Archivo de May 27, 2006

La inminente democracia iraquí



�Es igual de buena una democracia impuesta que cualquier otro r�gimen? Porque la reciente intervenci�n armada de los Estados Unidos de Norteam�rica a la tierra gobernada por Sadam Hussein, busca imponerle al pueblo de Irak un r�gimen simulado que seg�n la mejor ret�rica de nuestros d�as, permita su �liberaci�n�. Por lo menos eso dej� entrever Collin Powell cuando se present� ante el Congreso de Washington para hablar de su concepto de �liberaci�n de los pueblos�, donde se demostr� �por si alguien lo dudaba todav�a- que los Estados Unidos de Norteam�rica tienen la intenci�n de pasar largo tiempo en el pa�s oriental. Tal vez, bastante m�s tiempo del que todos pensamos…

Para justificar su estancia, considera su deber moral, los Estados Unidos de Norteam�rica, que inmediatamente despu�s del cese al fuego se imponga al pueblo iraqu�, una nueva dictadura militar. Solo que ahora, el totalitarismo ser� estadounidense. Despu�s de que la milicia lleve la batuta de la naci�n oriental, es probable que se busque la creaci�n de un gobierno civil norteamericano que permita afianzar la situaci�n que mas tarde ser�a coronada con un gobierno democr�tico por �la salvaci�n del mundo moderno, la econom�a de mercado, y la gracia de los hombres justos�.

Y entonces surge la pregunta: como ha sucedido infinidad de veces en otros lugares del mundo, �las instituciones norteamericanas se erigir�n sobre las de Irak como representante absoluto de abstracciones propias y occidentales que intentar�n reprimir la individualidad de su pueblo? Porque si as� sucede y creo que no tenemos raz�n alguna para pensar lo contrario, no parece descabellado el pensar que resultar� dif�cil para un pueblo sumido en a�os de r�gidas tradiciones, aceptar la misma racionalidad pol�tica de un gobierno cuyos sustentos sociales resultan tan dicot�micos.

Sin embargo, existe un riesgo latente de exponencializaci�n de la crisis de representaci�n que vive dicha naci�n, pues antes, por lo menos estaba medianamente legitimado el r�gimen en una fuerza m�tica de poder que ciertamente, no ofrecer�n los norteamericanos. Sobretodo porque la guerra misma, est� creando en el suelo petrolero, una segmentaci�n de la poblaci�n iraqu� que parece no exist�a con anterioridad. O dicho de otra forma: antes, pod�an existir dos fuerzas: los husseinitas y los antihusseinitas. Ma�ana, sin embargo, es muy probable que se les sumen tambi�n los pro yanquis y los antiyanquis, los liberales y los conservadores, los shiitas y los sunnitas y todas aquellas facciones posibles de suceder en un pa�s acostumbrado a las guerras, lo que provocar� que se sit�e a su pueblo en peligro de correr con la misma suerte con la que corri� la antigua Yugoslavia cuando no hubo m�s Mariscal Tito.

En especial porque es innegable que la transformaci�n democr�tica no solo se basa en la adopci�n de nuevas simulaciones sobre gobiernos e instituciones, sino en cambios de milenarias practicas basadas en profundos arraigos culturales de lo sujetos y actores, los cuales por cierto, dar�n lucha mercenaria contra la l�gica dominante de la imagen que occidente querr� otorgarles: redes formales, mediaticas, e informales que crear�n cada una, su propia verdad, su propio discurso y su propio c�digo normado siempre por un contexto difuso de s�mbolos que lograr�n afectar la mentada cohesi�n nacional.

Desgraciadamente se puede suponer que el �Nuevo y Libre Estado Iraqu� nacer� esclavo de la simulaci�n. Esto provocado por su mismo origen, su cultura, la econom�a y la globalizaci�n que juntos y separados no logran m�s que confundir los l�mites espaciales. Aunado a lo anterior, su democracia ser� sin duda, un pseudo r�gimen que sufrir� de una crisis de representatividad, de identidad y de toda legitimidad. S� que con el tiempo, el destino del pueblo iraqu� puede mejorar, pero ello no suceder� hasta que crezca la democracia y disminuya la distorsi�n de imagen occidentalista que le ser� impuesta. Y basado en nuestra experiencia como pa�s, temo que el camino ser� terriblemente lento y accidentado, pues durante a�os de gobiernos ritual�sticos, fuimos presa de ingerencias inimaginables con tal de que los Estados Unidos mantuvieran el apoyo y el reconocimiento a los gobernantes que no gozaban de legitimidad interna. �O ser� precisamente eso lo que se busca como tantas veces lo hemos visto desde el �frica moderna hasta la Am�rica colonizada?

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