• Realidad Novelada | por J.S.Zolliker » 2009 » January

    Archive for January, 2009

    La Guerra Operacion Plomo Solido: De quien es la culpa?

    No soy judío.
    Soy liberal y me identifico con la corriente política de izquierda.

    Acerca de la Franja de Gaza
    La Franja de Gaza es un pedazo de territorio muy estrecho que comparte frontera con Israel (51 Km.) y con Egipto (11 Km.) más una costa en el mediterráneo de 40 kilómetros. Años atrás, la historia comprende que era tierra de nadie y de todos desde la época de Alejandro Magno. En tiempos bíblicos, se supone fue de los filisteos, una región amurallada que en innumerables veces cayó bajo control griego, romano (los cruzados), judío, napoleónico, asirio, egipcio, babilonio y persa, para tiempo después ser habitada por árabes, egipcios, franceses, palestinos, vieneses, ingleses y judíos.

    Fue luego de que se terminase la primera guerra mundial, en el año de 1917, que la franja fue hecha provincia del Reino Unido como parte de las conquistas de guerra del vencido Imperio Otomano y así se mantuvo hasta que en el año de 1947, la ONU firmara un Plan de Partición para que ahí se creara un Estado Árabe Palestino.

    Sin embargo, en 1948, el lugar fue invadido por Egipto y sus habitantes de distintas nacionales y credos, fueron mantenidos como refugiados, sin derechos ciudadanos y manejados por un gobierno local militar dictatorial que prohibió la creación de un gobierno palestino por decreto.

    Por años, Egipto desde ahí lanzó diversos ataques contra Israel pues es bien conocido que en esos años, quiso anexarse por conquista de guerra, también el territorio de Israel. Muchos historiadores le han llamado a ese periodo, uno de guerra de baja intensidad o no declarada.

    Ya años más tarde, en 1967, fueron asesinados varios militares Israelíes que vigilaban la frontera, lo que descadenó la conocida “Guerra de 6 días“, en que Israel expulsó a los Egipcios del Territorio, a los Sirios apoyados por la Unión Soviética, y ganó el control de dicha franja.

    A partir de 1967, la Franja de Gaza quedó bajo control Israelí. En 1994, se firmaron los Acuerdos de Oslo entre el Estado de Israel y autoridades palestinas, donde se transfería el control de la franja a los palestinos para que así crearan un Estado, tal y como se había previsto desde 1947. En 1995, El Estado de Israel firmó con Yasser Arafat, otro tratado de paz donde Israel reconocía a un Consejo Nacional Palestino compuesto por 88 miembros. El Plan iba viento en popa hasta que se topó con una cruda realidad que sucede muchas veces con zonas de bajo desarrollo: una gran corrupción que sangraba a los propios palestinos (se les cobraban impuestos para comprar terrenos, luego, para poder construir, luego, para que se permitiera el paso del cemento, luego para el paso del agua para el cemento, y así, un largo etcétera), al grado de que muchos palestinos, prefirieron dejar el territorio y se fueron a vivir a Israel.

    Durante este tiempo, tanto Israel como una gran cantidad de países Europeos, realizaron grandes – los más grandes de la historia – donativos en dinero y especie, para el desarrollo de la zona, mismos que nunca fueron auditados por la autoridad palestina y que a la fecha, es desconocido su destino.

    Con el fin de conciliar con el ala más radical de los palestinos, Israel dio un paso más allá: en el año 2005 obligó a todos sus ciudadanos a abandonar la zona. Cerca de 9 mil familias judías, fueron retiradas de la franja de Gaza y el ejercito Israelí desocupó también la Ruta de Philadelphi (una franja junto al territorio Egipcio), aún cuando en el tratado de Oslo, era su derecho – acordado con los mismos Palestinos y Yasser Arafat – el mantener ahí sus tropas para evitar el contrabando de armamentos y materiales bélicos a la zona. Ese fue quizás, su más craso error.

    En el año 2006, a punta de amenazas y rumores de asesinatos para que los palestinos no acudiesen a votar, en las Elecciones Parlamentarias, Hamas (por sus siglas: Harakat al-Muqāwamat al-Islāmiyyah o El Movimiento de Resistencia del Islam) que es una organización de Islámicos Paramilitares Radicales, se hicieron del poder de la franja a punta de pistola, en unas elecciones que no fueron reconocidas por ningún país de la Unión Europea, ni los Estados Unidos, ni las mismas Naciones Unidas.

    Hamas declaró de inmediato que nunca, mientras viviera “un solo niño de Israel”, cedería en su actitud belicosa contra los “infieles” y le negó a Israel su derecho de existir como Estado. La respuesta, fue lógica. No mas dinero ni donativos, que destinados a causas contra la pobreza, era desviado para la fabricación de armas, la compra de explosivos y el apoyo a movimientos terroristas.

    Desde entonces, Hamas se dedicó a asesinar a cualquier disidente palestino, a su propio pueblo y a las propias autoridades que se le oponían, para poder obtener el total control del territorio y llevar a cabo sus planes sangrientos (véase el caso por ejemplo, del asesinato del General Muhammed Gharib). Muchos palestinos nuevamente, decidieron abandonar su tierra para irse a vivir a los países vecinos, temerosos del gobierno de Hamas (la muralla que separa la Franja de Gaza con Egipto por ejemplo, fue derrumbada en algunas partes por palestinos deseosos de salir de su tierra y refugiarse en Egipto, donde fueron acogidos).

