Realidad Novelada de un vendedor incrédulo

Soy un hombre mayor, calvo, vendedor de productos “milagro” e incrédulo al extremo. Y con eso quiere decir que no lo soy a media tinta. Algunos me llamaran amargado, ateo o cínico, o fresco e insolente; considérome yo, simplemente realista. ¿Por qué? Porque no creo en la astrología, ni en las hadas, ángeles de la...