Un raro y malo cuento o la conciencia de un político

El asambleísta local estaba visiblemente emocionado. Subió al estrado. Agradeció a todos por su apoyo, por su presencia, por su magnanimosidad. – Compañeros – dijo dando espacio para aumentar la teatralidad, en un gesto de amor desenfrenado por la patria, y para afianzar nuestra democracia revolucionaria y así darle poder al pueblo – si ustedes...