    Hoy he visto a gente ser asesinada frente a mí. He escuchado los gritos terroríficos de mujeres y niños en un edificio que fue incendiado, y discutí con guerrilleros [de Hamás] que querían apropiarse de mi casa [...] es lo peor que he visto en Gaza en todos mis años de periodista [...] los asesinos de Hamás, pueden dispararte en la calle simplemente por parecer secular, escribió un reportero de la Associated Press el 17 de mayo de 2007.

    El siguiente movimiento de Hamas, fue hacerse de la Universidad, expulsando y asesinando a todo aquel profesor y académico que se les opusiera y captando sus sótanos. La inteligencia de muchos países, dijeron, fue para colectar armamento.

    El 14 de Junio de 2007, Hamás ya se había hecho del total poderío de la franja de Gaza.

    El Presidente Palestino, Mahmoud Abbas (de Fatah, o el Movimiento de Liberación Palestino) declaró a la franja “En estado de emergencia”, pero fue expulsado de la región por los guerrilleros del grupo terrorista, que es apoyado por únicamente 2 países en todo el mundo: Siria e Irán (y hoy, ya en el 2009, por Venezuela de Hugo Chávez, Bolivia de Evo Morales, y Nicaragua, del dictador sandinista).

    Egipto por su parte, reportó que Hamás había comenzado a contrabandear enormes cantidades de armas y explosivos por una infinidad de túneles que conectaban a la franja de Gaza con diferentes zonas de las fronteras. Solo en un par de meses, Amnistía Internacional y Egipto encontraron un centenar de ellos.

    Peor aún, Hamas se hace un monstruo contra su propia gente: Expulsan y asesinan a todo aquel que disienta: policías, estudiantes, académicos, burócratas. Amnistía Internacional reporta el cierre de periódicos, la persecución de periodistas, el asesinato de personas que asisten a protestas contra el gobierno (por qué, me pregunto, condenamos en México el asesinato de los nuestros en la marcha del 68 y no condenamos cuando Hamás hace lo mismo?), secuestros y asesinatos contra tiendas, contra la población cristiana y católica, bombardeos contra bibliotecas no islámicas radicales (véase el caso de la YMCA, por ejemplo), y todo esto, reportan los organismos Internacionales, desde hospitales, escuelas y otros edificios públicos para utilizar a la población civil como escudos humanos; protegerse o generar víctimas, es lo que buscan. No se les olvide la fecha: Junio de 2007.

    Ya para enero de 2008, Hamas había lanzado, según las Naciones Unidas y el monitor de la frontera de la Unión Europea, 697 misiles y 822 bombas racimo a ciudades del Estado de Israel.

    Más de una petición de alto a la agresión mensual, hizo Israel al gobierno de Hamas. El grupo terrorista, repitió su condena: Los niños de Israel deben ser aniquilados y negaron al Estado de Israel su derecho a existir; más de 3 mil misiles lanzados en contra de ellos, sus escuelas, sus centros comerciales, sus templos. La respuesta era de esperarse, se veía venir muchos meses atrás: Operación Plomo Sólido.

    La Operación Israelí Plomo Sólido, es el inicio de una guerra no contra los palestinos, sino contra el grupo terrorista de Hamás que no cesó por más de dos años, sus constantes ataques contra la población civil del Estado de Israel.

    La Carta Fundacional de las Naciones Unidas, firmada el 26 de junio de 1945, establece en su artículo número 51, “el derecho inmanente de legítima defensa en caso de ataque armado” en contra de un país. Yo muchas veces me he cuestionado si la operación “Plomo Sólido” fue la mejor forma en que Israel podía enfrentar la situación de constantes ataques que estaba sufriendo. Pero independientemente de ello, lo que es incuestionable, es que el Estado de Israel estaba en su legítimo derecho, pues no debemos olvidar que la legítima defensa, en Derecho Internacional, penal y en toda la historia de dicha ciencia, legitíma el uso de la fuerza para protegerse; para contra atacar o repulsar una agresión actual con el fin de proteger bienes jurídicos y la vida de sus ciudadanos.

    La desinformación promovida por varios medios tradicionales, blogs, personas físicas y demás actores, movidos principalmente por ignorancia y otros tantos por un antisemitismo disfrazado, han hecho parecer que de un buen día para otro, Israel, el Goliat, amaneció de mal humor y decidió aplastar a su pequeño e indefenso vecino, Palestina, porque simplemente, el Goliat es malo.

    Como lo he dicho en repetidas ocasiones, hay que poner todo en su justa balanza. Eso, no es cierto. Como ya lo vimos, fueron miles de ataques contra su gente, y el Estado Israelí, no solo tiene el derecho de la autodefensa sino que su gobierno, tiene como obligación primigenia el cuidado de todos sus ciudadanos. Y la primera respuesta de Israel no fue armada. Antes de la operación plomo sólido, trató por vías diplomáticas, trató con advertencias (que no es lo mismo que amenazas) y ataques dirigidos a eliminar los misiles que ya habían sido disparados, trató por la buena fe y construyó refugios antimisiles en parques, en la vía pública, instaló radares de advertencia, sacó a sus pobladores de territorios y los desocupó, puso sirenas para que la población civil huyera, reforzó estructuras y construyó escuelas antibombas… De hecho, fue muy pacífico, me parece. Yo le pregunto, estimado lector, ¿cómo reaccionaría si de pronto el país vecino comienza a atacarle con misiles en las escuelas de sus hijos? ¿En su casa? ¿En su Iglesia? ¿Cual sería su reacción? ¿Qué le exigiría a su gobierno? Dudo mucho que quisiera usted irse por la vía pacífica si después de todo lo anterior, el país vecino sigue atacándolos.

