perdóname, Vicente. ¿Es que ni tu propia mujer puede mantener la boca cerrada?, ¿cómo te mete en estos aprietos?, ¿cómo fue a decir tal barbaridad?...

En estos días, cualquier excusa es buena para atacarnos sin piedad… Ahora se cuestiona hasta la seguridad de la familia, el transporte que utilizamos y el tipo de shampoo con el que nos bañamos. ¡Es solo mera lógica que la familia presidencial requiere de guardias para que no la secuestren y con ello obliguen a tomar infinidad de decisiones que benefician solo a algunos cuantos!... ¡Créanme que no ando rodeada de gorilas por puritito gusto!

Pero que quede bien claro: me niego a jugar el papel de víctima. Yo mejor que nadie, vivo el poder todos los días. En las sonrisas falsas, en las manos que se tienden para luego soltar manazos. Leo todas las críticas todos los días en los diarios. No importa lo absurdas que parezcan, no importa lo ridículas que se muestren… A todas las tomo en cuenta, sobre todas reflexiono.

Somos un buen equipo y una magnífica pareja; auque no siempre estemos en la misma onda, como dicen ahora. Yo planeo y él realiza y así nos reconocemos con la misma dignidad y las mismas capacidades. Pero, ¿lo imaginas?... ¿Ser yo la primer mujer Presidente de México?... ¿Acaso no sería ese nuestro mejor logro?, ¿no sería magnífico?, ¿lo imaginas?... Vaya, hasta dar el grito de independencia cobraría un nuevo giro. Lo convertiría en un evento de primer mundo, porque siempre he creído que la Presidencia de México ha perdido todo su glamour y que es necesario recuperarlo. No con el grotesco y rimbombante estilo del porfiriato, que terminaba ofendiendo a la pobreza, no; sino con el gusto y la magia que Jacqueline Kennedy le daba a la Casa Blanca? No sé porque me comparan con Eva Duarte.

Amo a México profundamente. Y lo digo con énfasis a todos por igual, hombres y mujeres sin condición de origen, sin tomar en cuenta el nivel socioeconómico del que provengan. Creo en mi país, creo que requerimos de guía, desde los padres que necesitan ayuda para ser padres, hasta los niños que poco saben y para quienes necesitamos desterrar el hambre… ¿Que utilizo recursos públicos para “Vamos México”?... Si conocieran la cantidad de gente que dona dinero con tal de mantenerse en mi círculo inmediato… ¿Qué utilizo mi posición, que muevo influencias en pro de la organización?... Sí. Definitivamente sí, pero no soy como muchos que lo han hecho por décadas para beneficio propio… Yo lo hago por ellos; ¡por Ustedes!... ¡Eso es precisamente ejercer el Poder!... Hoy, decido dar el primer paso. Seré la primera Jefa de Gobierno, y lo digo para que dejen de suponer que seré Candidata para la Presidencia de México… por lo menos no en este momento. Y no cedí a las presiones ni a las críticas partidistas. Lo hago por que estoy convencida de que no es el mejor momento ¡ni por mí, ni por Vicente, ni por México! Cuando sea tiempo, estoy segura de que será un sacrificio enorme, será raíz de gran entrega y ¡tendré el valor y la voluntad para perseguirlo!... Pero en este momento, las encuestas demuestran que los costos serían demasiado altos. ¡Perdóname Vicente, pero tenía que ver y medir yo misma, cuales serían las reacciones! ¡Que lo sepa todo el mundo: todo ha sido cosa mía y me niego a jugar el papel de víctima!

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