    ¿Con esto estoy justificando la Guerra? En términos abstractos, filosóficos, humanistas, nada justifica una guerra. En términos concretos, reales, terrenales, la autodefensa es un derecho por demás legítimo que todo país o Estado que se precie de serlo, debe ejercer para proteger a sus ciudadanos.

    ¿Justifica este derecho de autodefensa las muertes de inocentes? ¿La destrucción? En términos abstractos, filosóficos, humanistas, nada justifica la muerte de inocentes, el derramamiento de sangre. Nada. En términos concretos, reales, objetivos, es bien conocido que en toda guerra, morirán inocentes. Eso es precisamente lo terrible de toda guerra. Si los daños fueran nada más materiales, la guerra no sería guerra… Lo importante, se dice, es minimizar ese número de personas muertas, asesinadas, que no tienen relación con el conflicto, de aquello que los angloparlantes han denominado “casualties of war”.

    ¿Pudo Israel minimizar ese número de inocentes muertos?
    La respuesta instintiva, como la de cualquiera, es que pudo haberlo hecho pero no lo hizo. Pero tal respuesta, no tiene argumento. Tiene una connotación del deseo de evitar el sufrimiento de otros seres humanos, pero no tiene argumento. Si meditamos más a fondo el asunto, podemos preguntarnos qué pudo haber hecho el ejército Israelí para evitar esas muertes de palestinos inocentes. Las respuestas lógicas, racionales, no son muchas.

    A mi forma de ver, esto tiene que ver con tres factores principales:

    a) La composición poblacional de la franja de Gaza
    b) La forma en que actúan los grupos terroristas.
    c) La protección de sus propias tropas.

    La Composición Poblacional de la Franja de Gaza es terrible. Se dice que es una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Según cifras oficiales, en dicho lugar habitan entre 1 millón 200 mil y 1 millón 500 mil personas. Si consideramos que la superficie de la franja es de únicamente 360 kilómetros cuadrados, la densidad de la población está entre 3400 o 4200 personas por kilómetro cuadrado. Cualquiera que lo compare con otros lugares, verá que en realidad, no lo es tanto (Madrid tiene una densidad de 5,160 personas por kilómetros cuadrado). El problema reside pues, en la pobreza. Es común que en lugares de mucha pobreza, el desarrollo urbano sea mediocre, si no inexistente. La concentración en pocas zonas, es muy alta, son esos llamados cinturones grises o de miseria que muchos podemos ver en cualquier país latinoamericano (véase por ejemplo, las “favelas” de Brasil). Eso provoca que cualquier ataque de tipo aéreo, sea mortal para muchos, pero también imposibilita los ataques selectivos o por medio de tropas, pues meterse en un recoveco de casas, vecindades y hacinamientos, hará sumamente lenta la misión y pondrá en un riesgo no plausible, a las tropas encargadas de la misión, que sin duda, pueden ser asesinadas una por una en cada esquina.

    favela

    Otro grave problema táctico, son los problemas con los grupos terroristas. Hamas, existen infinidad de pruebas, lanzaba misiles desde escuelas palestinas para evitar ser contraatacados o en caso de lo fueran, que el número de víctimas civiles fuese el más alto posible. Por eso, subían a mujeres y niños a tejados de casas y edificios donde guardaban arsenal, abarrotaban universidades de no estudiantes y movían civiles, a punta de pistola, para proteger su materia bélica prima o para que les saliera “caro” a los Israelitas destruirlo. Es cierto, resulta incomprensible para nuestra mentalidad occidental, captar siquiera ese concepto. Pero para un militante de un grupo terrorista, un fanático, lo más importante en su vida, no es proteger a los suyos, sino asesinar al mayor número de “cerdos infieles” a costa de la vida propia, lo que le ganará la eternidad. A tal grado llega ese fanatismo, que muchos resultarán incrédulos cuando les diga que padres, han llegado a enviar a sus pequeñas hijas, no mayores de 5 años, amarradas con explosivos debajo de la ropa, a que vayan a “abrazar” a un israelí…

    Tan incomprensible como terrible. Así es como funcionan los fanáticos. Y peor aún, aunque pueden ser grandes en número, su efectividad no se mide en tropas ni batallones de hombres. Muy al contrario, para atacar, lo hacen en pequeños grupos, máximo de cinco, no visten uniformes militares, son civiles en apariencia y muchas veces, ni sus propias familias conocen sus andares. Por la noche salen de casa en una cultura donde a la mujer no le está permitido preguntarle al esposo a donde va, a trabajar en la clandestinidad, transportando explosivos por túneles o a fabricar misiles en casas comunes y corrientes (cada una de esas casas, producen hasta 100 misiles por noche). Para los que no lo sepan, hay un dato interesante: Cuando los palestinos rompieron el muro de Egipto para buscar refugio contra su gobierno de Hamas, el gobierno Egipcio les abrió las puertas, sin embargo, muchos aparentes civiles, fueron detenidos con credenciales y armamento de Hamas en la entrada de Egipto. Los terroristas, aprovecharon la apertura del muro entre ambas regiones para mezclarse con refugiados y asesinar a algunos “traidores” mientras lograban transportar “inocentemente” explosivos y armas cuya finalidad era el terrorismo. Sobra decir que cuando Egipto se percató de lo anterior, antes de permitir la entrada de beligerantes en su territorio y ante la imposibilidad de distinguir a los civiles de los terroristas, intentó resellar el muro, pero sus ingenieros fueron asesinados por tiros del otro lado de la frontera en manos y armas de Hamas. Claro, no querían que salieran los suyos salvo que fueran terroristas… Volviendo al tema, yo me he llegado a preguntar cuantos de esos miles de muertos civiles hayan sido terroristas o inocentes transeúntes. Tristemente, no creo que nunca lo sabremos. Pero algo que no debemos olvidar, es que para ellos, los terroristas, los fanáticos de Hamas, la muerte de civiles es el único fin deseable, mientras que para el ejército de Israel, no lo es. Y eso, no es poca diferencia.

    El tercer y último punto, aunque ya lo tocamos en la cuestión urbana de la franja de Gaza, tiene también que ver con que cada soldado en Israel, es un hijo o una hija de alguien, hermano o hermana, madre o padre… En otras palabras, no puedo criticar al gobierno de Israel por buscar hacer el mayor daño posible a Hamás, comprometiendo el menor número de efectivos propios. Creo que cualquiera de nosotros criticaríamos fuertemente a nuestro gobierno si enviara a nuestras tropas a morir inútilmente en una guerra, máxime si habían otros caminos en los que nuestros hijos, hermanos, padres, primos, tíos, conocidos, no murieran combatiendo al enemigo, ¿no es cierto?.

    El alto al fuego unilateral por parte de Israel fue alcanzado ayer. Cumplió con su objetivo: Debilitar a Hamas, destruir sus grandes arsenales, sus túneles utilizados para transportar armas y explosivos. La autodefensa y la inmovilización del enemigo son todos fines loables y legítimos (y no, esos túneles no son ni fueron nunca para transportar comida como muchos han dicho, sólo hace falta conocer la geografía del lugar.)

    Las consecuencias de la guerra han sido importantes. Las muertes de cientos de inocentes, civiles, mujeres y niños, en términos abstractos, filosóficos, humanísticos, no son nunca aceptables. Vaya, en términos abstractos, la vida de ningún ser humano lo es.

    ¿Pudo Israel minimizar ese número de inocentes muertos?

    La respuesta instintiva, ya la conocemos. La respuesta racional, parece indicar, al menos con la información que tenemos a mano, que no fue un abuso de su poderío y que no pudo evitar tantas muertes. Aunque la duda quedará.

    Sin embargo, muchos, sin razón y sin argumentos válidos, han aprovechado este lamentable enfrentamiento para señalar a Israel como el mal encarnado, disfrazando su antisemitismo y su odio por lo judío. Esos, han permitido que se abuse de la desinformación para manipular de acuerdo a su credo.

    La manipulación se define como “intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la información, con distorsión de la verdad”. La línea parece delgada, pero no lo es del todo. Una cosa es informar y criticar, otra muy distinta es desinformar, promover el odio hacia un grupo, tachar de culpable del conflicto nada más a uno, y achacarle victimas sólo a uno de los bandos, porque se promueve el pensamiento: “ah, es por culpa de los judíos, porque… ¡son judíos!.

    Ellos, han llamado al Estado de Israel, un Estado Asesino y destructor, o han dicho que lo que sucedió en la Franja de Gaza era similar a un campo de concentración de Varsovia, o peor aún, los han acusado de Genocidio.

    Los dos primeros argumentos, ya los he rebatido antes. El tercero, lo que ha sucedido en la franja de Gaza, NO es un genocidio. El genocidio se define como “la negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros” y eso, no es lo que sucede en este caso.

    Es necesario, por el bien de la humanidad, poner las cosas en una adecuada balanza que no sea promotora del simplismo racional que condena de forma consciente o inconsciente al Estado de Israel simplemente “porque son Judíos, porque tienen mejores condiciones de vida o porque es territorio ocupado” (que no lo es porque ya vimos que la Franja de Gaza fue desocupada por Israel en el 2005).

    Es necesario marcar y remarcar la diferencia, porque muchas personas, con una facilidad que asusta, concluyen en la irracionalidad, que todo aquel que no esté de acuerdo en culpar únicamente de este asunto al gobierno de Israel, aparecemos de pronto como animales sedientos de sangre que estamos a favor del sufrimiento y la muerte de inocentes o que estamos en contra de que el pueblo palestino pueda mejorar sus condiciones de vida y disfrutar de la paz, la democracia y el progreso…

    Sí. Habrá que juzgar los crímenes de guerra. En todas y cada una de las guerras los hay. Negarlo es tan absurdo como negar la guerra misma. No olvidemos que desgraciados hay en todos lados: desde el cura violador, hasta el asaltante, pasando por el médico que somete a cirugía a quien no la necesita. Pero también -y hay que vigilar que así suceda- hay que juzgar y castigar al terrorismo, a los sobrevivientes de Hamás. No podemos permitir que se victimise a quienes desde hospitales, universidades, sedes de la ONU y colonias de civiles, lanzaron ataques para evitar la retaliación o provocar una mayor muerte de civiles.

    ¿Estar a favor o en contra de la Guerra?
    Eso no me atañe. Que cada quien se forme su propio criterio. Lo importante, es que se informe de ambas caras de la moneda y no nos dejemos manipular. Lo que sí debemos hacer todos, sin importar diferencias, es pronunciarnos en contra de la ignorancia, ese mal inherente que alberga el fanatismo y que da su quintaesencia a cualquier tipo de terrorismo. Ya no son tiempos para que hoy en día que hay más egresados que nunca de universidades, nos dejemos ganar por las emociones como el odio, que es por antonomasia, opuesto a los argumentos, a la información; a la razón.

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    Los terribles hechos de Gaza NO son un genocidio

    Mucho he leído en últimos días en la blogosfera y en twitter, acerca del conflicto Israel vs Hamas en la Franja de Gaza.

    El noventa por ciento, mala información, argumentos producto de la manipulación (¿a quién no le afecta ver la fotografía de un niño muerto?), y el otro 10 por ciento, simplemente fascistas y/o ignorantes.

    Por ello publico este post aquí, que me ha provocado censuras varias en muchos otros medios, para aclarar algunos puntos que he visto que se repiten sin cansancio y que no han sido aclarados correctamente:

    Lo que ha sucedido en la franja de Gaza NO es un genocidio. El genocidio se define como “la negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros” y eso, no es lo que sucede en este caso.

    Esto que pasa, es una guerra y en las guerras hay muertes de los dos lados (ojo, esto no quiere decir que yo este de acuerdo con ninguna guerra).

    Lamentable, sí. Horrible situación que mueran inocentes, niños, mujeres, civiles. Pero los han muerto de los dos lados. Es absurdo olvidar que toda guerra es una moneda de dos caras.

    Y no es una guerra de cohetes contra piedras, quien afirme lo mismo, está mal informado y manipulando a los demás.

    De otra forma, ¿por qué Francia, Estados Unidos, La Unión Europea, Egipto, Arabia Saudita y otros países, apoyan la intervención? ¿Por inhumanos? No.

    Hubo una tregua de 6 meses y HAMAS la rompió e inició los ataques contra Israel:

    1. 19 de diciembre de 2008: Militantes de HAMAS lanzan tres cohetes a Israel.
    2. 24 de diciembre de 2008: Grupos armados de HAMAS lanzan un centenar de cohetes y proyectiles contra civiles del sur de Israel.
    3. 25 de diciembre de 2008: Israel amenaza con una operación militar a gran escala en Gaza si los grupos armados de HAMAS prosiguen sus ataques. La respuesta de HAMAS fue contundente: acabaremos cuando mueran todos los niños de Israel.
    4. 26 de diciembre de 2008: Israel vuelve a solicitar el alto al fuego, Hamas lo niega y lanza cohetes contra la ciudad de Netivot en Israel.
    5. 27 de diciembre de 2008: Israel inicia la “operación plomo Sólido”.

    En fin, hay un conteo diario de los más de 300 misiles y proyectiles que han lanzado los del grupo terrorista de Hamas contra el pueblo de Israel.

    Esta es una guerra no contra los palestinos, sino contra el grupo de HAMAS, que llegó al poder en la franja de Gaza por medio de las armas, de un golpe de Estado intestino promovido por terroristas y extremistas islámicos.

    La operación militar de Israel, ha sido contra la estructura terrorista de HAMAS, no contra civiles:

    1. Mezquitas que guardaban arsenal.
    2. El Canal de Televisión de Hamas (Al Aqsa TV).
    3. La Universidad Islámica de Gaza.
    4. Centros Políticos y Militares.

    ¿Por qué entonces tantos muertos civiles?

    Por que Hamas manipuló a su población por medio de Al Aqsa para que llegaran a “defender” los puntos de ofensiva contra una intervención a pie del ejercito israelí. En otras palabras, los utilizan de carne de cañón pues sabían de antemano que el ataque sería aereo.

    Con esto, ¿estoy justificando la guerra? ¿las muertes? ¿la destrucción? No. El derramamiento de sangre es terrible. La muerte de inocentes es aún peor.

    Lo que busco con esto, es informar, que se vean los dos polos del conflicto, y que todos los demás dejemos de culpar del conflicto a Israel porque en el fondo, muchos justifican su pensar ignorante con el silencioso argumento: “es que son judíos”.

    Actualización: 8 enero 2009:

    TODOS Acá les dejo un video con de los ataques del gobierno de Israel, dirigidos:
    http://www.youtube.com/watch?v=n2m4HbiIKKA

    Podrán observar que partes de las “trampas” de Hamas era usar edificios de civiles como escudos humanos, también, que el grado de las explosiones de misiles se veían incrementados en más de 500% cuando se daba sobre sitios con arsenales escondidos, y que Hamas esperaba utilizar como carne de cañon a su propio pueblo y llenó campos enteros de minas, mismas que hacían reacción en cadena poco después de que caía un misil.

    Otro video de miembros de Hamas, utilizando una escuela de niños palestinos como escudo para lanzar misiles a Israel:

    http://www.youtube.com/watch?v=zmXXUOs27lI

    Otro de los casos de que escondían arsenal en las mezquitas:

    http://www.youtube.com/watch?v=jwP_LusgPAw

    Otro de los túneles donde escondian explosivos y pasaban armas:
    http://www.youtube.com/watch?v=p–x0NCdJH4

    Otro donde se muestra cómo están tratando de detener misiles de Hamas y que los mismos misiles palestinos caen sobre su población:

    http://www.youtube.com/watch?v=OvWTom7UUFw

    Otro más donde se observa que HAMAS mueve armamento y misiles en medio de la población y el Ejercito Israelí intenta neutralizar haciendo el mínimo daño posible, pero muchos de los heridos, estaban participando con Hamas:
    http://www.youtube.com/watch?v=qG0CzM_Frvc

    Repito y lo demuestro. No se dejen manipular. Lo que sucede es una guerra, NO un genocidio.

    Culpar a Israel del conflicto como unico agente, no es correcto. Culpar a Israel de todas las muertes, no es correcto. Culpar a Israel de genocida, tampoco.

    Lo que sucede en la franja de Gaza no es un genocidio, es una guerra. La problematica no es nada mas culpa de Israel, sino de dos partes involucradas. Esto no quiere decir que apoyo la guerra. Esto no quiere decir que estoy a favor de las muertes de inocentes ni que afirme que como se han llevado las cosas sea la mejor manera. Lo que quiere decir, es que hay que decirle al pan, pan, y a la guerra, guerra.

    Finalmente, les dejo un estupendo artículo de Pilar Rahola. Habla del anti-Israelismo, una explicacion de porque muchas veces se quiere ver a Israel como el origen de todo lo que sucede. Se puede estar de acuerdo o no, recoredmos únicamente, que se trata de enriquecer el debate y no estarnos atacando unos a otros.

    La izquierda lunática
    de Pilar Rahola

    Conferencia Política de AIPAC, 2008.
    Washington.

    Buenos días.
    Es un honor para mí, estar entre ustedes.
    El título de mi conferencia es:
    La izquierda lunática.

    “Maten a ese cerdo infiel”. Con esa simple orden, enviada por un imán, la vida de un profesor francés, Robert Redeker, cambió para siempre el 19 de septiembre de 2006. Internet multiplicó la amenaza en decenas de webs islámicas, y la dirección de su casa, sus números de teléfono, los datos de sus hijos, fueron publicados. Desde ese día, toda su familia vive bajo protección policial, y ha tenido que abandonar su trabajo, su domicilio y cambiar de vida. Su crimen, haber escrito un artículo en el diario francés Le Figaro titulado: “What should the free world do while facing Islamist intimidation?”. En ese artículo, Redeker defendía la libertad de las democracias y alertaba del peligro del Islam radical. Y por defender la libertad de nuestra sociedad, ha perdido su propia libertad. En su reciente libro “Atrévete a vivir”, explica su vida en la clandestinidad. Una vida condenada al exilio interior, en su propio país. Por ejemplo, no ha podido anunciar la muerte súbita de su padre, por miedo a ser descubierto. Miembro de la revista de la elite de izquierdas “Le Temps Modernes”, fundada por J. P. Sastre, se ha visto abandonado por los líderes de izquierda franceses, que han atacado su crítica al Islam. Y así, como Salman Rushdie, como Talisma Nasreem, como Ayan Hirsi Ali, también Robert Redeker, ha descubierto que una parte de la izquierda europea está traicionando a la libertad. Él habla de los peligros del fascismo islámico, que amenaza, aterroriza, esclaviza y mata. Y sus compañeros de la izquierda, lo acusan de islamofobo y racista. Él denuncia la pasividad del mundo ante la esclavitud de la mujer, la ablación del clítoris, el uso de niños bombas, el fanatismo terrorista. Y sus compañeros de la izquierda, le acusan de no ser respetuoso con otras culturas. Él, como yo, como muchos, defiende un Islam libre de fanáticos, dictadores, terroristas y totalitarios. Y nuestros compañeros de la izquierda nos dejan solos ante esa defensa. Él asume, pues, la responsabilidad moral de defender la carta de derechos humanos, ante el acoso del islamismo radical, que es la nueva ideología totalitaria a la que se enfrenta el mundo. Y los compañeros de la izquierda, traicionan ese mismo compromiso moral. Es decir, estamos en un momento de la historia que exige una defensa firme de la libertad. La izquierda, tendría que liderar esa defensa. Y sin embargo, desgraciadamente, no está a la altura del momento histórico que vive la humanidad.

    ¿Por qué? ¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda europea de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Londres, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas? ¿Por qué no lo hacen contra la dictadura birmana? ¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres, que viven sin ningún
    amparo legal? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿Por qué no ha
    liderado nunca la lucha a favor de las víctimas de la terrible dictadura islámica de Sudan? ¿Por qué nunca se ha conmovido por las víctimas de los actos de terrorismo en Israel? ¿Por qué no considera la lucha contra el fanatismo islámico, una de sus causas principales? ¿Por qué no defiende el derecho de Israel a defenderse y a existir? ¿Por qué confunde la defensa de la causa palestina, con la justificación del terrorismo palestino? Y la pregunta del millón, ¿por qué la izquierda europea, y globalmente toda la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, y no contra las peores dictaduras? Las dos democracias más sólidas, y las que han sufrido los atentados más sangrantes del terrorismo mundial. Y la izquierda no está preocupada por ello.

    Desde mi perspectiva de librepensadora, vinculada históricamente al pensamiento de izquierdas racional, me veo obligada a acusar a una parte de la izquierda, la que hace más ruido en periódicos y calles, de ser profundamente reaccionaria, antimoderna y antioccidental. Y, por todo ello, cómplice del avance del totalitarismo en el mundo. Nuevamente, ¿por qué? Estas son las patologías del pensamiento que detecto en los intelectuales y líderes más ruidosos de la izquierda, desde Noam Chomsky hasta José Saramago, desde Michael Moore, hasta Hugo Chávez o Evo Morales: no superación de la herencia dogmática estalinista; simplismo antiamericano; odio exacerbado a Israel; antisemitismo inconsciente. Es decir, hoy en los periódicos, en las universidades, en algunas cancillerías y en muchos libros, no tenemos líderes de izquierdas comprometidos con la
    libertad. Tenemos líderes de una izquierda lunática capaz de minimizar al terrorismo, banalizar a la Shoá, ignorar el sufrimiento de la mujer y justificar dictaduras terribles. Esos líderes, y esa corriente de opinión, explican el odio que hoy sufre Israel en el mundo, y especialmente en Europa. Un odio que va de la mano del odio que sufre, a su vez, Estados Unidos.

    1.- Permítanme analizar la primera patología, la Herencia dogmática estalinista y el antiamericanismo. Aunque el muro de Berlín ha caído, y con él la mayoría de las dictaduras comunistas, aún no ha caído el muro que muchos militantes de izquierdas mantienen en su propio cerebro. Así, algunos grandes dogmas estalinistas están intactos y condicionan los análisis de sus herederos. No es una casualidad que, durante décadas, el estalinismo criminalizara a Israel, y la izquierda actual lo continúe haciendo. No es una casualidad que, durante décadas, se considerara a las organizaciones palestinas terroristas, como fuerzas de liberación, y la izquierda actual continúa minimizando el terrorismo palestino y despreciando a las víctimas judías. No es una casualidad que, durante décadas, considerara a Estados Unidos como el paradigma de la maldad política, y la izquierda continúe obsesionada con Estados Unidos. De hecho, la mayoría de actitudes antiamericanas se deben a los anteojos con que la izquierda lunática mira al mundo. Son anteojos furibundamente antiamericanos. De manera que, si alguien es amigo de USA, es mi enemigo, y si alguien es enemigo de USA, es mi amigo. Y así, tipos de extrema izquierda acaban siendo amigos de Irán. Les une el odio a Estados Unidos, el odio a Israel y el desprecio genético hacia los valores occidentales. Es decir, les une el desprecio profundo a la libertad. Sin duda, el paradigma de la imbecilidad de esta izquierda dogmática se llama Hugo Chávez. Pero en Europa muchos profesores universitarios, escritores con prestigio y grandes intelectuales, piensan igual que Chávez. Solo se distinguen por ser más sutiles en la expresión de sus prejuicios.

    Por supuesto, la crítica a las políticas de Estados Unidos o Israel, son legítimas y algunas, muy necesarias. Pero el fenómeno actual va mucho más allá de las críticas razonables. Se trata de una brutal criminalización del derecho de Israel a su existencia y a su defensa, acompañada de una mirada tierna sobre el terrorismo palestino. Y en el caso de Estados Unidos, tampoco abunda la crítica razonable. Abunda el prejuicio, el maniqueísmo y la obsesión. En Europa y América Latina, este fenómeno es especialmente virulento.

    2.- La segunda patología, el Antiisraelismo sin complejos, y el antisemitismo inconsciente. Sin duda, el odio exacerbado a Israel marca las pautas de los periódicos del mundo. Ningún otro conflicto sufre una distorsión informativa como éste; Israel es el único país del mundo que tiene que pedir perdón por existir, perdón por defenderse y perdón por no desaparecer. Sus acciones militares son elevadas a la categoría del horror. Sus víctimas son despreciadas y sus enemigos son considerados héroes. La clave está en la frase que dijo el Premio Nóbel Imre Kertesz, judío húngaro que sufrió el Holocausto: “Cuando veo en la televisión los tanques israelíes, una idea me atraviesa el alma: Dios mío, que bien que pueda ver la estrella judía sobre los tanques israelíes y no cosida sobre mi ropa como en 1944. No soy imparcial ni puedo serlo: dejo la imparcialidad a los intelectuales europeos que juegan a ese juego de forma tan malvada…” Así es. Lejos de ser la histórica víctima judía que se arrastraba por los ghettos, era perseguida como una rata y era asesinada, hoy el judío eleva un país de la nada, investiga, inventa, ganas premios internacionales y vence en todas las guerras que le plantean. Y esa imagen del judío victorioso, a pesar de siglos de persecución y exterminio, es insoportable para muchos. El primer pecado de Israel, es no sucumbir. Esa fuerza que le ha permitido sobrevivir a guerras letales y a millones de enemigos, es lo que más indigna a la izquierda lunática. ¿Por qué? Porqué es genéticamente antisemita.

    Por supuesto, nadie de esa izquierda reconoce que es antisemita. Hablan de solidaridad con el pueblo palestino, de crítica racional a Israel, de compromiso con la libertad. Veamos los conceptos. Primer concepto: solidaridad, palabra tótem de la izquierda europea e internacional. Sin embargo, es una solidaridad tuerta, que llora con un único ojo, solamente por las víctimas palestinas, pero que aplaude la masacre en una escuela judía, o en un autobús, o en Universidad Monte Scopus. Y si se solidariza con la causa palestina, nunca lo ha hecho con la causa judía. Esa izquierda aplaudiría la desaparición de Israel, y nunca se ha sentido cómoda con su existencia. Por tanto, no es solidaridad con las víctimas. Es odio hacia Israel.

    Otro concepto: crítica racional. No existe en la práctica totalidad de los análisis. Lejos de encontrar reflexiones equilibradas, solo encontramos una reducción extrema y maniquea del conflicto, que convierte a Israel en un ente malvado, y a los palestinos, en víctimas puras. Así, durante años la mayoría de los analistas convirtieron a Arafat en una especie de Che Guevara árabe, héroe de la lucha de los pueblos. Su corrupción, su autoritarismo, su violencia nunca fueron objeto de crítica, y a nadie le interesó saber qué hacían los palestinos con los miles de millones de dólares que llegan a la autoridad palestina, desde todos los lugares del mundo. Cada palestino ha recibido, per cápita, el doble que los europeos por el Plan Marshall. ¡Y hay pobreza! ¿Por qué? A nadie le ha interesado
    formular esta pregunta, porqué es más fácil culpar a Israel de los males palestinos, que intentar saber qué responsabilidad tienen los palestinos, en su propia miseria.

    Y finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa expresión en todos los foros propalestinos europeos. “¡Estamos a favor de la libertad de los pueblos!”, dicen con ardor. No es cierto. Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de Siria, de Irán, del Yemen, de Sudan, etc… Y nunca les ha preocupado la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el extremismo islámico de Hamás. Solo les preocupa usar el concepto de libertad palestina, como misil contra la libertad israelí.

    Una terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías ideológicas: la Manipulación periodística. Finalmente, no es menor el daño que hace la mayoría de la prensa internacional. Sobre el conflicto árabo-isaelí NO SE INFORMA, SE HACE PROPAGANDA. La mayoría de la prensa, cuando informa sobre Israel, vulnera todos los principios del código deontológico del periodismo. Y así, cualquier acto de defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier enfrentamiento, en un genocidio. Se han dicho tantas barbaridades, que a Israel ya no se la puede acusar de nada peor. En paralelo, esa misma prensa nunca habla de la ingerencia de Irán o Siria a favor de la violencia contra Israel; de la inculcación del fanatismo en los niños; de la corrupción generalizada en Palestina. Y cuando habla de víctimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima palestina, y camufla, esconde o desprecia a las víctimas judías.

    Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son los ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que definen el ADN de la izquierda global española. Por ejemplo, un partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porqué ha creado una web de defensa de Israel. Cito frases de la expulsión: “Nuestros amigos son los pueblos de Irán, Libia y Venezuela, oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de Israel”. Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos cambió el día de la Shoá, por el día de la Nakba palestina, despreciando, así, a más de 6 millones de europeos judíos asesinados. O en mi ciudad, Barcelona, el ayuntamiento socialista ha decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel, una semana de “solidaridad con el pueblo palestino”. Para ilustrarlo, invitó a Leila Khaled, famosa terrorista de los años 70, actual líder del Frente de Liberación de Palestina, que es una organización considerada terrorista por la Unión Europea, y que defiende el uso de las bombas contra Israel. Y etcétera. Este pensamiento global, que forma parte de lo políticamente correcto, impregna también el discurso del presidente Zapatero. Su política exterior cae en todos los tópicos de la izquierda lunática y, respecto a Oriente Medio, su actitud es inequívocamente pro-árabe. Estoy en condiciones de asegurar que, en privado, Zapatero considera a Israel culpable del conflicto, y la política del ministro Moratinos va en esa dirección. El hecho de que el presidente se pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del Líbano, no es una casualidad. Es un símbolo. España ha sufrido el atentado islamista más grave de Europa, y “Al Andalús” está en el punto de mira de todo el terrorismo islámico. Como escribí hace tiempo, “nos mataron con celulares vía satélite, conectados con la Edad Media”. Y, sin embargo, la izquierda española está entre las más antiisraelíes del planeta. ¡Y dice ser antiisraelí por solidaridad! Esta es la locura que quiero denunciar con esta conferencia.

    CONCLUSIÓN.
    No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis colegas? Porqué, como no judía, tengo la responsabilidad histórica de luchar contra el odio a los judíos, y, en la actualidad, contra el odio a su patria, Israel. La lucha contra el antisemitismo no es cosa de judíos, es obligación de los no judíos. Como periodista, estoy obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las mentiras y las manipulaciones. Y sobre Israel no se dice la verdad. Y como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley convirtieron en principios universales. Principios que el islamismo fundamentalista destruye sistemáticamente. Es decir, como no judía, periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con Israel. Porqué, si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la modernidad, la cultura y la libertad.
    La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha del mundo.

    Repito: lo que sucede en la franja de Gaza no es un genocidio, es una guerra. La problematica no es nada mas culpa de Israel, sino de dos partes involucradas. Esto no quiere decir que apoyo la guerra. Esto no quiere decir que estoy a favor de las muertes de inocentes ni que afirme que como se han llevado las cosas sea la mejor manera. Lo que quiere decir, es que hay que decirle al pan, pan, y a la guerra, guerra.

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